Opinión

Expertos anuncian tétrico futuro para Líbano

Por Armando Reyes Calderín

 (Prensa Latina) Varios expertos anunciaron hoy un tétrico futuro político en Líbano por el agravamiento de la crisis económica y financiera como resultado de la renuncia del primer ministro designado, Saad Hariri.

 

El analista político Kassem Kassir anticipó que la dimisión de Hariri arrojó al país a la incertidumbre y mencionó tres escenarios posibles.

‘La primera posibilidad es un acuerdo para un candidato a la jefatura de gobierno con aprobación interna y externa que pueda formar el ejecutivo del que carece el país desde el 10 de agosto de 2020’, precisó.

Se trata, agregó, de una débil probabilidad, pero posible, aunque si así sucediera, tal vez habría un alivio hasta las elecciones parlamentarias previstas para 2022, afirmó.

De otro lado, podría quedar en funciones el gabinete interino conducido por el primer ministro Hassan Diab que tendrá la difícil misión de evitar un colapso total por el deterioro creciente de la situación socioeconómica.

Mientras que la tercera posibilidad, anticipó el especialista, consiste en una debacle integral y un caos de inseguridad que acarree la asunción de un gobierno militar.

Para evitar esta última, las potencias regionales e internacionales intentarán aumentar presión sobre la clase gobernante para encontrar una solución negociada y evitar una catástrofe.

Un día después que Hariri se hiciera a un lado en sus esfuerzos por nominar una alineación gubernamental, el jefe del Ejército, el general Joseph Aoun, alertó sobre el empeoramiento de la situación nacional por lo cual teme una insubordinación civil total.

‘La crisis aumentará en la medida en que las carencias y escaseces aviven tensiones políticas y sociales’, advirtió.

Hay confianza en las Fuerzas Armadas libanesas, a las cuales la percepción popular ve como una de las pocas instituciones decentes y generadoras de unidad, apuntó.

Con posterioridad a la guerra civil de 1975-1990, una distribución equitativa de cargos entre las principales sectas confesionales del país ayudó a compensar diferencias clasistas y religiosas.

‘Confían en nosotros hacia lo interno y también la comunidad internacional’, destacó el general Aoun.

Empero, los últimos tiempos tampoco resultaron favorables para los militares, que acusan dificultades económicas y recurren a variantes a fin de proporcionar lo básico a sus familias.

El descontento ocurre por la devaluación de más de 100 por ciento de la moneda nacional que convirtió en nada los salarios de oficiales y soldados y muchos aceptaron trabajos adicionales o renunciaron.

‘Nuestra responsabilidad es grande en este período y necesitamos preservar la seguridad de la nación, su estabilidad y prevenir el caos’, dijo Aoun.

El profesor de Economía y Relaciones Internacionales en la Universidad de Saint Joseph, Sami Nader, es pesimista sobre la formación de un gobierno libanés capaz de allanar el camino a ayuda prometida por la comunidad internacional.

‘No veo un primer ministro o un nuevo gabinete a corto plazo’, aseguró, al comentar sobre la inexistencia de un candidato similar a Hariri entre la comunidad musulmana sunita, una de las condiciones estipuladas en la Constitución libanesa para asumir ese cargo.

Sin embargo, añadió, si Hariri hubiera formado un ejecutivo tampoco habría resuelto los problemas del país, pues en todos sus gobiernos anteriores fracasó en el intento.

De instalar un gabinete efectivo, señaló, al menos hubiera dado la oportunidad frenar el inminente colapso nacional, porque con el apoyo de Francia quizá su alineación hubiera liberado parte de la ayuda financiera internacional condicionada a reformas estructurales.

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