La necesidad de una autoridad nuclear en República Dominicana

Substratos
Julio Santana
“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”-Albert Einstein.
A raíz de la designación de la doctora Susana Gautreau como viceministra de energía nuclear del Ministerio de Energía y Minas, muchos se preguntaron si era realmente necesario tener una unidad gubernamental de este tipo y, consecuentemente, si valía la pena que los contribuyentes pagaran los gastos implicados. Creemos que la inquietud viene del hecho de que la generalidad de la gente entiende que la energía nuclear se relaciona exclusivamente con la producción de electricidad en centrales termonucleares o con sus múltiples usos bélicos o militares.
¿Cuáles serían las obligaciones de un viceministerio de energía nuclear en un país como Republica Dominicana?
El Estado está obligado a garantizar la protección radiológica y la seguridad física que abarca las instalaciones radiactivas, los materiales radiactivos, incluido su procesamiento, transporte y disposición final. También debe gestionar los materiales radioactivos y asegurar el buen estado de los equipos y tecnologías de base nuclear que se utilizan en diversos sectores de la vida nacional. Además, debe expedir, revalidar, reponer, modificar, suspender y revocar, los permisos y licencias requeridos para las instalaciones radiactivas, así como recoger y retirar en su caso los utensilios, equipos, materiales existentes y, en general, cualquier bien mueble contaminado, en dichas instalaciones. En este sentido, debe autorizar en última instancia, las importaciones y exportaciones de materiales radiactivos y de los equipos que los contengan, así como de materiales y combustibles nucleares, para los efectos de seguridad, registro y control.
Una función crucial es la formular y administrar el marco normativo para garantizar la protección de las personas y el medio ambiente contra los efectos nocivos de la radiación ionizante; también, de acuerdo con la OIEA, controlar la exposición de las personas a las radiaciones y la emisión de materiales radiactivos al medio ambiente; reducir la probabilidad de sucesos que puedan dar lugar a una pérdida de control sobre una fuente radiactiva o cualquier otra fuente de radiación, y mitigar las consecuencias de esos sucesos si se producen.
En nuestro caso, al no tener el país reactores nucleares, las normas se aplican a instalaciones y actividades que pueden dar lugar a riesgos radiológicos respecto al uso de la radiación y de las fuentes radiactivas, el transporte y comercio de materiales radiactivos, y gestión de los desechos radiactivos.

Como debe suponerse, todo lo dicho hasta ahora carecería de mucho interés si la autoridad no ordena y practica auditorías, inspecciones, verificaciones y reconocimientos para comprobar el cumplimiento y observancia de las disposiciones legales en materia de seguridad radiológica, física y de salvaguardias. Igualmente, debe imponer las medidas de apremio y las sanciones administrativas que procedan de acuerdo con la ley vigente en materia nuclear. Igualmente, es indispensable la gestión y fiscalización de los almacenes definitivos y temporales de residuos y desechos radiactivos, y del transporte de materiales radiactivos, incluida la inspección de los tipos de envases que se utilizan para tales fines.
Un reto importante para el Viceministerio de Energía Nuclear es garantizar que los instrumentos, equipos y tecnologías con base nuclear funcionen correctamente, sean verificados y calibrados periódicamente por autoridad acreditada y estén emplazados en las condiciones físicas óptimas, cumpliendo cabalmente con las medidas de seguridad e higiene ocupacional apropiadas.
Por lo demás, sin pretender un carácter limitativo, el viceministerio debe impulsar la difusión y utilización de las diversas y crecientes aplicaciones de la tecnología nuclear con fines pacíficos. En relación con ello pongamos como ejemplo al sector industrial, a la agricultura y a la medicina.
En el ámbito industrial, deben estar bajo control los trazadores, las radiografías de la estructura interna de las piezas para el control de la calidad (con rayos gamma o neutrones) y la mejora de la calidad de determinados productos mediante la irradiación con fuentes intensas (por ejemplo, polimerización por radiación). En minería cabe mencionar la utilización bajo autorización oficial expresa de sondas nucleares para determinar la física y la química de los suelos, lo que permite conocer si un estrato reúne las condiciones favorables para albergar minerales o combustibles.
En la agricultura, es cada vez más amplia la utilización de la irradiación directa de los alimentos para reducir las pérdidas posteriores a la recolección, aumentar su periodo de conservación y eliminar insectos y gérmenes patógenos, así como retrasar la maduración de frutas. También debe mencionarse el control de plagas (esterilización de insectos considerados una plaga) y el uso de sondas neutrónicas para medir la humedad, técnica ideal para el máximo aprovechamiento de los recursos hídricos nacionales (puede ahorrarse hasta 40% del agua).
En medicina nuclear la vigilancia de la producción y usos de los radiofármacos(utilizados para el diagnóstico); la gammagrafía que permite la presentación espacial de una amplia gama de órganos y su funcionamiento en tiempo real, permitiendo además diagnosticar un amplio rango de tumores; la radioterapia que aplica radiaciones ionizantes con fines curativos para la destrucción de tejidos malignos y tumores (utilizada junto a la cirugía o la quimioterapia); el diagnóstico mediante radioisótopos (Carbono-11, Circonio-89 y Flúor-18 para el escaneo PET, etc.). También son ampliamente conocidas las técnicas de esterilización de equipos médicos mediante su irradiación, el conocimiento de procesos biológicos mediante trazadores y el estudio de las características de las células tumorales, su localización y extensión tumoral.
Deseo la mejor de las gestiones a mi amiga Susana. Tengo el convencimiento firme de que dejará huellas importantes en ese viceministerio para beneficio del país, que es el deber de todo buen servidor público.




