OTRO AIRE EN LA MONCLOA

Por: Rafael A. Escotto
España entre la incertidumbre y la esperanza no le quedaba otro camino que salir de Mariano Rajoy. Lo que acaba de ocurrir es una contundente respuesta a la corrupción de un partido que gobernaba con la más alta hipocresía.
José Ortega y Gasset escribió la obra «España invertebrada«. En ella hablaba de la descomposición de las naciones. El autor veía en 1922 a una España en completa frustración. Para aquel tiempo no se pensaba ni remotamente que un presidente del gobierno de España llamado Mariano Rajoy iba a aparecer en el escenario político de aquella nación para crear una crisis social, económica y política en la postmodernidad.
¿Podía pensarse que un país hispanoheleno sucumbiría bajo los desechos de una doctrina del Partido Popular (PP) que llegó bajo el miedo de la dictadura?
Un partido de centro derecha con una conducta desatinada causó la reaparición del «regionalismo y el separatismo«, como expresó Ortega y Gasset. Los desatinos del Gobierno del PP generaron la profundización de la crisis desde la periferia al centro, de forma tal que activaron y apresuró la idea entre las regiones autonómicas de un «desprendimiento« de España.
No creo que Rajoy estuviera apto para gobernar y mucho menos que se haya tomado el tiempo para leer y analizar las consideraciones producidas por el filósofo y ensayista madrileño en la obra citada. De haberlo hecho, sus decisiones hubieran sido diferentes y no hubiera tenido una actitud tan arrogante y neocolonialista con los países Latinoamericanos, especialmente una confrontación poco política con Venezuela.
No cabe duda que los dislates políticos y la tozudez de Rajoy sacaron de las casillas a mucha gente y trajeron la unificación de las regiones autonómicas entre la que está en primer plano Cataluña con su fuerza independentista, basada en el principio de la homogeneidad doctrinaria y la fuerza económica de las diecisiete comarcas. Mariano Rajoy estaba llevando a los españoles al preludio de una intensa rebelión o a otra guerra civil similar a la del 1936.
¿O seria que Mariano Rajoy no leyó los conceptos emitidos por Ortegas y Gasset en su libro «La rebelión de las masas«? ¿O tal vez estaba en la mente de él llevar a España a la época en que la derecha radical y desde los sectores de la oligarquía económica y la burguesía conservadora intentó establecer un gobierno fascista bajo la consigna totalitaria del Partido Popular (PP)?
Mariano Rajoy mostró una obcecación psicológica contra el Gobierno de Nicolás Maduro, de Venezuela, que lo condujo al extremo de irrespetar la figura y el liderato del expresidente del Gobierno Español y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero.
Se le estaba haciendo políticamente imposible al congreso permitirle a Rajoy que se mantuviera un día más «dirigiendo« los destinos de España y mucho menos aceptar que siguiera manipulando al pueblo y corrompiendo las instituciones del estado sin que recibiera una sanción.
El señor Pedro Sánchez debe asumir una postura alejada del populismo.
No debe formar tampoco un gobierno de mediocres similar al de Rajoy.
Además, quisiera aconsejar al flamante presidente del gobierno español que siga el consejo que le dio el autor del tratado «La Razón Humana«, Pedro Mata Domínguez a Ramón de Campoamor, autor de las Doloras, que lo invitó a salirse de las faldas del Parnaso
El pueblo español necesita y espera de su nuevo presidente que produzca un discurso con palabras tan poderosas como las armas. Un discurso que cambie a España, que marque su época, como aquella disertación de Martin Luther King jr, que dijo «Tengo un sueño«. No le digo que sea un discurso como aquel de Lenin del 1918 cuando dijo:
«¡Para los trabajadores, todo!«. Podría ser una disertación como aquella de Dolores Ibárrui (La Pasionaria) en 1936, en Madrid: « ¡Puedo prometer, prometo!«
En el espejo de la caída de Rajoy debería verse hoy el presidente Mauricio Macri de Argentina, quien sin duda en su política económica, con negativos impactos sociales, ha venido imitando al fracasado inquilino de la Moncloa en Madrid. ¿No sé por qué se parecen tanto la oligarquía argentina de Cambiemos y el Partido Popular?




