Economía

La economía dominicana hoy: entre números alegres y bolsillos apretados

Por: Eduardo Martínez — Redacción Listín USA

Cuando escuchamos hablar de la economía en la República Dominicana, muchas veces parece que nos contaran dos historias distintas al mismo tiempo. Por un lado, desde los escritorios de las oficinas estatales y los organismos internacionales se proyecta una imagen de bonanza: el país crece a un ritmo superior al del resto de América Latina (ronda un respetable 4.6% de crecimiento), impulsado fuertemente por sectores como el turismo, la construcción y los servicios financieros.

Sin embargo, cuando salimos a la calle, la realidad diaria nos cuenta otra cosa. Para la gente común, el termómetro de la economía no se mide con fórmulas matemáticas complejas, sino abriendo la cartera en el colmado, pagando la factura de la luz o llenando el tanque de combustible. Y es ahí donde surge el gran choque.

Lo que dicen los números oficiales (La teoría)

  • Crecimiento constante: El Banco Central insiste en que la economía se mantiene firme a pesar de las crisis globales, destacando que la llegada de turistas sigue batiendo récords y que la inversión extranjera no se detiene.

  • Inflación bajo control: Se nos dice que los precios ya no suben de forma desbocada como en años anteriores y que la tasa de cambio del dólar se mantiene relativamente estable.

Lo que siente la gente de a pie (La práctica)

  • El costo de la vida pesa: Aunque los economistas hablen de que la inflación se «estabiliza», los precios de la canasta básica (la comida de todos los días) se quedaron altos. Lo que antes se compraba con poco dinero, hoy exige un esfuerzo mucho mayor.

  • El dilema de los salarios: Para una gran parte de la población, los aumentos de sueldo no corren al mismo ritmo vertiginoso con el que suben los alquileres, los servicios y los productos de primera necesidad.

  • El debate pendiente: Como hemos señalado en repetidas ocasiones desde la tribuna pública, las autoridades no pueden seguir justificando los problemas del presente únicamente culpando al pasado. La ciudadanía no vive de estadísticas macroeconómicas abstractas ni de comparaciones históricas; exige respuestas tangibles y alivio real en sus bolsillos.

En pocas palabras

La economía dominicana demuestra una gran capacidad de resistencia y produce riqueza, eso es innegable. El reto mayúsculo no está solo en hacer que los números crezcan en un papel, sino en lograr que ese crecimiento se traduzca, de verdad, en tranquilidad y bienestar para el hogar dominicano que todos los días sale a fajarse con honestidad.

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