El Arte del Código Secreto
El lenguaje corporal es nuestro código secreto, uno que todos manejamos y debemos mantener bajo control y con discreción.
En los años 70, Paul Ekman, psicólogo pionero en el estudio de las emociones y el lenguaje corporal, definió que el lenguaje facial está compuesto por microexpresiones universales: alegría, tristeza, miedo, ira, asco, sorpresa y desprecio, y dijo que duran apenas una fracción de segundo. Según Ekman, el cuerpo funciona como una ventana involuntaria que revela las emociones reales, incluso cuando intentamos ocultarlas.
Lo cierto es que tu cuerpo grita mientras tu voz calla y, aunque parezca increíble o común, no todo es lo que parece. Estas palabras se consideran un cliché comunicacional. Sin embargo, es cierto, digamos, en un 90 %.
¿Les explico? Bueno:
Hemos visto a diplomáticos y políticos, así como a grandes figuras del sector empresarial, sostener una afinidad en miradas que pudieran interpretarse como confusas, pero no lo son. Calificar acciones ajenas como buenas y válidas es un poco delicado; por ello, es correcto, primero, tener la preparación en el área sobre la cual se comenta y, segundo, estudiar los lenguajes sobre los cuales se habla.
Sucede que no es en el lenguaje gramatical, que es algo general para las personas, en lo que hay que enfocar las descripciones, sino en el lenguaje corporal, sosteniendo este análisis sobre varios puntos: lenguaje visual, lenguaje del cuerpo y lenguaje emocional; todo esto, sumado al ambiente en que se desarrollan las acciones.
Lo que tu postura dice de ti cuando crees que nadie mira
No es lo mismo saludar de lado que tomar una postura de frente para dar el saludo, porque, cuando esto sucede en ambas personas, hay franqueza. Y si sucede, como con el vino, un contacto visual, decimos que sostienen una comunicación directa y afable. Esto no es algo ensayado, es espontáneo. Si se acompaña de sonrisas muy amplias, no en duración, sino en expansión de la mandíbula, y esa sonrisa es natural, entonces decimos que la comunicación entre ambas personas está en un buen punto de acercamiento.
Lo anterior no quiere decir que exista una relación de pareja, sino que sostienen una buena amistad, y esto se demarca en dónde se posan los brazos y las manos: si tocan hombros y antebrazos, hay dirección y respeto. Independientemente del acercamiento, es porque hay una relación de amistad sostenida en la confianza y la comunicación.
El poder de la comunicación no verbal: tu cuerpo te está delatando
Aquí, por el contrario, cuando vemos relaciones en distintos ámbitos de poder, en lugares no comunes y con un público diferente al esperado, se presentan varios enfoques de comportamiento: si es político y hay un proceso electoral, es normal que, para lograr empatía, esté en todos los ambientes para salir airoso. No obstante, se debe cuidar el vestuario, porque el acercamiento no es posible, aunque se intente, si el vestuario es demasiado protocolar y elegante, dado que los acercamientos se deben dar con más naturalidad, incluso en el calzado.
Si el caso es diplomático, no es normal ni común ver a una figura de este sector, por lo que representa, en lugares de diversión y ambientes que comprenden las marcas u otras figuras. Aunque parezca una cosa, es otra, y se están aplicando a nivel de diplomacia excelentes estrategias. Es una de las mejores técnicas, poco común, pero internacional. Aplicada en algunos casos, está dentro del marco de lo establecido.
Los ojos no mienten, tu postura tampoco: el superpoder silencioso
Se han dado casos de saludos, encuentros y reuniones a distancia o de cerca, y todo tiene una explicación. Algunas personas, como el presidente de Rusia, Vladímir Putin, uno de los más expertos en su lenguaje corporal rígido y en el control de sus emociones públicamente al 100 %, con pasos seguros al caminar y un nivel de observación avanzado, utilizan el control en el cruce de puertas junto a varios líderes, así como en las posturas para las fotos, de las mejores. Xi Jinping, presidente de la República Popular China, es otro caso de gran valoración por su alto nivel de lenguaje corporal; establece un control al 100 %.
En el caso de otros presidentes, por ejemplo, de Colombia, en ocasiones su nivel de distracción es fuerte, más que de empatía, porque una cosa es estar en el escenario y otra es asumir el trabajo del que está abajo o a los lados. Querer empatía no quiere decir que se deba aplicar con todo lo que vemos, porque en ese momento se baja el nivel.
Tendencias
Todo el mundo quiere hacer los trends, pero cada uno emite su lenguaje corporal y un mensaje subliminal: cuando hablamos de paquetes, estamos en la jerga del narcotráfico, y cuando hacemos gestos con las manos que representan armas, estamos en ese ambiente. La gracia no siempre es positiva y no entender los idiomas visuales es complejo, mucho más para los ámbitos diplomáticos, políticos y empresariales.
¿Qué mensaje llevan a la población?
Sumarse a toda tendencia no quiere decir que se logre empatía con el público, aunque se alcance notoriedad en los medios, y eso no se traduce en resultados tangibles a lo largo del tiempo.
La habilidad invisible que el 90 % de las personas ignora: ¿cómo usarla a tu favor?
El detalle del vestuario es uno de los primeros elementos, así como algunos otros: controlar los gestos, observar más y recordar que hay varios equipos trabajando la parte técnica, lo cual es vital. Y lo más importante:
Públicamente, todos somos extraños. Allá afuera, muchas veces la gente no conoce a fondo la historia detrás de cada persona. Es por ello que hay que valorar y cuidar el comportamiento físico, porque todo puede ser juzgado públicamente, y no necesariamente quiere decir que se haya realizado algo inapropiado.
@yoaremmonegro
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La autora es licenciada en Relaciones Internacionales, posee exequátur, maestría en Defensa y Seguridad Nacional, maestría en Diplomacia, posgrado en Geopolítica y es especialista en Narcotráfico y Terrorismo Internacional. Es docente y asesora de tesis para contenido.




