El crecimiento personal no necesita permisos ajenos.
Redacción ListínUSA
Por: Karolina Martinez.-
Hace poco, una joven me lanzó un comentario, me dijo: «¿Hasta la cuánta es? eres karateca, periodista, psicóloga, gremialista, productora… Tú no te paras, siempre haciendo cosas, siempre te estan reconiciendo aqui y alla , dale oportunidad a otra persona, descansa, estás metida en todo, ahorita vienes……. y hasta participas en ser reina del desfile.»
Yo la miré y con serenidad le respondí: » te voy a decir la cuantas es…..sera hasta que Dios y mi espíritu de aprender mueran, miemntras tenga el deseo y la oportunidad seguire capacitandome y trabajando por mi comunidad y te recuerdo que el conocimiento abre puertas y te permite mirar el mundo con otros ojos, lo que para ti es cansancio, para mí es vida.»
Cuando mencionó lo de “reina del desfile”, sonreí y le dije: «Nunca había pensado en eso, pero creo que sería algo nuevo que aprender,para descubrir al fin y al cabo, quien se limita es uno mismo, y yo no me limito y pensándolo bien, yo sería una reina diferente, porque mi corona no sería de lentejuelas, sino de esfuerzo.
Lo cierto es que, muchas veces, los avances de otros generan incomodidad en quienes prefieren quedarse inmóviles, pero el crecimiento personal no necesita permisos ajenos, cada título, cada logro, cada meta alcanzada, no es un capricho, es un peldaño hacia una mejor versión de uno mismo.
Y sí, hay reinas que no necesitan corona visible para brillar, llevan su corona en silencio, hecha de disciplina, esfuerzo, dedicación y amor por lo que hacen, esas son las coronas que no se caen, que no pesan y que se llevan con orgullo cada día, en cada paso y en cada meta alcanzada.
Porque al final, el verdadero triunfo no está en los aplausos ni en los reconocimientos externos, sino en la satisfacción íntima de saber que se vive fiel a la vocación de crecer, servir y dejar huellas.




