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​Contrario a la Opinión Pública de Algunos Analistas Políticos

 

Redacción ListínUSA

Por Rey Díaz

Contrario a la opinión de algunos analistas políticos que residen dentro, o fuera de la República
Dominicana, elegir al Dr. Leonel Fernández Reyna, Hipólito Mejía, Danilo Medina o a Luis Abinader de
nuevo, es sin lugar a duda, continuar en el pasado. No es lógico, ni mucho menos conveniente para la
nación elegir a uno de estos cuatro depredadores del erario, simplemente por que quien gobierna en la
actualidad, lo ha hecho pésimo, o peor que sus antecesores.

A tal punto que buscamos justificar traer a alguien del pasado porque el que está en la actualidad ha
gobernado la República Dominicana tan mal, que al parecer eso justifica traer otro malo del pasado,
pero que supuestamente lo hizo mejor que el actual.

Hacer eso es elegir al menos malo y eso es volver al pasado. La experiencia de otros países nos muestra
como otros países han cometido ese mismo desliz, pero la experiencia histórica de la política partidista
de la República Dominicana puede arrojarnos luz al caso nuestro. En un país donde la abstención
electoral está por encimo de la mitad del promedio de los votantes, donde además las necesidades
básicas de educación, trabajo, vivienda, agua potable, salud, seguridad ciudadana, electricidad no son
satisfactorias, ante la demanda de la nación; donde el Estado toma prestamos por miles de millones de
dólares cada año, y no se ve claramente en que se invirtieron esos millones.

A eso se añade una inflación que sigue en aumento y que el gobierno trata de ocultar pero que se refleja
en el alto costo de la canasta familiar, el desempleo, el costo de la vivienda para los ciudadanos que
están por debajo de los 30,000 pesos al mes. El presidente Abinader trata de exagerar la crisis
económica, cuya economía parece flotar debido a los préstamos que el gobierno hace a instituciones
crediticias internacionales para mantener su gobierno a flote.

La canasta familiar básica es inaccesible a la mayoría de la población. La sociedad dominicana esta
dolarizada en pesos dominicanos. Es decir, se hacen transacciones de compra y venta con el peso
dominicano, pero los comerciantes venden los productos a costo de dólares norteamericanos. Si rentas
o compras una casa, o apartamento, la gente vende a precio del dólar. Pero resulta ser que los
dominicanos no ganan en dólares, sino en pesos dominicano que es la moneda nacional.
Cuando uno compra combustible para su auto, compra el combustible por encima del valor del dólar.
Mientras en Estados Unidos la gasolina se compra por galón con un valor adquisitivo de 2 dólares y 89 y
hasta 3 dólares 80 centavos, en la República Dominicana su valor es de 5 dólares, pero se pagan en
pesos. En algunos casos el dominicano paga más por los artículos que consume en la nación, que el
costo que se paga en la economía estadounidense.

Peor es el caso cuando vamos a los equipos electrodomésticos. Los precios en las tiendas se adquieren
dos o tres veces, en algunos casos hasta 5 veces más de su valor en los Estados Unidos. No existe control
de precio y los comerciantes abusan de los consumidores al vender sus artículos muy por encima de su
valor.

Las autoridades dominicanas se hacen los ciegos, debido a que esos empresarios aportan muchos
recursos a los partidos políticos para cuando sean electos obtener doble o triple beneficios que lo que
ellos invirtieron en esas contribuciones a los partidos políticos. Entonces entramos en un círculo vicioso
cada cuatro años, en otras ocasiones cada 8 años, pues algunos buscan reelegirse aún después de haber
cumplido la cuota de 8 años en el poder.

Debido a la corrupción que impera en el gobierno, los empresarios están fuera de control con el costo
de los artículos que venden al consumidor. además, la corrupción que el Estado permite y pasa por alto
a los Partidos políticos, los empresarios, amén de los 12 mil millones que el estado paga en propaganda
a las bocinas para que defiendan las diabluras del gobierno, eso es corrupción y malversación de los
fondos del Estado, por el estados y periodistas bocinas corruptos. Esta terrible condición hace que los
niveles de pobreza se mantengan por encima de un 40% entre la población marginada.
También, observamos que, desde el asesinato de Rafael Leónidas Trujillo Molina, en 1961, hasta
nuestros tiempos, llevamos más de 7 décadas de experimento social-político para perfeccionar nuestra
atrasada y débil democracia. Ya no es posible tratar de justificar elegir un candidato que surja desde
dentro de unos de esos partidos políticos tradicionales, ya que todos los posibles candidatos que están
señalados para ser elegidos como presidente, han sido clonados por el ADN de la corrupción, el soborno
y la venta del país a instituciones internacionales.

Es más, elegir a uno de los candidatos actuales que tenga vínculos con los partidos tradicionales
representa un atraso y la pérdida total de nuestra soberanía como nación. Desde ya estamos
cosechando lo que hemos sembrado a través del voto popular. Esto se traduce en escuelas públicas
dentro del territorio nacional sin cupo para los estudiantes dominicanos, aunque sostenidas con los
impuestos que paga el pueblo, aulas y escuelas con serios problemas en su estructura, no adecuadas
para impartir docencia y donde además no hay cupo para nuestros niños dominicanos, porque somos
capaces de aceptar los niños extranjeros, quitándole a los nuestros el pan de la enseñanza.
No podemos continuar así, se nos quiere cambiar la historia, la cultura y nuestra religión. Se busca
cambiar todo eso para implementar una cultura que solo conduce a un estado fallido. Y mientras el
gobierno pague bocinas, además mantenga entretenido al pueblo con casos sensacionalistas como el de
Ángel Martínez, el derrumbe de la discoteca del Jet set, la invasión haitiana para entretener al pueblo
mientras los gobiernos de turno, permiten el robo descarado de nuestros recursos mineros como el oro,
la plata, el ferroníquel y otros minerales preciosos como es el caso más reciente de la explotación de las
tierras raras que están en manos de intereses espurios, mientras la oligarquía se adueña de todos los
recursos del pueblo.

Las voces del pueblo se dejan escuchar a través de las redes sociales, a veces contagiadas por la
melancolía y el coraje de muchos años de frustraciones, en espera de un gobierno de mejor calidad,
elegido por el pueblo y para el pueblo.
Un gobierno que no resuelva el problema de la salud, la electricidad, el acceso al agua potable, un
estado que no guíe al pueblo hacia la superación personal por medio de escuelas a todos los niveles,
para formar a sus ciudadanos a través del avance tecnológico, por medio de un sistema de educación
que vaya acorde con los tiempos modernos que vivimos, sin lugar a duda, esta conduciendo al pueblo a
la derrota total.

El Estado dominicano debe evolucionar ante la mediocridad con la cual se desenvuelve para producir
fuentes de trabajo que contribuyan a la superación personal de todos sus habitantes. No se puede
permitir que vengan extranjeros al país y que acaparen las fuentes de trabajo en donde la miseria arropa
a las masas pobres y desempleadas.

No es posible, que un libanés, corrupto y ladrón siga gobernando la nación, no para que el país avance
sino para empobrecer a los sectores marginados. Abinader nos está vendiendo, poco a poco a los
invasores y a las organizaciones que presionan al gobierno a seguir su agenda entreguista, en favor de
intereses de ultramar, en vez de gobernar defendiendo los intereses de nuestra nación.

El pueblo dominicano no debe regresar al pasado, a menos que sea para aprender a no repetir los
mismos errores que se han quedado atrás. Habrá en cada partido político lambones, tumba polvo, que
desearan represar al mismo circulo vicioso de siempre.

Así los políticos corruptos podrán seguir disfrutando de los recursos del Estado Dominicano, y nos
preguntamos ¿Cuándo saldremos del atraso político que hemos vivido durante las últimas siete
décadas? A caso no señala nuestro glorioso himno nacional, que, si fuésemos mil veces esclavos, ese
mismo número de veces volveremos a luchar para liberarnos de ese yugo opresor. El mayor yugo
opresor que tenemos actualmente son los partidos políticos que hemos tenido, el PRSC, PLD, PRD, PRM,
y quienes representan actualmente el Partido Fuerza del Pueblo.

El Estado Dominicano ha estado vendiendo nuestra soberanía, y dentro de poco seremos esclavos de un
sistema que poco a poco nos está arropando a todos. Es tiempo de combatir al opresor desde dentro y
desde afuera, de lo contrario, uno de estos días, cuando despertemos del letargo en que vivimos, será
ya muy tarde para romper las cadenas del yugo opresor que se está imponiendo en la nación.

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