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Un debate Presidencial Incompleto Entre Fernández, Abinader y Martínez

Por Rey Díaz 

Especial para el Listinusa.net

 

El debate presidencial realizado en los recintos de la Universidad Pedro Henríquez Ureña en la Ciudad de Santo Domingo, entre los candidatos a la presidencia de la República Dominicana, no arrojo ninguna luz sobre las posibles formas de gobierno que necesita la nación, acorde con los desafíos que tiene el país. 

Fue un debate moderado por dos periodistas extranjeros, entre tres candidatos que aportaron muy poco el problema de la corrupción, la inmigración ilegal, el crimen de cuello blanco y los posibles cambios que amerita el país en todos los renglones del aparato administrativo.

En un país que cuenta con más de dos docenas de partidos habilitados por la Junta Central Electoral, este debate condiciona a los votantes a nivel nacional, a creer que solo existen 3 candidatos para la presidencia, lo que desde ya augura una abstención electoral por la inconformidad de los votantes de elegir a alguien que este fuera del círculo convencional de los partidos tradicionales corruptos. 

Y que, en una posible doble vuelta esos partidos pequeños se unan para favorecer a los partidos mayoritarios con posibilidad de triunfo. A su vez esos pequeños partidos pueden unirse y respaldar con sus votos a los partidos con mayor posibilidad de triunfo. Todo ese accionar político en nombre de la democracia representativa.  

En un país donde la política se puede caracterizar como un atolladero electoral, esos tres candidatos reflejan la continuidad de lo mismo: corrupción, soborno, narcotráfico, falta de calidad en la educación, robo de los recursos del Estado Dominicano, violencia, una inmigración desbordante de los nacionales haitianos, menos incentivos para que los jóvenes deseen superarse y quedarse en el país. 

También un gobierno dirigido por cualquiera de estos tres entrevistados representa un retroceso en la atención medica del pueblo dominicano en un país que el partido de gobierno favorece los nacionales haitianos a la hora de brindar cobertura y atención médica a los dominicanos. Además, en la República Dominicana se han creado castas de poder con recursos mal habido, quienes usufructúan los recursos de la nación, junto a otras empresas que el Estado Dominicano ha dado en consignación varias de las minas propiedad de la nación, a empresas internacionales para que estos despojen los recursos del pueblo dominicano. 

Quien escribe está consciente de no estar vinculado a ninguno de los partidos políticos, aunque si no se declara un interés que redunde en el bienestar de la patria. Hubiese sido bueno que los moderadores, o quienes ofrecieron las preguntas a los candidatos no fuera tan marcado como un escenario teatral. 

Hubiese sido propicio la formulación de las preguntas sobre si esperamos ver de nuevo los mismos intercambios de disparos y asesinatos que se daban en los gobiernos del Dr. Leonel Fernández, o el presidente Danilo Medina. Si ellos repetirán, los mismos actos de corrupción que se impusieron durante los gobiernos del PLD, hoy ya divididos en Fuerzas del Pueblo y el PLD. Si en algún momento, ellos se harán una autocrítica de los actos de corrupción, soborno, lavado de activos y el mal uso de los fondos del Estado Dominicano durante sus gobiernos.

Si ellos serian capaces de renegociar los acuerdos fraudulentos en contra del pueblo con las empresas extrajeras que explotan el oro y otros minerales preciosos para que esos recursos favorezcan la economía dominicana. Si ellos estuviesen dispuestos a revisar y legislar nuevas reglas bancarias en el sistema bancario dominicano para que no sean tan abusivos en los cobros de altos intereses en los préstamos a los comerciantes y a quienes desean construir o adquirir nuevas viviendas. 

Además, si ellos modificarán la constitución para declarar delito de traición a la Patria a cualquier persona que trafique, colabore o transporte o emplee a ciudadanos ilegales, contribuyendo así con un delito de tracción a la patria con penas de hasta 30 años. 

A la hora de presentar sus ideas, los candidatos por su experiencia en el manejo escénico del discurso partidista esgrimieron muy bien sus argumentos, pero en esencia continúan siendo parte del atolladero político que nos han impuesto los partidos políticos existentes en la República Dominicana. 

En la República Dominicana, debe existir una comisión de ética que investigue los posibles candidatos para ocupar puestos públicos y para que esos organismos determinen si un candidato ha incurrido en delitos relacionados a los ya mencionados, para que ese candidato sea descartado para terciar en los comicios de cualquier puesto político. Así no seguiremos repitiendo ese patrón de conducta cada cuatro años. Ahora bien, las pruebas contra un candidato deben ser fehacientes, documentadas y en ningún caso podrán ser solo difamaciones. 

En fin, el debate presidencial fue una forma de condicionar al electorado dominicano para que sigamos soñando con el regalo que nos traerán los tres Reyes Magos este próximo mes de mayo. 

 

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