Origen de la Apostasía en La Iglesia del Primer Siglo
Por Rey Díaz
El evangelio llego a Asia Menor, en Europa debido a las misiones que partieron desde la ciudad de Jerusalén. Los primeros 12 discípulos, convertidos luego en apóstoles tuvieron a su cargo la evangelización del mundo. Fueron ellos los que, habiendo recibido la palabra de Jesús, en obediencia al Nazareno, y gracias a su llamado y posterior envío, se dieron a la tarea de propagar la fe del mensaje cristiano.
Impera, sin embargo, en todo el Imperio Romano, el politeísmo religioso. Roma permitía la adoración de los dioses del paganismo, siempre y cuando también aceptaran, los países conquistados, la adoración del emperador romano. Roma, sin embargo, no pudo imponer, a los judíos, ni a los cristianos, su culto al emperador, ni tampoco la aceptación de las creencias y adoración de otras religiones paganas. Ellos, es decir los cristianos y judíos, siempre rechazaron la imposición del politeísmo religioso de la falsa creencia de la Roma imperial.
Por consiguiente, tanto los judíos como los cristianos rechazaron las doctrinas herejes practicadas por todos los rincones donde Roma tenía control. Una de estas primeras herejías que ellos combatieron fue la idolatría. Es decir, el culto a los dioses paganos. La segunda herejía combatida por los cristianos fue el gnosticismo.
Los griegos gnósticos enseñaban que Dios es espíritu y que el espíritu no se une a la carne, o materia. Creían, además, que el Dios que creo la materia era malo, mientras que el Dios bueno era Espíritu. Los cristianos predicaban, sin embargo, que Dios se hizo carne y habito entre nosotros en la persona de Jesucristo.
Para los gnósticos, Dios no podía contaminarse con la materia, es decir hacerse humano. Decían, además, ellos que el Dios que creo la materia era malo y que el Dios bueno es espíritu. Jamás podían ellos admitir, por tanto, que Dios se manifestó en carne, que vivió entre nosotros, y que luego murió sobre la cruz y resucitó de entre los muertos al tercer día.
Debo señalar aquí, que, por ser los cristianos una minoría dentro del imperio romano, las religiones mayoritarias de la época los tildaron de herejes. Luego ese mismo termino fue usado para describir las corrientes falsas contra la que tuvo que luchar la comunidad cristiana desde el primer siglo hasta el tiempo presente.
Los gnósticos negaban por tanto que Jesucristo era Dios, puesto que, para ellos, la única forma de acercarse a Dios es a través del conocimiento. Según ellos los hombres se elevan al nivel de Dios a través de conocimiento y para ellos se podía conocer a Dios por medio de la intuición exclusiva a la que llamaban la gnosis.
El evangelio del Apóstol Juan, así como también sus cartas combaten él esas falsas doctrinas proclamada por los gnósticos. Juan dice entre otras cosas, que “en el principio existía el verbo y el verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas por el fueron hechas por medio de Él, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” ….”Y el verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:1,14). La palabra que aquí se usa como verbo, también se traduce como palabra, o logos, que puede traducirse como sabiduría. Es decir, el logos de Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros. Y vimos su gloria llena de gracia y de verdad.
Se refiere a Jesucristo como el verbo encarnado de Dios. Cualquiera que niegue esta doctrina de que Jesús vino en la carne, no tiene comunión con el Padre Dios, y se convierte por tanto en una persona opuesta a la doctrina cristiana.
La segunda herejía, que la iglesia del primer siglo bautizo como apostasía fue la de disfrazar algunas prácticas paganas como cristianas. En otras palabras, quisieron añadir al cristianismo costumbres y doctrinas de otras religiones como para ajustar la fe cristiana a las creencias de aquellos que simpatizaban con el evangelio, pero a la vez deseaban hacer de este un sincretismo religioso.
Es decir, algunas doctrinas que se practican dentro de la fe judía querían ser añadidas al cristianismo. Además, otras creencias paganas como el culto a los astros, y ciertas formas de mitologías que nada tienen que ver con el cristianismo, los apóstatas deseaban introducirla a la fe. Así los judíos intentaron hacer del cristianismo una secta más dentro del judaísmo. Mientras, las otras sectas paganas deseaban pervertir el evangelio por medio de la inclusión de prácticas totalmente prohibidas para los cristianos.
El judaísmo del primer siglo quería añadir al cristianismo la circuncisión, guardar el sábado, así como además forzar a los nuevos creyentes a la observación de la ley mosaica. Todas esas herejías fueron combatidas por los apóstoles, aunque entre ellos sobresale el Apóstol San Pablo.
Los apóstoles fueron aún más allá, adelantándose a su época al profetizar sobre el futuro de la iglesia sobre las nuevas formas de apostasía que invadirían al mundo cristiano. En su forma y esencia la Iglesia Católica Romana ha pervertido la fe cristiana con su devoción, y culto a María, la madre del Señor Jesucristo, la doctrina de la transustanciación, los rezos a los santos, y la salvación por las buenas obras, son doctrinas extrabíblicas.
No solo el culto a María, de ruegos y suplicas a ella, sino que esto se extiende al culto hacia los pilares de la fe cristiana. Los cristianos estamos llamados a adorar a Dios solamente, por medio de su Hijo, el Señor Jesucristo.
Ningún apóstol del Señor Jesucristo, ni Pedro, ni Pablo, ni Juan, ni mucho menos María enseñaron o practicaron la adoración dirigida hacia su persona. María dice claramente, “mi espíritu se regocija en Dios me salvador, porque ha mirado la bajeza de su sierva.” En otras palabras, la misma María reconoce que Dios es su Salvador, que ella es muy baja comparada con la grandeza de Dios.
Ella también se reconoce como sierva de Dios, ni ama, ni señora, sino sierva del Dios altísimo. Adorar a María, dirigir ruegos y suplicas a ella, no solo es falso, sino que la ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres. La Iglesia Católica Romana esta plegada de falsas enseñanzas y quienes sigan sus falsas enseñanzas obtendrán el precio de su pecado, que es la muerte eterna.
Otra forma de apostasía que la iglesia Católica Romana ha inculcado entre sus feligreses tiene que ver con la cena del Señor. El supuesto sacrificio de la misa, al elevar y bendecir la hostia, es decir el cuerpo de Cristo, ellos señalan que hay una transustanciación. Enseñan que al sacerdote bendecir la hostia, el pan se convierte en el cuerpo real de Jesucristo, y el vino en autentica sangre del Señor.
Añaden a esto, que cada vez que se celebra la Eucaristía sacrifican de nuevo a Jesucristo. Es decir que cada vez que celebran la Eucaristía, Jesucristo vuelve a ser sacrificado en este rito dominical. La verdad que si Cristo muere tantas veces en el mundo entero donde se celebras estas misas, no solo es absurdo, pero también improcedente.
Las practicas del paganismo religioso penetro en la iglesia tan pronto El emperador Constantino decidió aceptar la fe cristiana para unificar su imperio con una sola religión. Es decir, el cristianismo fue usado por Constantino como una fuerza política unificadora de su imperio, más que una creencia bíblica sana basada en la persona de Jesucristo, y no en dogmas religiosos falsos y ajenos al Espíritu de Cristo.
A esas formas idolátricas se añadieron miles de otras prácticas que dieron origen a varios concilios para discutir, aclarar y actualizar la fe cristiana. Sin embargo, hasta ahora las prácticas paganas no han sido erradicadas de las Iglesia Católica Romana como también de muchas llamadas iglesias protestantes del pasado y el presente. (El autor de este artículo tiene una licenciatura, del Colegio New Rochelle, Maestría en Teología Sagrada del Seminario Evangélico de Nueva York, y un Doctorado en Ministerio de la Universidad de Drew, en Madison, New Jersey. Además del Curso de Estudio de Seminario Evangélico de Garrett en Evanston, Illinois, y es egresado de la Academia de Predicación, en Nashville, Tennessee. Es egresado del Instituto Dominicano de Periodismo, Santo Domingo República Dominicana).




