Dos siglos de Conflictos en la Frontera Dominico–Haitiana –Causas y consecuencias–
Rey Díaz
Especial para el Listinusa.net
zoolaar@live.com
La República Dominicana ha vivido por más dos siglos en conflictos entre la frontera con el vecino país
haitiano que data del año 1804. Haití ha estado invadiendo el territorio nacional causando miles de
muertos en todas sus invasiones hacia la República Dominicana llevadas a cabo en 219 años.
Desde esa fecha hasta el presente las invasiones haitianas han sido para el país caribeño un elemento de
terror permanente hacia los habitantes de la parte Este de la isla en franca violación a los derechos
humanos. Esa frontera ha sido el escenario principal de los conflictos históricos entre dos países que se

aman y se odian a la vez, pero que no pueden vivir separados.
La isla llamada Quisqueya al momento del descubrimiento, fue bautizada con el nombre de La
Hispañola, o sea la Nueva España. Los habitantes originales de esas tierras eran los tainos.
Cuando los conquistadores españoles arribaron a esta isla, inmediatamente empezó el proceso
de colonización, mestizaje y explotación de la raza taina.
La mezcla de las razas con el paso de los años produjo dos naciones en la isla, una afrancesada y
la otra españolizada por la cultura, la religión y el lenguaje. La parte Oeste de la isla, al ser
colonizada por Francia, su lenguaje es el Francés, aunque también hablan un lenguaje común el
creole, y su religión oficial es el vudú.
Fue el padre de la orden de los dominicos, Bartolomé de las Casas, quien recomendó y
diligencio con la Reina Isabel la Católica, de España, el permiso para traer negros africanos para
la labranza de la tierra, pues según los historiadores, los taínos no estaban acostumbrados al
trabajo duro de labrar la tierra, ni mucho menos estaban habituados a las enfermedades traídas
por los europeos al nuevo mundo.
Los africanos fueron forzados a venir a la isla, para luego explotarlos como esclavos, traídos por
quienes se lucraron de ese negocio. Los españoles asentados en todo el territorio se adueñaron
de los mejores terrenos de la isla.

Sin embargo, aunque la isla fue colonizada por los españoles, estos no tenían el poderío militar
para ejercer control en todos sus territorios conquistados. Además, como consecuencia de la
debilidad de España para administrar los negocios que las colonias demandaban, los franceses
aprovechándose de esa debilidad se apoderaron de la tierra montañosa, llamada Haití. Francia
al ser un poderío militar y económico, hicieron que los habitantes del lado Oeste florecieran
rápidamente, usando la producción agrícola para abastecer la nación francesa.
Los haitianos con el paso de los años decidieron tomar el control de su territorio, hacer su
independencia, y eliminar todos los habitantes blancos que vivián en Haití. Siendo Haití uno de
los primeros países que obtuvo su independencia de una potencia como era Francia para
ese tiempo.
No muchos años pasaron después de su independencia, cuando muy pronto se adueñaron de
los territorios de la parte Este de la isla. Los haitianos cruzaron la frontera dominico-haitiana
con diez mil hombres armados y los haitianos se adueñaron de la Isla por un período de 22
años. Aunque anterior mente los haitianos sin declaración de guerra habían entrado al
territorio dominicano y masacraron a miles de dominicanos.
Desde entonces, y a pesar de los tratados internacionales para la convivencia pacífica entre
ambas naciones, y debido a que estos dos países de cultura, lenguaje y religión diferente; los
conflictos que continuaron desde 1804 dejaron huellas permanentes que todavía perduran
entre ambas naciones.

Desde entonces, los haitianos y los dominicanos han cruzado la frontera de ambos lados sin el
protocolo y las formalidades de los documentos esenciales para el tráfico legal entre naciones
civilizadas. Como resultado de todo eso, el cruce por la frontera ha favorecido a ambas
naciones a través de los años, donde se hace evidente la corrupción, el soborno y el tráfico
ilegal de objetos y personas. A continuación, señalamos los beneficios que se obtienen en una
frontera donde la ilegalidad se hace presente y favorece a sectores de ambos territorios.
Por muchos años el tráfico de personas de todas las edades ha sido fuente de ingresos bastante
lucrativo para quienes se benefician y operan desde la clandestinidad. La frontera genera
muchos millones de dólares para los funcionarios, y personas ligadas al cruce de ilegales en
ambas partes de la isla. El tráfico no se reduce al ámbito humano, sino que también existen
otros negocios muy lucrativos como es el tráfico de drogas, las parturientas, y el contrabando
de alimentos, gasolina y armas de fuego etc.
Como el gobierno haitiano no tiene control de su territorio, ni por tierra, ni por aire, ni por los
mares; el tráfico de drogas resulta muy fácil de hacer y es a su vez un negocio lucrativo para los
carteles que operan desde Centro y Sur América. De ahí que la frontera dominico-haitiana es un
acceso rápido y seguro por vía de aire, tierra y mar. Ese es un tipo de negocio que se mantiene
en la clandestinidad. La venta de drogas hacia las otras islas del caribe, Europa, y los Estados
Unidos deja mucho dinero a los carteles que operan desde la frontera.
Es muy sabido que la mano de obra barata haitiana genera grandes capitales en el área de la
construcción en la República Dominicana. Miles de haitianos son traídos a la República
Dominicana para beneficiar la industria de la construcción, las zonas francas que operan en el
territorio nacional también se benefician de esa fuerza laboral que opera en la industria textil.
La mano de obra barata también beneficia a nivel nacional la clase media que emplea a los
haitianos y haitianas en labores domésticas. Otros trabajos de menor categoría son realizados a
menudo por personas conocidas como chiriperos.
Los contratos de trabajadores fuera del código legal van desde el oficio de la limpieza, en casas
y hoteles, la recogida de basura, arreglos de carreteras, trabajo de agricultura y la mano de
obra de inmigrantes ilegales con los cuales han ido desplazando a los dominicanos y
dominicanas que antes trabajaban en esas áreas de producción.
La plusvalía que generan estos trabajadores en el complejo industrial asciende a miles de
millones de dólares al año. Aunque el Estado dominicano no tiene cifras exactas de cuanto
asciende esa plusvalía debido a la informalidad y falta de regularización. No esta demás decir
que no se pagan impuestos en los trabajos informales, y al gobierno le seria una tarea casi
imposible colectar los impuestos a este sector laboral.
En ese sentido la frontera es fuente de ganancias a los políticos, los comerciantes y al área de la
construcción por ser mano de obra barata, cuyos patrones no cumplen con los requisitos de las
leyes del Código de trabajo. Es decir que por cada 20 haitianos debe haber 80 personas
empleadas.
Por otra parte, los haitianos inmigrantes ilegales de hoy día no aceptan trabajar por los mismos
salarios que hace 20 o 30 años atrás, pues estos trabajadores obtenían por día de trabajo una
mínima cantidad que no les daba para vivir decentemente. Hoy en día, sin embargo, exigen
mejor paga por su trabajo y las sumas ascienden por encima del pago que reciben los obreros
dominicanos.
Así que la frontera es fuente de ganancias para los políticos que se benefician de los contratos
de construcción del gobierno. En ese mismo orden se benefician también los cónsules que
sirven en el vecino país, vendiendo visas, y pasaportes a extranjeros haitianos contribuyendo
así a la invasión hacia el territorio dominicano. Debido al cierre de frontera el gobierno
dominicano decidió cerrar la frontera, y no permitir visados a los haitianos.
Este negocio es permitido porque los presidentes dominicanos, consienten a las oficinas
consulares y los comerciantes obtener grandes ganancias por la inmigración ilegal en un país
donde el derecho es torcido en todo el ámbito nacional, pues las leyes no se respetan y en
general se aplican para los pobres, pero no así para los ricos.
Tampoco las leyes se aplican hacia la clase política encumbrada en el gobierno de turno, sino
solo se aplica entre los pobres que no disponen de los recursos para defenderse de las
acusaciones. A esto se añade que los pobres no saben usar el sistema legal de justicia a su
favor, en una sociedad donde la justicia es muy precaria.
Además, los gobernantes desde el poder usan el sistema de justicia para castigar algunos
oponentes que han violado las leyes del país, pero esta justicia es selectiva y vengativa. El caso
de los hermanos del expresidente Danilo Media, el ex procurador de la Republica Dominicana
Joan Alain Rodríguez Sánchez, algunos militares y la pastora enviada a la cárcel, por corrupción
no representan ni si quiera el 0000.1% de todo el andamiaje corrupto que operan desde las
esferas del poder político, industrial y militar.
Algunos analistas señalan que la frontera es una fuente de recursos a los militares de todos los
rangos, encargados de la seguridad y del tránsito por la frontera a lo largo y ancho del cruce
fronterizo. Por todos es sabido que existe una red mafiosa a través de todo lo largo de la isla
que se dedican a cobrar peajes a los ilegales transportados por coyotes que se mueven con el
permiso de las autoridades, quienes cobran por el tráfico ilegal de haitianos.
Para eso existe una conexión entre los coyotes, los militares, los motoristas del choncho, y
el transporte público, como también son usados vehículos privados que emplean los coyotes
para desplazar a los ilegales que transitan por todo el territorio nacional.
Esto es una labor de alta traición a la patria, y a su vez, un negocio muy rentable. Además, el
departamento de inmigración expulsa los haitianos del país, a algunos los extorsionan para
dejarlo en libertad en el país, y quienes no pagan para que lo dejen libres son deportados hacia
Haití. Luego esos expulsados del país vuelven a entrar a territorio dominicano.
Es decir, quienes no tuvieron los recursos para pagar por su Libertad a las autoridades de
inmigración, después de ser expulsados regresan de nuevo a través del soborno. Es todo un
círculo vicioso que mientras más haitianos deportan del país, cada día entran más por los cruces
fronterizos. Solo un presidente ciego ignora esta realidad social con el problema del cruce
fronterizo ilegal haitiano.
La frontera es también un gran negocio para las mujeres que vienen desde Haití a tener sus
hijos en los hospitales dominicanos. Esa es una situación de fácil solución para las autoridades
dominicanas, si se deseara resolver ese problema.
Por su parte, los que trafican con las mujeres parturientas es decir los coyotes, obtienen
grandes sumas de dinero por el tráfico humano desde Haití hacia los hospitales dominicanos.
No existe voluntad política para acabar con ese trasiego de personas en lo que se ha dado en
llamar la invasión pacífica para unificar las dos naciones.
Con el conflicto del canal que están construyendo los haitianos del lado oeste de la Isla con el
propósito de extraer y desviar el agua del rio Masacre, se ha desatado un patriotismo inusual
por parte de los haitianos y dominicanos, debido a la construcción de ese canal.
Para algunos, este problema entre Haití y la República Dominicana no es más que un
subterfugio del Presidente Luis Abinader quien ha creado ese conflicto al dar permiso con
anterioridad a los haitianos para la construcción de ese canal, y por el otro lado el presidente se
opone a la construcción del canal para así el mandatario usar ese problema como mecanismo
propagandístico y disolver las fuerzas opositoras, beneficiando su campaña preelectoral y
posible reelección para el 2024.
Una cosa esta clara, que con Luis Abinader, la inmigración haitiana ha crecido aún más que en
los otros gobiernos que desde Balaguer, Hipólito Mejía, Leonel Fernández, Danilo Medina y el
actual gobierno se ha beneficiado de la misma.
Ese problema de la inmigración ilegal sigue agudizándose más cada día debido a la invasión
haitiana que sigue creciendo en forma descontrolada y que bien puede ser una estrategia hasta
la declaración de guerra, o la unificación de la Isla. Nadie sin embargo quiere hacerse
responsable de la crisis haitiana en territorio dominicano.
Ahora bien, las mentiras que hemos oído del Presidente Luis Abinader de que la crisis haitiana
no es un problema dominicano, y que la comunidad internacional es quien debe encontrar
solución a la crisis de Haití, eso no es cierto. No es tiempo de ver la crisis haitiana desde esa
miopía política, o de meter la cabeza en un hoyo como el avestruz y dejar el cuerpo a la margen
del peligro inminente que tiene el país.
La solución al problema haitiano tiene que venir de la República Dominicana en coordinación
con las autoridades haitianas porque ese pueblo no está en condiciones de salir del atolladero
en que se encuentra por sí mismo y los demás países no van a hacer nada para resolver la crisis
haitiana.
Al contrario, los países ricos, y las empresas que quieren explotar los recursos del pueblo
haitiano, les conviene que los dominicanos y los haitianos entremos en guerra para ellos
vendernos armas a ambos países; mientras los dominicanos y los haitianos ponemos los
muertos. Luego ellos se aprovecharían de la crisis al igual que lo que está sucediendo en
Ucrania para vendernos armas y que nos aniquilemos entre todos.
Nuestra debilidad como nación consiste en la incapacidad de tomar decisiones a tiempo con un
pensamiento político unificado y coherente. Nosotros en cambio debemos tomas medidas
como nación antes de que sea demasiado tarte para enderezar la política interna y externa del
país.
Una persona que este llorando a cada momento para que la comunidad internacional socorra la
nación haitiana, no merece ser Presidente del país, porque no tiene el carisma necesario, por
no decir otra cosa, para tomar decisiones como un hombre que se respecta a sí mismo y que
lucha por el bienestar de su nación.




