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Dos siglos de Conflictos en la   Frontera Dominico–Haitiana  – –Causas y consecuencias–

Rey Díaz 

 

Especial para el Listinusa.net

 

zoolaar@live.com

 

La República Dominicana ha vivido dos siglos de conflicto en la frontera con el vecino país haitiano que data del año 1822 donde se efectúo la primera invasión haitiana llevada a cabo hace 201 años atrás. Desde esa fecha hasta el presente las invasiones haitianas han sido para el país caribeño un elemento de terror, ignominia perpetuada en territorio dominicano en franca violación a los derechos humanos. Esa es la razón por la que la frontera dominico-haitiana ha sido escenario de conflictos históricos entre dos países que se aman y se odian a la vez, pero que no pueden vivir separados. 

La isla llamada Quisqueya al momento del descubrimiento, fue bautizada con el nombre de La Hispañola, o sea la Nueva España. Los habitantes originales de esas tierras eran los tainos. Cuando los conquistadores españoles arribaron a esta isla, inmediatamente empezó el proceso de colonización, mestizaje y explotación de la raza taina.  

La mezcla de las razas con el paso de los años produjo dos naciones en la isla, una afrancesada y la otra españolizada por la cultura, la religión y el lenguaje. La parte Oeste de la isla, al ser colonizada por Francia, su lenguaje es el Francés, aunque también hablan un lenguaje común el creole, y su religión oficial es el vudú.  

Fue el padre de la orden de los dominicos, Bartolomé de las Casas, quien recomendó y diligencio con la Reina Isabel la Católica, de España, el permiso para traer negros africanos para la labranza de la tierra, pues según los historiadores, los taínos no estaban acostumbrados al trabajo duro de labrar la tierra, ni mucho menos estaban acostumbrados a las enfermedades traídas por los europeos al nuevo mundo. Los africanos fueron forzados a venir a la isla, para luego explotarlos como esclavos, traídos por quienes se lucraron de ese negocio. Los españoles asentados en todo el territorio se adueñaron de los mejores terrenos en la isla.  

 

Sin embargo, aunque la isla fue colonizada por los españoles, estos no tenían el poderío militar para ejercer control en todos sus territorios conquistados. Además, como consecuencia de la debilidad de España para administrar los negocios que las colonias demandaban, los franceses aprovechándose de esa debilidad se apoderaron de la tierra montañosa, llamada Haití. Francia al ser un poderío militar y económico, hicieron que los habitantes del lado Oeste florecieran rápidamente, usando la producción agrícola para abastecer la nación francesa.  

Los haitianos con el paso de los años decidieron tomar el control de su territorio, hacer su independencia, y eliminar todos los habitantes blancos que vivián en Haití. Siendo Haití uno de los primeros países que obtuvo su independencia de una potencia como era Francia para ese tiempo. 

No muchos años pasaron después de su independencia, cuando muy pronto se adueñaron de los territorios de la parte Este de la isla. Los haitianos cruzaron la frontera dominico-haitiana con diez mil hombres armados y los haitianos se adueñaron de la Isla por un período de 22 años. Desde entonces, y a pesar de los tratados internacionales para la convivencia pacífica de ambas naciones, y debido a que estos dos países de cultura, lenguaje y religión diferente; los conflictos que surgieron de esa invasión dejaron huellas permanentes que todavía perduran entre ambas naciones. 

 

Desde entonces, los haitianos y los dominicanos han cruzado la frontera de ambos lados sin el protocolo y las formalidades de los documentos esenciales para el transito legal entre naciones civilizadas. Como resultado de todo eso, el cruce por la frontera ha favorecido a ambas naciones a través de los años, donde se hace evidente la corrupción, el soborno y el tráfico ilegal de objetos y personas. A continuación, señalamos los beneficios que se obtienen en una frontera donde la ilegalidad se hace presente y favorece a sectores de ambos territorios. 

Por muchos años el tráfico de personas de todas las edades ha sido fuente de ingresos bastante lucrativo para quienes se benefician y operan desde la clandestinidad. La frontera genera muchos millones de dólares para los funcionarios, y personas ligadas al cruce de ilegales en ambas partes de la isla. El tráfico no se reduce al ámbito humano, sino que también existen otros negocios muy lucrativos todos por cierto como es el tráfico de drogas, las parturientas, y el contrabando de alimentos, gasolina y armas de fuego etc. 

Como el gobierno haitiano no tiene control de su territorio, ni por tierra, ni por el aire, ni por los mares; el tráfico de drogas resulta muy fácil de hacer y es a su vez un negocio lucrativo para los carteles que operan desde Centro y Sur América. De ahí que la frontera dominico-haitiana es un acceso rápido y seguro por vía de aire, mar y tierra. Es un negocio que se mantiene en la clandestinidad por medio de la venta de drogas hacia las otras islas del caribe, Europa, y los Estados Unidos. 

Es muy sabido que la mano de obra barata haitiana genera grandes capitales en el área de la construcción en la República Dominicana. Miles de haitianos son traídos a la República Dominicana para beneficiar la industria de la construcción, las zonas francas que operan en el territorio nacional también se benefician de esa fuerza laboral que opera en la industria textil. La mano de obra barata también beneficia a nivel nacional la clase media que emplea a los haitianos y haitianas en labores domésticas. Otros trabajos de menor categoría son realizados a menudo por personas conocidas como chiriperos. 

Los contratos de trabajadores fuera del código legal van desde el oficio de la limpieza, en casas y hoteles, la recogida de basura, arreglos de carreteras, trabajo de agricultura y la mano de obra de inmigrantes ilegales con los cuales han ido desplazando a los dominicanos y dominicanas que antes trabajaban en esas áreas de producción. La plusvalía que generan estos trabajadores en el complejo industrial asciende a miles de millones de dólares al año. Aunque el Estado dominicano no tiene cifras exactas de cuanto asciende esa plusvalía debido a la informalidad y falta de regularización.

En ese sentido la frontera es fuente de ganancias a los políticos, los comerciantes y al área de la construcción por ser mano de obra barata, cuyos patrones no cumplen con los requisitos de las leyes del Código de trabajo. Es decir que por cada 20 haitianos debe haber 80 personas empleadas. Por otra parte, los haitianos inmigrantes ilegales de hoy día no aceptan trabajar por los mismos salarios que hace 20 o 30 años atrás, pues estos trabajadores obtenían por día de trabajo una mínima cantidad que no les daba para vivir decentemente. Hoy en día, sin embargo, exigen mejor paga por su trabajo y las sumas ascienden por encima del pago que reciben los obreros dominicanos. 

Así que la frontera es fuente de ganancias para los políticos que se benefician de los contratos de construcción del gobierno. En ese mismo orden se benefician también los cónsules que sirven en el vecino país, vendiendo visas, y pasaportes a extranjeros haitianos contribuyendo así a la invasión hacia el territorio dominicano.   

Este negocio es permitido porque los presidentes dominicanos, permiten a las oficinas consulares y los comerciantes obtener grandes ganancias por la inmigración ilegal en un país donde el derecho es torcido en todo el ámbito nacional, pues las leyes no se respetan y en general se aplican para los pobres, pero no así para los ricos. 

Tampoco las leyes se aplican hacia la clase política encumbrada en el gobierno de turno, sino solo se aplica entre los pobres que no disponen de los recursos para defenderse de las acusaciones. A esto se añade que los pobres no saben usar el sistema legal de justicia a su favor, en una sociedad donde la justicia es muy precaria. 

Además, los gobernantes desde el poder usan el sistema de justicia para castigar algunos oponentes que han violado las leyes del país, pero esta justicia es selectiva y vengativa. El caso de los hermanos del expresidente Danilo Media, el ex procurador de la Republica Dominicana Joan Alain Rodríguez Sánchez, algunos militares y la pastora enviada a la cárcel, por corrupción no representan ni si quiera el 0000.1% de todo el andamiaje corrupto que operan desde las esferas del poder político, industrial y militar.

Algunos analistas señalan que la frontera es una fuente de recursos a los militares de todos los rangos, encargados de la seguridad y del tránsito por la frontera a lo largo y ancho del cruce fronterizo. Por todos es sabido que existe una red mafiosa a través de todo lo largo de la isla que se dedican a cobrar peajes a los ilegales transportados por coyotes que se mueven con el permiso de las autoridades, quienes cobran por el tráfico ilegal de haitianos.  

Para eso existe una conexión entre los coyotes, los militares, los motores del choncho, y el transporte público, como también son usados vehículos privados que emplean los coyotes para desplazar a los ilegales que transitan por todo el territorio nacional.  

Esto es una labor de alta traición a la patria, y a su vez, un negocio muy rentable. Por un lado, el departamento de inmigración expulsa los haitianos del país, a alguno los extorsionan para dejarlo en libertad en el país, y quienes no pagan para que lo dejen libres son deportados hacia Haití. Luego esos expulsados del país vuelven a entrar a territorio dominicano. 

Es decir, quienes no tuvieron los recursos para pagar por su Libertad a las autoridades de inmigración, después de ser expulsados regresan de nuevo a través del soborno. Es todo un círculo vicioso que mientras más haitianos deportan del país, cada día entran más por los cruces fronterizos. Solo un presidente ciego ignora esta realidad social con el problema del cruce fronterizo ilegal haitiano.

La frontera es también un gran negocio para las mujeres que vienen desde Haití a tener sus hijos en los hospitales dominicanos. Ese es una situación de fácil solución para las autoridades dominicanas, si se deseara resolver ese problema.  

Por su parte, los que trafican con las mujeres parturientas es decir los coyotes, obtienen grandes sumas de dinero por el tráfico humano desde Haití hacia los hospitales dominicanos. No existe voluntad política para acabar con ese trasiego de personas en lo que se ha dado en llamar la invasión pacífica para unificar las dos naciones. 

Con el conflicto del canal que están construyendo los haitianos del lado oeste de la Isla con el propósito extraer y desviar el agua del rio Masacre, se ha desatado un patriotismo inusual por parte de los haitianos y dominicanos, debido a la construcción de ese canal. 

Para algunos, este problema entre Haití y la República Dominicana no es más que un subterfugio del Presidente Luis Abinader quien ha creado ese conflicto al dar permiso con anterioridad a los haitianos para la construcción de ese canal, y por el otro lado el presidente se opone a la construcción del canal para así el mandatario usar ese problema como mecanismo propagandístico y disolver las fuerzas opositoras, beneficiando su campaña preelectoral y posible reelección para el 2024.  

Una cosa esta clara, que con Luis Abinader, la inmigración haitiana ha crecido aún más que en los otros gobiernos que desde Balaguer, Hipólito Mejía, Leonel Fernández, Danilo Medina y el actual gobierno se ha beneficiado de la misma. 

Ese problema de la inmigración ilegal sigue agudizándose más cada día debido a la invasión haitiana que sigue creciendo en forma descontrolada y que bien puede ser una estrategia hasta la declaración de guerra, o la unificación de la Isla. Nadie sin embargo quiere hacerse responsable de la crisis haitiana en territorio dominicano.  

Ahora bien, las mentiras que hemos oído del Presidente Luis Abinader de que la crisis haitiana no es un problema dominicano, y que la comunidad internacional es quien debe encontrar solución a la crisis de Haití, eso no es cierto.  No es tiempo de ver la crisis haitiana desde esa miopía política, o de meter la cabeza en un hoyo como el avestruz y dejar el cuerpo a la margen del peligro inminente que tiene el país.  

La solución al problema haitiano tiene que venir de la República Dominicana en coordinación con las autoridades haitianas porque ese pueblo no está en condiciones de salir del atolladero en que se encuentra por sí mismo y los demás países no van a hacer nada para resolver la crisis haitiana.  

Al contrario, los países ricos, y las empresas que quieren explotar los recursos del pueblo haitiano, les conviene que los dominicanos y los haitianos entremos en guerra para ellos vendernos armas a ambos países; mientras los dominicanos y los haitianos ponemos los muertos. Luego ellos se aprovecharían de la crisis al igual que lo que está sucediendo en Ucrania para vendernos armas y que nos aniquilemos entre todos. 

Nuestra debilidad como nación consiste en la incapacidad de tomar decisiones a tiempo con un pensamiento político unificado y coherente. Nosotros en cambio debemos tomas medidas como nación antes de que sea demasiado tarte para enderezar la política interna y externa del país.  

Una persona que este llorando a cada momento para que la comunidad internacional socorra la nación haitiana, no merece ser Presidente del país, porque no tiene el carisma necesario, por no decir otra cosa, para tomar decisiones como un hombre que se respecta a sí mismo y que lucha por el bienestar de su nación.  

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