Educación

Las críticas obligan a Educación a retrasar un año la nueva Selectividad

Alegría plantea que la prueba entre en vigor de forma definitiva en 2027-28 incapaz de sortear las críticas de comunidades, profesores e intelectuales

El PP abandona los grupos de trabajo en los que estaba participando para la elaboración de la EBAU

 

JOSEFINA G. STEGMANN

El Ministerio de Educación estudia retrasar la aplicación de la nueva prueba de Selectividad. Este viernes, durante la reunión de la Comisión de Ordenación Académica han sido un total de 15 comunidades las que pidieron aplazarla. Se trata de Extremadura, País Vasco, Galicia, Andalucía, Asturias, La Rioja, Cantabria, Murcia, Comunidad Valenciana, Aragón, Castilla-La Mancha, Cantabria, Cataluña, Navarra y Baleares.

«El aplazamiento permite darse más tiempo para ampliar los consensos que es el objetivo prioritario de la ministra», señalaron a ABC fuentes de Educación que niegan hacerlo por reclamos como los de la Real Academia (RAE). «Hace semanas que ya lo propuso País Vasco», justifican.

La propuesta que quedó sobre la mesa fue parar su aplicación hasta el curso 27-28, es decir, retrasarla un curso académico, ya que estaba prevista su aplicación de forma definitiva para el 26-27. Hay que tener en cuenta que para esta nueva EBAU se planteaba un periodo de transición que empezaba el próximo curso,; seguía el 2024/2025 y el 2025/2026 hasta llegar a su implantación final en el 2027-28.

¿Cómo quedará entonces ahora la prueba? El curso actual, es decir el 2022-2023, la prueba será exactamente igual a la actual. «El 2023-2024 será similar, es decir, con el formato ‘materia-examen’ y no entrará en vigor la prueba de madurez. En los exámenes habrá algún cambio que hay que terminar de definir». Para los años siguientes 2025, 2026 y 2027 «no hay nada definido».

También se propuso en la mencionada reunión que pierda peso la polémica prueba de madurez académica, que en lugar de representar un 75 por ciento de la nota, pesará a tener un 60. Esta prueba fue otra piedra entre las propuestas de Pilar Alegría. Con dicha prueba de madurez, se pretende evaluar en un único examen las asignaturas de Lengua Española, Lengua Cooficial, Lengua Extranjera, Historia e Historia de la Filosofía. Dicho examen contendrá 25 preguntas de tipo test o de rellenado de huecos más tres preguntas libres de 150 palabras cada una.

Pese a todo el revuelo, desde el departamento de Alegría aclararon que en la reunión que tuvo lugar ayer «no se decidió nada, sino que tendrá que ser la ministra en una Conferencia Sectorial la que tome una decisión final». La próxima reunión será el 13 de diciembre.

La decisión llega tras un aluvión de críticas a la nueva EBAU. Empezaron 13 de Lengua Castellana y Literatura que firmaron un manifiesto en Change.org en el que denunciaron que la propuesta del ministerio «esconde una reducción inadmisible de los contenidos (…), especialmente en el caso de las lenguas, que se limitan a servir como mero instrumento de expresión». De este escrito se hizo eco la mismísima Real Academia Española (RAE) criticando la disminución de contenidos que los alumnos «deben dominar con el argumento de que han de potenciarse en su lugar las competencias», dijo la academia.

La RAE también se hizo eco de que para la elaboración de la propuesta de examen, el ministerio no contó «con la opinión de los profesores de Bachillerato» ni con «los coordinadores de las pruebas de acceso a la universidad, sea cual sea la comunidad autónoma en la que estos desempeñen su labor». También se sumaron a las críticas la academia del catalán (Instititut d’ Estudis Catalans, IEC), la Red Española de Filosofía y el jueves la Asociación de Escritores con la Historia.

El PP se retira de los grupos de trabajo de la EBAU

Por otro lado, el Partido Popular anunció su retirada de las mesas de negociaciones de la EBAU. La vicesecretaria de Políticas Sociales del PP, Carmen Navarro, dijo en un comunicado que «lamenta que ninguna de las reivindicaciones de peso que ha formulado el PP y que considera necesarias para no devaluar el sistema de acceso a la universidad han sido atendidas, al tiempo que recordó que el sistema que plantea el Ejecutivo, «no lo compartimos» y que ha recibido «multitud de críticas». Agregó que «si esta iniciativa del Gobierno prospera aumentarán las desigualdades en el acceso a la universidad entre los estudiantes, simplemente por el hecho de residir en una comunidad autónoma u otra, por su difícil objetivación y más complicada homologación».

La Comunidad de Madrid y Castilla y León tomaron posturas diferentes al resto de autonomías. En ambos casos, no votaron por un aplazamiento de la prueba sino en contra de toda la propuesta porque quieren una EBAU única. Algo a lo que también se sumó Galicia que dijo que si pueden ganar tiempo con el aplazamiento «bienvenido sea». El consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, ha señalado que el «Ministerio de Educación pretende imponer una nueva EBAU, que no compartimos y que ha recibido multitud de críticas». Según Ossorio, y en la línea de Navarro, el modelo planteado es «discriminatorio» porque «aumentan las desigualdades en el acceso a la Universidad entre los estudiantes, simplemente por el hecho de residir en una comunidad u otra».

El primer ultimátum del PP respecto a su salida de los grupos de trabajo se produjo el pasado 2 de noviembre. Entonces, fuentes del Partido Popular manifestaron a ABC que «cuando los técnicos llevan documentos a los grupos de trabajo donde se trabaja la nueva EBAU el ministerio ignora esta información».

Ante esta actitud el partido decidió decir «basta». Ese día publicaron también comunicado en el que avisaban que «de cara a la próxima reunión, si no hay ninguna aproximación del Ministerio a las propuestas de las comunidades del PP, se entenderá que el Gobierno las excluye y decide contar únicamente con las regiones gobernadas por el PSOE y los nacionalistas».

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