Opinión

El VIH/Sida entre la lentitud y la esperanza

Desde hace varios años es notable el aumento de las infecciones anuales por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), y los datos actualizados reflejan que las nuevos contagios están incrementándose en aquellas latitudes donde habían empezado a disminuir.

Esta preocupación, entre otras, fueron motivos de análisis y debate en la 24 Conferencia Internacional sobre el Sida realizada en Montreal, Canadá a finales de julio y principio de agosto.

Los participantes -tanto los presenciales como virtuales- coincidieron en que no progresar con rapidez significa perder terreno en este combate, teniendo en contra que la Covid-19 acaparó toda la atención del orbe, más una severa crisis económica mundial que ninguna nación logró escapar de ella.

La directora ejecutiva de Onusida, Winnie Byanyima explicó que el pasado año se produjeron aproximadamente 1,5 millones de nuevas infecciones, más de un millón más que los objetivos globales.

Otro factor a tener en cuenta, en opinión de Byanyima, son las marcadas desigualdades a nivel nacional y entre los países, elemento que frena y pone en peligro la respuesta al VIH, y a su vez, la enfermedad se aprovecha para ampliar aún más esas disparidades.

Solo en África subsahariana, para citar un ejemplo, las adolescentes y las mujeres jóvenes tienen tres veces más probabilidades de contraer el VIH que los chicos y hombres, y a las primeras también las afectó los embarazos y eventos relacionados con violencia de género.

Otro tópico abordado en la polémica cita fue el racismo, un flagelo que influyó que en naciones como Estados Unidos y el Reino Unido, donde los niveles de infestación en la población blanca disminuyeron, pero la comunidad negra no corrió con igual suerte.

En el cónclave pudo conocerse que en Estados Unidos, Canadá y Australia las tasas de contagios del VIH son más altas en las comunidades indígenas.

Los asistentes llamaron a luchar contra la criminalización de los hombres que tienen sexo con otros, en ese sentido, Onusida alertó que estos tienen 28 veces más riesgo de contraer el VIH en comparación con personas de la misma edad e identidad de género.

Los delgados abogaron por redoblar los esfuerzos para garantizar que todos los que viven con el VIH accedan al tratamiento antirretroviral, pues todavía se les niega a más de 10 millones de personas.

En 2021, la pandemia de Sida se cobró, de media, una vida cada minuto, lo que llevó a 650 mil muertes por Sida.

Empero en medio de estadísticas que indican que el VIH sigue siendo una gran amenaza para la humanidad por la lentitud que predomina a la hora de actuar para detenerlo siempre resurge la esperanza en muchos cuando llegan noticias como la que fue dada a conocer en ese contexto.

Un acuerdo firmado entre ViiV y el Banco de Patentes de Medicamentos para permitir el acceso a la formulación genérica de Cabotegravir de acción prolongada para la profilaxis en 90 países de bajos y medianos ingresos.

En tal sentido, el director ejecutivo adjunto de ONUSida, Matthew Kavanagh, expresó que el apoyo a la producción de CAB-LA genérico podría mantener a millones de personas a salvo del VIH.

Elogió las cláusulas de no exclusividad del acuerdo, que permiten a los laboratorios genéricos cualificados de todo el mundo expresar su interés en la producción del Cabotegravir de acción prolongada.

Este acuerdo también podría allanar el camino para compartir tecnología sobre tratamientos, y la aspiración es acelerar el mercado de formulaciones genéricas de antirretrovirales no solo para la prevención, sino también para el tratamiento.

De acuerdo con la literatura médica, el Sida es provocado por el VIH e interfiere con la capacidad del cuerpo de combatir infecciones.

El virus puede transmitirse mediante el contacto con la sangre, el semen o los fluidos vaginales infectados.

Al cabo de pocas semanas de la infección con el VIH, pueden aparecer síntomas como fiebre, dolor de garganta y fatiga. Luego, la enfermedad suele ser asintomática hasta que se convierte en sida. Los síntomas incluyen pérdida de peso, fiebre o sudores nocturnos, infecciones recurrentes y fatiga.

Hasta hoy no existe una cura, pero la observancia estricta de la terapia antirretroviral puede disminuir significativamente el progreso de la enfermedad y evitar infecciones y complicaciones secundarias.

alb/joe

*El autor es reportero de la redacción de Ciencia y Técnica

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