Los vientos de la inflación de 7% pegan más fuerte en los bolsillos de las familias de clase trabajadora de la ciudad de Nueva York
Además de la variable sostenida del alza de los precios de los productos y servicios básicos, las familias enfrentan el duro peso de una escalada en los precios de la renta más altos de todo el país
Fuente eldiariony.com
¡Dos aguacates en cinco dólares! Fue la reacción inmediata de la salvadoreña María Orellana, mientras este viernes hacía compras de vegetales y verduras en un supermercado del Alto Manhattan. La misma exclamación se repite como un eco, en cualquier rincón de la Gran Manzana, en donde el peso de la escalada inflacionaria de los productos básicos se afinca con mucha fuerza en la clase trabajadora.
Con 30 años viviendo en la ciudad de Nueva York, María no tiene referencias de un momento en el cual los precios de productos se dispararan, “casi al doble y al triple”, en cuestión de días.
“Yo todo esto que compré hoy, que es comida para pocos días, hace unos meses me costaba por lo menos 100 dólares máximo. Ahora acabo de pagar $375”, dijo la trabajadora mientras mostraba escandalizada el recibo de la compra.
La inmigrante centroamericana está poco familiarizada con explicaciones financieras y económicas, pero sí maneja perfectamente como ama de casa, que lo que ganaba como salario a mediados del año pasado, se “diluye” ahora como agua entre las manos.
“Si los precios siguen subiendo así, no sé qué pasará con quienes dependemos del mismo ingreso. Dos aguacates no pasaban de un dólar. Ahora si los quieres, debes pagar cinco. Y además te lo ofrecen como una oferta. Es decir, que estarán pronto más caros”.
Lo que María siente en sus bolsillos y evidencia en carros de compras “cada vez más vacíos”, se asocia con un dato económico oficial, confirmado esta semana, que explica la preocupación ascendente de los consumidores: Los precios de productos alimenticios básicos y los servicios, aumentaron un récord del 7% durante todo el 2021.

El mayor alza en 39 años
Todo esto significa, que desde 1982, es decir desde hace 39 años, nunca los costos de los alimentos, el gas, la renta y otros servicios habían causado tanta presión financiera a los hogares de todo el país. Pero en una ciudad como Nueva York, que siempre ha estado en el mapa como una de las más caras del país, este repunte luce más angustiante.
“El problema es que además no solo aumenta la comida, sino que a todo el mundo le han aumentado la renta de sus casas. A nosotros en un apartamento en Queens nos elevaron de un solo golpe $400”, compartió la centroamericana.
De acuerdo con las cifras reveladas este jueves por el Departamento de Trabajo, las ganancias de los precios mayoristas en diciembre estuvieron por debajo de las expectativas y los expertos económicos proyectan que el país aún tiene “algunos meses difíciles” por delante ante la inflación.
“Las interrupciones persistentes en la cadena de suministro harán que los precios al productor se acerquen a niveles récord en el corto plazo, especialmente debido a una variante ómicron que se propaga rápidamente y que aumentará las presiones inflacionarias”, especificó Kathy Bosjancic, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics a la agencia de noticias AP.
Una época “remala”
En cuanto a la presión de los costos y los precios, el mesonero poblano, Hilario Gómez quien trabaja en un restaurante mexicano en la Avenida Columbus de Manhattan, comenta que viene de una temporada navideña y de Año Nuevo que etiqueta como “remala”.
“Muchos clientes al ver los precios se van de la mesa porque lo ven todo muy caro. Si en el supermercado la comida está carísima, eso se refleja en los costos de los servicios en un restaurante. Por ejemplo una orden de guacamole que antes la podían servir en $7 y $10, ahora cuesta $16. Si solo un aguacate es ya un lujo”, comenta Hilario.
“Por la variante ómicron en la pasada Navidad, cuando pensábamos que nos íbamos a recuperar un poquito muchas reservaciones fueron canceladas. Y eso pega en las propinas. El problema es que cuando los precios suben, nunca bajan. Los que sí baja es el ingreso de nosotros los trabajadores”, opinó el residente de El Bronx.
Lo que comenta Hilario cobra sentido, porque de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales los ajustes a los precios en los restaurantes en el área de Nueva York han tenido el mayor aumento interanual desde 1987.
En el pasado mes de diciembre, el espiral inflacionario tuvo una pausa. Se desaceleró llegando al 0.2%.
Sin embargo, ese estancamiento del alza de los precios de la comida no los percibió la jubilada puertorriqueña Mildred Matamoros, quien recibe cupones de alimentos (SNAP).




