*Haití; sin odio ni pasiones.*
Por Pedro Guillermo Almánzar
Las relaciones entre dos países nunca debe llegar a ser un objeto propagandístico para desviar la atención de un tema o para hablar con fuerza y pintarse como el más nacionalista o patriota.
Históricamente somos el país que más ha ayudado a Haití y no es casualidad. A quien más le conviene la prosperidad y el desarrollo de nuestro vecino país es a nosotros.
Haití es nuestro segundo socio comercial luego de Estados Unidos, con la particularidad de que lo que le vendemos a Haití probablemente no se lo podemos vender a otros países por la cercanía que nos permite comercializar productos sin necesidad de refrigeración y por la informalidad de gran parte del comercio bilateral.
No podemos estar manejando nuestras relaciones internacionales como si fueran problemas vecinales o por una opinión particular de un funcionario. Porque hasta en nuestro país vemos como un funcionario habla un día, y al otro cambia de parecer si antes no lo desmiente otro.
Las autoridades y los líderes políticos deben tratar de apaciguar los ánimos puesto que dentro de tanta confusión fruto de todos los eventos políticos que ha sufrido Haití no necesitan más nebulosas, porque sino lo que pueden lograr es que se produzca un verdadero estallido social.
En estos momentos Haití tiene demasiados problemas entre ellos para nosotros agregar más tensión. No nos dejemos llevar de vídeos con declaraciones en nombre de grupos que no le han pedido que les representen, y voy más allá, yo cuestionaría la veracidad de los mismos.
Seamos empáticos, seamos gente, seres pensantes, antes de hacernos cómplices de intereses malsanos que procuran beneficiarse de la desgracia de un pueblo que lo que necesita es paz y desarrollo, para su bien y el de nosotros como país hermano.
*Sobre Pedro Guillermo Almánzar:*
El autor es abogado, con experiencia en el sistema de Naciones Unidas y tesis en la PUCMM sobre la Regulación del Comercio Bilateral entre la República Dominicana y Haití.




