El Censo 2020 demuestra que en 10 años más del 5% de los hispanos abandonó el Alto Manhattan
Si se revisan en frío los resultados del Censo 2020, hay dos datos muy claros que tienen que ver con la presencia del grupo hispano mayoritario en la ciudad de Nueva York.
Primero, de los 197 vecindarios residenciales en los cinco condados, Washington Heights e Inwood fueron los únicos que vieron disminuciones de su población del 5% o más.
Y segundo, en esas localidades que son el epicentro de la inmigración quisqueyana en la Gran Manzana, que incluso ha recibido la denominación en Google Maps de la ‘Pequeña República Dominicana‘, el conteo poblacional demuestra que en los últimos 10 años llegaron unos nuevos vecinos: los blancos.
La población afroamericana de estas localidades se mantuvieron relativamente estables durante esa década, pero disminuyó ligeramente.
La interpretación más popular de esta tendencia de desplazamiento poblacional está en la voz, casi al unísono, de la mayoría de los residentes de cualquier calle de este eje del Alto Manhattan: ¡La renta ha aumentado muchísimo!
“Los dominicanos se están mudando para El Bronx, Filadelfia y Connecticut, espantados de los precios de un apartamentico de una habitación aquí”, resume Alberto Márquez, un dominicano de 48 años.
El isleño con 12 años como inmigrante ha visto cómo sus connacionales prefieren optar por apartamentos o casas más grandes en las afueras del Alto Manhattan por un precio más razonable.
“Eso ya tiene tiempo. Desde que yo llegué aquí la gente se quejaba de lo caro que se estaba poniendo el Alto Manhattan para vivir, las familias que crecen se empezaron a ir porque todo se pone más estrecho. Y vienen aquí a los apartamentos nuevos, con edificios que los ponen bonitos, otro tipo de gente”, comenta el comerciante que nació en La Vega.
Se trata de un esquema en donde los valores de algunos inmuebles se disparan, lo cual desplaza a residentes pobres y ‘blanquea’ la composición racial de las minorías tradicionales.

Distrito Comunitario 12: perdió población
“Un huequito de una habitación pequeñita ya pasa los $1,500. Hasta una habitación la rentan en más de $200 semanales”, precisa el dominicano Rafael Rodríguez, testigo por 25 años de cómo de manera ascendente son más sus vecinos isleños que optan por irse, lo más cercano, a otro condado como El Bronx.
Hay otras visiones. Los precios de la renta no aparecen, si se hacen otros sondeos, como el único detonante de la movilización de los isleños desde el Alto Manhattan a otros condados e incluso estados.
“Yo estudié, me casé y no fui desplazada por la pobreza. Sino porque empecé a progresar y entendí que podía pagar lo mismo por un espacio más grande, con un mejor ambiente para mis hijos, en otro estado como Pensilvania. Estoy lejos de mi familia. Extraño todos los días la energía de mi barrio. Pero hay que moverse”, acota Lucía.
Esta profesional en leyes destaca como normal que la gente quiera cambios para buscar mejores oportunidades. Y justamente sus antepasados caribeños saben mucho de ello.
Hay algunos números que apuntan a que la búsqueda de otras oportunidades, por el aumento de los niveles de escolaridad, también tienen algo que ver en los cambios demográficos del epicentro neoyorquino de la migración dominicana.
El Centro de Estudios Caribeños y Latinoamericanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), en una investigación entre 1990 y 2015, reveló que los latinos en Washington Heights e Inwood habían logrado grandes avances desde el punto de vista educativo en ese período de veinticinco años.
“Las tasas de no finalización de la escuela secundaria han bajado un 25% desde 1990 y la tasa de personas que se gradúan con un título universitario de cuatro años se duplicó, del 7% en 1990 a 14% en 2015”, determinó el análisis.
El reporte precisa, cruzando conteos poblacionales disponibles hasta ese momento, que las familias latinas más pobres no estaban siendo desplazadas de la comunidad.
Para algunos esa realidad ha cambiado en los últimos años y el Censo 2020 parece dejarlo claro, por lo menos en los números.

Movida rápida
El activista y fotógrafo profesional Rafael De Los Santos, con 31 años teniendo en las calles del Alto Manhattan su actividad comunitaria, interpreta que todas las ciudades están sometidos a cambios constantes, pero que en el caso específico de este vecindario hay una “movida” muy rápida.
“En los nuevos edificios y en los remodelados se necesita un ingreso anual de $90,000 para poder vivir. Y recordemos que nuestra comunidad es básicamente obrera, que con mucho esfuerzo puede llegar a $45,000”, calculó De Los Santos.
“Pero hay otros indicadores que son muy esperanzadores para nuestra comunidad que sigue siendo la más pobre y la de más bajo ingreso de la ciudad. Y es que todos los registros coinciden en que en las universidades el grupo hispano mayoritario que está graduándose más, son de origen dominicano“, agregó.
Por su parte, el dirigente político Luis Rodríguez de la organización política dominicana Alianza País que tiene presencia en la ciudad de Nueva York, asoma otra razón del desplazamiento de los dominicanos y de las familias de clase trabajadora de estos vecindarios del Alto Manhattan.

¡Hay de todo!
En la calle Dickman de Inwood el comerciante originario de Santo Domingo José Germán Fuentes, de 68 años, relata que en el 2018 luego de 20 años de tener un restaurante en esa localidad, él y la mayoría de sus paisanos que compartían negocios en el mismo bloque, tuvieron que cerrar porque el costo del alquiler se disparó en 300% de la “noche a la mañana”.
Sin embargo, el inmigrante que ahora vive en El Bronx, asegura que muchos lo ven como desplazamiento, pero él a pesar de ser un afectado directo, lo trata de entender además como una consecuencia no únicamente vinculada al ritmo ascendente del precio de las rentas.
“Yo sé de por lo menos 50 personas que dejaron esta área por muchas razones, pero también sé de otras que se fueron por la violencia que ha aumentado considerablemente, porque no quieren que los hijos se le dañen con las bandas, gente mayor que se va huyendo del frío y prefiere Florida. Otros que se superaron y viven en áreas lujosas de la ciudad. ¡Hay de todo!”, acotó.
Siguen siendo mayoría
La dinámica poblacional del Alto Manhattan también ha impuesto un crecimiento de su representación política dominicana tanto en el Concejo Municipal como en el Congreso federal, una presencia que difícilmente podrá perderse a corto plazo, por lo menos así lo interpreta Ydanis Rodríguez, el concejal quisqueyano que representa al Distrito 10.
A juicio del político dominicano sus connacionales siguen siendo una mayoría en el Alto Manhattan y los cambios demográficos que muestra el último Censo es producto de una mezcla de factores.
“Obviamente hay un proceso de gentrificación, pero también de ascenso de algunos segmentos poblacionales, producto de su acceso a la educación”, concluyó.

¿Qué arrojó el Censo 2020?
- 11% de pérdida de población se registró en el área norte de Washington Heights
- 16% de pérdida de población se registró en el área sur de Washington Heights.
- 49,059 era el total de la población que se denominaba como hispana en Washington Heights en el Censo 2010. En el conteo de 2020 esa cifra disminuyó a 43,832.
- 5,227 hispanos menos en los últimos diez años con base a los datos estadísticos que muestra el último censo en Washington Heights.
- 27,952 eran los residentes de origen hispano en Inwood de acuerdo al conteo de 2010, ahora el más reciente censo determinó que ese grupo étnico asciende a 24,951 personas.
- 3,001 latinos menos se consideran que residen en esa localidad del Alto Manhattan. uno de los hogares más importantes de familias dominicanas en la Gran Manzana.
- 0.2% fue la disminución de la población hispana en Manhattan, el único condado que de acuerdo al Censo 2020 perdió población.




