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Un tribunal alemán condenó a un ex militar de inteligencia sirio por torturas del régimen de Bashar al Assad

A Eyad al Gharib, de 44 años, recibió una pena de cuatro años y medio por haber participado en el arresto y encarcelamiento en un centro de detención secreto de la dictadura

Eyad al Gharib se cubrió el rostro con una carpeta (Reuters)

La justicia alemana condenó este miércoles a un ex miembro de los servicios de inteligencia de Siria a cuatro años y medio de prisión por “complicidad en crímenes de lesa humanidad”, en el marco del primer proceso en el mundo vinculado con abusos imputados al régimen de Bashar al Assad.

La Alta Corte Regional de Coblenza (oeste) halló culpable al sirio Eyad al Gharib, de 44 años, de haber participado en septiembre u octubre de 2011 en el arresto y encarcelamiento en un centro de detención secreto del régimen de al menos 30 manifestantes.

El militar ocultó su rostro a las cámaras con una carpeta y escuchó el veredicto con los brazos cruzados y la mirada fija. Llevaba una mascarilla médica.

La sentencia del tribunal fue un poco inferior al pedido de la fiscalía de cinco años y medio.

Representación de las torturas del régimen de Al Assad, realizadas por una persona que estuvo detenida (AFP)Representación de las torturas del régimen de Al Assad, realizadas por una persona que estuvo detenida (AFP)

Es el primero de los dos acusados que comparecen desde el 23 de abril pasado ante la Alta Corte Regional de Coblenza (oeste) en escuchar la sentencia. Los jueces decidieron dividir el juicio en dos.

El segundo acusado, Anwar Raslan, de 58 años, considerado una pieza más importante en el aparato de seguridad sirio, está siendo juzgado por crímenes contra la humanidad por la muerte de 58 personas y la tortura de 4.000 presos. Se prevé que el juicio de este excoronel dure al menos hasta finales de octubre.

Para juzgarlos, Alemania aplica el principio de jurisdicción universal que permite procesar a los autores de crímenes muy graves independientemente de su nacionalidad y del lugar donde se hayan cometido.

Las demandas ante tribunales de Alemania, Suecia y Francia se multiplican gracias a la diáspora siria que se ha refugiado en Europa. A día de hoy son la única posibilidad de juzgar las atrocidades cometidas en Siria, debido a la parálisis de la justicia internacional.

En Coblenza, la fiscalía pidió cinco años y medio de cárcel contra Eyad al Gharib, quien trabajó en los eslabones más bajos de la inteligencia antes de desertar en 2012 y de huir de Siria en febrero de 2013. Llegó a Alemania el 25 de abril de 2018 después de una larga odisea en Turquía y Grecia. Nunca ha ocultado su pasado.

De hecho la justicia alemana comenzó a interesarse por él cuando contó su trayectoria a las autoridades encargadas de dirimir sobre su solicitud de asilo. Fue detenido en febrero de 2019. La acusación afirma que fue un engranaje de un sistema en el que la tortura se practicaba “a una escala casi industrial”.

Eyad al Gharib permaneció a la sombra de Anwar Raslan durante el juicio de 10 meses, permaneció en silencio y ocultó su cara. Ha escrito una carta en la que expresa pena por las víctimas.

El acusado sirio Anwar Raslan, de 57 años, acusado de crímenes de lesa humanidad, en el primer juicio de este tipo que surgió del conflicto sirio, llega a la corte, en Koblenz, Alemania, el 4 de junio de 2020. Thomas Lohnes/Pool via REUTERS/File PhotoEl acusado sirio Anwar Raslan, de 57 años, acusado de crímenes de lesa humanidad, en el primer juicio de este tipo que surgió del conflicto sirio, llega a la corte, en Koblenz, Alemania, el 4 de junio de 2020. Thomas Lohnes/Pool via REUTERS/File Photo

Lloró cuando sus abogados pidieron que sea absuelto, alegando que como se hallaba en el nivel más bajo del escalafón si se hubiera negado a cumplir las órdenes habría puesto en peligro su vida y la de su familia.

El acusado también estaba bajo la férula de un primo y allegado a Bashar al Asad, Hafez Majluf, temido por su brutalidad.

Un abogado de las partes civiles, Patrick Kroker, le reprochó su silencio. La gente “de su rango puede ser muy importante para informarnos sobre los (altos cargos sirios) que tenemos en la mira, pero es algo que él decidió no hacer”.

Más de una decena de sirios y sirias contaron ante el tribunal el suplicio que sufrieron en la prisión de Al Jatib.

Algunos testigos hablaron de forma anónima, con la cara oculta o con peluca por miedo a represalias contra sus familias que todavía se encuentran en Siria.

Por primera vez también se presentaron en el tribunal fotografías del “expediente César”. Este ex fotógrafo de la policía militar puso su vida en peligro para sacar del país 50.000 fotografías de 6.786 sirios detenidos y abocados a una muerte terrible, hambrientos y torturados.

Las fotos que fueron analizadas en el tribunal por un forense, el profesor Markus Rotschild, constituyen pruebas materiales.

Con información de EFE y AFP

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