Opinión

Bolivia rescata riqueza de su cultura

Por Dai Liem Lafá Armenteros

(Prensa Latina) La cultura de Bolivia recuperó su lugar con el gobierno del presidente Luis Arce que reinstauró el Ministerio de Culturas, Descolonización y Despatriarcalización, eliminado en 2020 del mapa institucional por la mandataria de facto Jeanine Áñez.

 

Tal decisión de Áñez, escudada en una supuesta falta de fondos, causó repulsa desde el primer momento entre artistas e intelectuales del país y otras partes del mundo.

Ahora se sabe qué subyacía en esa decisión de borrar una cartera tan representativa del patrimonio, el arte y las raíces ancestrales de un pueblo plurinacional con sello distintivo a nivel mundial y en el continente americano.

Recientemente la ministra del sector, Sabina Orellana, denunció acciones discriminatorias cometidas durante el gobierno de facto, que llegó al poder tras un golpe de Estado en noviembre de 2019.

La nueva titular de esa cartera restablecida por Arce presentó un informe sobre dicha institución del Estado en la gestión anterior, durante la cual, explicó, borraron el sistema de denuncias de racismo y se encargaron de promover y tolerar a grupos discriminadores, generando violencia en la población.

Orellana anunció la pronta realización de auditorías para establecer responsabilidades por irregularidades y deudas económicas impagas durante el régimen de Áñez, y citó entre las violaciones verificadas las designaciones de funcionarios al margen de las normas legales.

Durante el mandato de facto, agregó, hubo falta de pago de subsidios y otros beneficios laborales para los servidores públicos, y entre los efectos negativos de tantas irregularidades estuvo la ejecución presupuestaria más baja de la historia nacional en el ámbito de la cultura en 2020.

Las verificaciones realizadas por el actual gobierno, elegido por mayoría en las urnas, llegaron hondo, y evidenciaron, por ejemplo, que se desconoce el destino de cinco millones de bolivianos (casi 730 mil dólares) que la anterior gestión debía cancelar a deudas pendientes al centro cultural La Sombrería, en la ciudad de Sucre.

También dieron cuenta de la paralización por parte de ese gobierno del Centro Arqueológico de Tiwanaku, en el departamento de La Paz.

La mandataria interina frenó además las acciones sobre el sistema vial andino Qapaj Ñan, una decisión con impacto negativo para varios países pues sus infraestructuras preincaicas tienen ramificaciones hacia Argentina, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, y el itinerario fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 2014.

Orellana también calificó al régimen de Áñez de machista por marginar expresiones identitarias como las mujeres de pollera (atuendo típico empleado por las indígenas), en tanto marcó postura a favor de construir ‘una patria descolonizada, despatriarcalizada y orgullosa de su raíz como la mejor herencia para las futuras generaciones’.

‘No se puede permitir que la plata del Estado boliviano se malgaste, no podemos utilizar las instituciones para beneficio de las personas que no cumplan los requisitos que se exigen en las normas’, expresó la titular de Culturas sobre los manejos de Áñez del presupuesto estatal.

Desde su llegada al poder el presidente Arce reactivó esta cartera como uno de sus pilares en el proceso de transformación de la nación andino-amazónica, y fijó la pauta de enaltecer su patrimonio multicutural heredado de los ancestros.

Su presencia reciente en Tiwanaku, donde las actividades habían quedado en el olvido, junto al vicepresidente David Choquehuanca para presentar al mundo piezas arqueológicas centenarias de la cultura tiwanacota, mostró el compromiso del actual gobierno con la defensa de la cultura de los pueblos originarios y su valioso legado.

Se trata, expresó el mandatario, de ‘abrir la presencia y participación de la rica diversidad plurinacional en la reconstrucción de nuestra dignidad y soberanía’.

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