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Crisis en el Periodismo Dominicano

El periodismo dominicano tiene a su favor un grupo de trabajadores de la prensa cuya labor profesional se distinguió durante las elecciones del pasado 5 de Julio, tomando como tarea de combate su oposición contra la corrupción. Sus grandes logros consintieron en colectar, procesar y luego presentar los datos acerca de la corrupción en el gobierno de Danilo Medina, donde sobresalen entre esos comunicadores un grupo, cuya labor colocó a filo de la navaja al gobierno de la República Dominicana. El pasado domingo 16 de agosto el nuevo presidente electo, Luis Abinader tomó posesión de su cargo como presidente dominicano gracias al trabajo comunitario de la sociedad que voto a su favor, inspirados en las labores de la prensa opositora al gobierno de Danilo Medina.

Entre estos comunicadores se destacan Nuria Esperanza Piera Gainza, Marino Zapatero, Bernardo Vega, Alicia Ortega, Salvador Holguín, Andrés L. Mateo, Guillermo Gómez, Ricardo Nieves, Domingo Páez, Héctor Heredia, Ángel Martínez, Altagracia Salazar, Huchi Lora, Amelia Deschamps, Javier Cabreja, y el Doctor Fadul entre muchos otros quienes, con sus críticas en contra de la mala administración de los gobiernos del PLD, se sublevaron contra la corrupción, y la impunidad; al señalar los actos de la impunidad la lista resultaba ser muy larga en administración pasada quienes fomentaron el descontento nacional, provocando así el rechazo del pueblo hacia el gobierno. El pasado domingo 16 de agosto, fue el último debut y despedida de la gestión de Danilo Medina.

A partir de la inauguración del nuevo gobierno de Luis Abinader habrá un antes y un después en la administración de los recursos públicos del Estado Dominicano. Y la razón para esperar un cambio es que el discurso del nuevo presidente fue muy esperanzador para el pueblo dominicano ante la realidad social y política que ha vivido el país en los últimos 20 años. Como es sabido, el pueblo no puede esperar más tiempo para los cambios sociales, políticos y económicos que desde el Estado tomarán lugar bajo el liderazgo de la nueva administración del nuevo gobierno.

Estos comunicadores a los que se hace referencia aquí lucharon en defensa del pueblo y en contra de una administración corrupta como nunca antes en la historia dominicana. Esos periodistas, comunicadores y comentaristas se destacaron en criticar toda decisión que afectaba negativamente el futuro de esta nación caribeña y que por dos décadas vio aumentar los recursos de las familias que formaron parte del partido en el poder. Está claro, sin embargo, que la lista de comunicadores que lucharon por el cambio es más larga de la que aparece en este análisis.

Desde los medios de comunicación estos periodistas se convirtieron en los mejores defensores de los intereses democráticos del pueblo dominicano. Aunque toda esta lucha dio pie a un grupo de nacionalistas, quienes disentían de algunos de estos comunicadores, especialmente aquellos que defendían el derecho de la inmigración ilegal haitiana.

El estilo, sin embargo, en la defensa de esos intereses, varió de comunicador a comunicador. Algunos de estos comunicadores han sido muy profesionales en la presentación de los datos, y las críticas muy bien merecidas contra el gobierno corrupto de Danilo Medina. La divulgación de estos actos de corrupción a través de reportajes, comentarios y críticas al gobierno, conmocionaron la sociedad dominicana ante todos las barbaries políticas y económicas que sucedieron durante la administración peledeísta.

Los otros comunicadores, se armaron de un vocabulario soez, rellenado de palabras y expresiones vulgares, reduciendo sus exposiciones a un lenguaje que se puede muy bien catalogar de periodismo amarillo o sensacionalista. La agresión verbal, las palabras descompuestas, el ataque personal y constantes acosos personales contra figuras públicas que diferían de su posición política, redujeron al gobierno a la obediencia de la Carta Magna; y la administración no tuvo otra alternativa que poner fin a los planes releccionistas del presidente Danilo Medina.

Algunos han reducido el lenguaje a una discusión de patio entre personas de escasa cultura. Su efecto social suscita la agresión verbal de barricada entre ellos y sus oyentes, y aunque a cierto público este lenguaje puede aumentar la adrenalina y el morbo, lo cierto es que exhiben un vocabularios belicoso y ofensivo; opuesto a un público más selectivo, y educado.

Existen los comunicadores que ética y moralmente han sabido usar esa profesión desde un marco profesional, sin caer en un lenguaje que reduzca su nivel de comunicación. Algunos de esos comunicadores han exhibido un nivel profesional muy elevado al presentar sus trabajos en los medios de comunicación, mostrando su capacidad de analizar el inframundo de la política dominicana dando cátedras lo que debe ser el periodismo.

Esos profesionales de los medios de comunicación social son un verdadero ejemplo a seguir, pues saben usar correctamente el lenguaje al dirigirse al pueblo. Es cierto que algunos tienen títulos universitarios, pero esto de por si no es una garantía del buen uso del lenguaje y además no les da el derecho para echar todo tipo de estiércol a los oyentes. La nueva administración debe tener mejores regulaciones para que los comunicadores eleven su lenguaje y se elimine de los medios la violencia verbal entre los que ejercen el periodismo, radial, escrito, televisado y por las redes sociales.

Las bocinas fueron un mal creada por los gobiernos del PLD y deben ser erradicadas de la comunicación. En este caso el periodismo de bicinaje quedó mal parado por su lenguaje vulgar, aportando muy poco en mejorar el nivel de la comunicación social en los medios.

Además, las nuevas autoridades deben promover una reforma constitucional a la ley 61-32 que rigen la comunicación. Además, los profesionales del periodismo deben ser entrenados para que no sean una vergüenza nacional en el uso del lenguaje. La mayoría de los comunicadores necesitan superarse en su nivel académico porque desde que se permitió a comunicadores como Álvaro Arvelo Hijo el uso de palabras descompuestas, esa costumbre se extendió a todos los niveles del país.

Los que custodian esas leyes deben ser rigurosos sancionando a cualquier comunicador que en busca de prebendas trate de extorsionar figuras públicas, empresarios, o políticos a nivel de todo el país. No hablo de una cacería de brujas contra la prensa, pero sí de elevar el nivel ético de los comunicadores cuyas presentaciones dejan mucho que decir de su preparación profesional. Una revisión de las leyes vigentes de comunicación en el país debe eliminar los niveles de extorsión que algunos de estos mercenarios de la prensa están acostumbrados hacer entre sus víctimas.

Es claro que el país necesita un cambio en la administración del gobierno, pero este cambio tiene que ser efectivo dentro de la administración pública y esta debe ser regida por un marco legal, donde no se limite la libertad de la prensa, pero si se regule el uso de nivel de preparación para mejorar ese colectivo sin que los trabajadores busquen la extorsión contra las figuras públicas.  Está claro que se debe proteger la libertad de prensa, pero también se debe respetar la figura del presidente por la posición que ocupa dentro de la nación.

Este análisis no busca etiquetar a todos los comunicadores por igual, sino que las leyes que rigen la comunicación social del país deben buscar elevar el nivel profesional para mejorar la calidad de esos trabajadores que transmiten por la radio, televisión, o las redes sociales. Un aspecto que debe tomarse en cuenta es el principio de eliminar la violencia acuñada en las redes sociales donde a diario el lenguaje de violencia, e insultos conducen a la agresión verbal y física.

Está claro que es hora de revisar, corregir y transformar cualquier cultura de corrupción que impuso en el país la pasada administración del PLD, para que el pueblo mejore en todos los ámbitos de la sociedad y así la nación supere ese lenguaje cloacal dentro de las redes sociales.

El periodismo amarillo se distingue del profesional, porque mientras uno se dedica al chisme, el sensacionalismo y la violencia, el otro investiga y presenta los datos tal como son, y deja a sus lectores y oyentes, a formarse un juicio crítico sobre lo que se comunica al público, pero nunca entra en la ofensa personal. El periodismo profesional solo se ocupa de ser objetivo, veraz y preciso al presentar los datos y dejar al público que se cree su propia opinión de los hechos. Si cae en lo vulgar, y entra en los insultos personales deja de ser periodismo, y se vincula el periodismo amarillo, sensacionalista, o con la chismografía y la especulación.

Por : Rey diaz

zoolaar@live.com

 

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