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El Covid-19 Redefine la Vida en el Mundo

Por Rey Díaz

A partir de la aparición del COVID-19 en el mundo, este peligroso virus está plantiandonos la redefinición de la conducta humana tal como la conocíamos antes del 2020, cambiando las políticas económicas, y sociales de las principales potencias mundiales, limitando a la vez las actividades escolares, religiosas,  distanciando las familias, cancelando las convenciones políticas; restringiendo a gran escala también las actividades comerciales, las elecciones partidistas, y cualquier otro tipo de reunión que aglomere personas en un mismo lugar.

El distanciamiento social, quedarse en casa, usar mascaras para cubrir la boca, la nariz y los ojos son algunas de las medidas de precaución recomendada por los expertos para no contraer ese virus que pudiera ser mortal. A esas medidas se añaden el lavado de las manos constantemente, no tocar con las manos la nariz, los ojos, o la boca, sin antes higienizarse las manos con jabón, matando así el COVID-19. Pero a pesar de todas estas recomendaciones de las autoridades y el personal médico profesional, las estadísticas indican que la cantidad de personas infectadas por el virus sigue creciendo cada día más.

Si bien no deseamos culpar a nadie por el crecimiento numérico de los contagiados, los niveles ascendentes de personas infectadas, junto a las políticas negligentes de algunos gobernantes, indican que no hemos actuando rápido para detener el creciente avance de esta pandemia. Todavía peor, no tenemos los equipos necesarios para que el personal médico se protejan y hagan su labor efectivamente. Aunque hemos avanzado en las últimas semanas mejorando los servicios para proteger al personal que labora en los hospitales, no estamos donde debemos estar. 

Hay muchas cosas que están en juego, pero la principal de todas en la salud y la vida del pueblo. Podemos perder todos los bienes materiales, pero la vida, después que se pierde, no hay formas para recuperarla de nuevo. Así es que debemos prestar atención al cuidado de la vida, porque si perdemos la vida no podrá recuperarse.

Por tanto, debemos prestar atención a los expertos en la salud. Las predicciones indican que todavía no estamos en pleno control de esta pandemia, y la mejor decisión será quedarnos en casa hasta que se reduzca a cero el número de muertes, y personas infectadas por el virus que permanezcan en los hospitales. Siempre se puede recuperar cualquier otra cosa material, pero la vida insistimos debe ser cuidada como un tesoro que después que se pierde no hay formas de recuperarla por lo menos en el mundo tal como lo conocemos.

Como el COVID-19 es invisible, y al principio del contagio no se sabe si se tiene, o no se tiene, entonces lo mejor es quedarse en casa y no exponer a sus seres queridos que viven en el mismo hogar, a los efectos dañinos de este virus. Y si tienes que ir al supermercado, observe las indicaciones para no exponerse al contagio del COVID-19. 

En la actualidad todos somos perdedores. Hemos perdido la capacidad del contacto humano en todas las formas de relacionarnos con los demás. A eso se añade, el factor económico, las grandes, medianas y pequeñas empresas han tenido que cerrar sus puertas o limitar el servicio que ofrecen a sus clientes. Desde las líneas aéreas, los negocios de comidas rápida, y el disfrute de reunirnos con amigos y familiares para degustar una buena cena, o almuerzo, son actividades que hemos tenido que suspender por el momento. 

La Convención Demócrata anunciada para celebrarse durante el mes de mayo en Milwaukee, ha sido suspendida probablemente para junio de este año. También la Conferencia General de la Iglesia Metodista Unida que toma lugar cada 4 años y que estaba planificada para ser celebrada en mayo de este año en Minneapolis, está suspendida por el momento. Miles de otras actividades como conciertos, giras, excursiones de toda índole, han sido suspendidas gracias a la pandemia. 

Así mismo observamos que la crisis en el mercado de valores, lo que llamamos la bolsa de valores ha ido decayendo en los últimos meses y muchos de los expertos en economías auguran una posible recesión para los Estados Unidos. Algunos hablan de una posible depresión similar a la de Octubre de 1929 donde quebró la bolsa de valores y que a su vez mando a la quiebra a muchos negocios, causando desempleo, hambre, suicidio, haciendo que muchas iglesias y organizaciones sin fines de lucro ofrecieran comida gratis ante la hambruna que reinaba en la nación americana.  

El mundo que conocíamos, ya no es el mismo. El COVID-19 cambio los paradigmas de la existencia humana, y de lo que antes podíamos sentir orgullo, en la actualidad el terrero donde ha llegado este virus no ha respetado fronteras y finalmente las actividades humanas han afectado el comportamiento humano en todas sus dimensiones. Un diminuto virus, visible solo a través de un microscopio, ha sido capaz de cambiarnos la vida. ¡Qué ironía! 

Nuestro gobernante se jactaba con razón o no, eso no importa, de haber contribuido a un bajo nivel de desempleo, el más bajo de los últimos 20 años. La economía estadounidense creció según un informe del gobierno en un 2,3 en todo 2019. Según el segundo cálculo del producto interior bruto (PIB) del Gobierno, que ha mantenido la cifra adelantada a finales de enero y que dejó en el 2,1% el crecimiento en el último trimestre del año. Por ese aparente logro, el gobierno se jactaba además del fortalecimiento que han tenido las Fuerzas Armadas, y el mercado se fortalecían con los nuevos tratados de comercio impuestos para hacer a América grande de Nuevo. Pero vino el COVID-19 y nos puso a todos con las patas para arriba.

En todo esto tenemos que darnos cuenta de algunos pronunciamientos entre algunos multimillonarios, porque al parecer ya han empezado a sacar las uñas de cómo van a sacar ventajas en este rio revuelto. El caso más notorio es el multimillonario Bill Gates, quien está hablando sobre las nuevas políticas en el ajedrez internacional.

En nombre de la ciencia, y alegando el bien para la salud y los controles a los brotes epidémicos en el mundo, quiere colocar un microchip en cada ser humano como que ya no es suficiente el control que ejercen Microsoft; Apple y Amazon junto a otras compañías que están usando la inteligencia artificial en los móviles inteligentes que usamos para seguir expiándonos, y seguir limitando nuestras libertades civiles, ejerciendo mayor control sobre la población mundial. 

Algunos analistas políticos están hablando de cómo vamos a ir perdiendo nuestras libertades democráticas adquiridas a través de muchos años de luchas y conflictos sociales. Cuando despertemos de la crisis provocada por la aparición del COVID-19, los multimillonarios poderosos del mundo tendrán mayor control de los demás, sacando sustancial provecho al COVID-19 y haciendo del mundo un laboratorio   que según algunos análisis podrán a toda la humanidad a su merced.

Después que nos recuperemos de esta Pandemia, porque nos recuperaremos de seguro de todos estos males, aunque anticipamos que será más lenta la recuperación de lo que algunos anticipan; entonces podremos empezar de nuevo a reorganizar el mundo. Mientras ese momento llega, tratemos de ser más humanos, de compadecernos del dolor ajeno, y ver a quienes podemos socorrer en un mundo que no soporta más enfermedades, dolencias, y muertes.

Reconstruir el mundo afectado por el COVID-19 será una tarea de todos los habitantes del planeta, y no será solamente la tarea del 1% que tiene la mayor cantidad de recursos. Cuando todo esto haya pasado recordemos cuan frágil es la vida, no busquemos ser arrogantes, o repulsivos unos con otros, especialmente contra nuestro creador que, aunque invisible busca amarnos y relacionarse con cada ser humano.

 

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