Opinión

El PLD necesita serenidad y firmeza

A lo largo de los últimos 24 años el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha estado fuera del poder solo 4 años y de manera ininterrumpida acula 16 años de éxito electoral en campañas presidenciales, luego es entendible que la mayoría de miembros, simpatizantes y aliados se muestren acongojados y se lamenten por la simbología que envuelven las emblemáticas plazas que hemos perdido en el proceso electoral municipal del pasado 15/03.

Sin embargo, según vamos despertando del shock y entendiendo lo ocurrido, van surgiendo nuevas lecturas que podrían de cierta forma modificar anteriores reflexiones.
Desde luego, la alta dirigencia partidaria tiene ante sí tremendo reto y la recomendación principal muchos podrían argüir podría ser de revisión, autocrítica y acción. Lo que conllevaría señalamientos y hasta podrían ser pedidas expulsiones masivas, sirva de ejemplo varios de los grupos de WhatsApp apéndice al partido donde interactúanos en que reducen un tema tan tremendamente complejo a la expulsión de los tristemente llamados “aguacates” como si eso pudiese haber resuelto o fuera a resolver la gran encrucijada a que se enfrenta el partido de la estrella amarilla.

Pienso que no es momento para ello, a escasos días para completar una nueva cita electoral, en un proceso de votaciones de tipo general, pues podríamos caer bajo las patas de los caballos y crear un problema mayor al que queremos resolver. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo proceder?

En cierto modo deberíamos montarnos en la cresta de la ola y dado que la población ha expresado su interés por el cambio, mostrarle que el partido morado está haciendo el verdadero cambio, pero hacer esto sin publicitarlo. Para ello es necesario una lavada de cara al gobierno y al partido. Deben rodar cabezas de dos o tres funcionarios para darle la satisfacción al electorado de que se le ha escuchado y se ha iniciado una nueva etapa en el proceso de cambios y llevar a esas posiciones a compañeros comprometidos con el partido, con los compañeros y el buen gobierno, conocidos por su entereza y frugalidad de los cuales tenemos muchos en las canteras del partido.

Deberían ser sustituidos encargados, coordinadores y enlaces de la campaña que fueron un fiasco y pudieran tener responsabilidades en la campaña del candidato presidencial Gonzalo Castillo, por verdaderos cuadros partidarios comprometidos de verdad con la causa del partido y con el programa de gobierno del candidato.

Estas son fichas estratégicas simples, pero su implementación es labor difícil y engorrosa por el momento coyuntural en que estamos, lo que requiere mucha serenidad y firmeza.

Si lo hiciéramos así, prepararemos el camino para recuperar el dominio en la hemerografía, el control efectivo del territorio y catapultar al partido de la estrella amarilla y al candidato presidencial para la victoria electoral de cara al 17 de mayo.

Estas son simples líneas de acción que proponemos sin pretensión de ser una gran estrategia buscando, más bien, aplicar el sentido común, porque muchas veces la soluciones a grandes males es comenzar por lo más obvio.

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