Vaticinan intensa actividad para formar Gobierno en El Líbano

Por Armando Reyes Calderín
Diab mantuvo su decisión de no nombrar a ministro alguno del gabinete saliente y que los integrantes estuvieran fuera de los partidos políticos.
La Constitución estipula una distribución de cargos por confesiones religiosas a la que debe apegarse el futuro jefe del Gobierno.
Ante la negativa a participar en el próximo Ejecutivo de los partidos Corriente Futura (musulmán sunita), Fuerzas Libanesas (cristiano) y Kataeb (cristiano), la formación del equipo gubernamental parecía más expedita.
De tal manera que entre la Corriente Patriótica Libre (cristiano), Amal (musulmán chiita), Hizbulah (chiita) y aliados quedaría repartido el futuro Ejecutivo de 18 carteras desde las 30 que había con anterioridad.
Pero tal vez esa versión de gobierno no sería del agrado de la comunidad internacional, en especial los países de Occidente que pretenden sacar a Hizbulah de la ecuación política libanesa.
Ese grupo condiciona ayuda financiera a la materialización de un ejecutivo efectivo y creíble capaz de aplicar reformas clave para impulsar la economía.
Es la superficie del asunto, porque en realidad se trata escamotear los orígenes de una sublevación popular iniciada el pasado 17 de octubre que aspira a derrocar a la clase dominante.




