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A los 58 años de la caída de la dictadura trujillista el espíritu depredador de esa era todavía impera en el gobierno de RD

 

Rey Díaz Análisis político

 

Con el ajusticiamiento del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina cayó la cabeza del régimen autoritario, depredador, y sanguinario que gobernó el país por 31 años, bajo la represión de las balas, y las fábricas secretas para la reproducción de torturas infernales localizadas en diferentes sectores del país. Esas fábricas de torturas estaban diseñadas para acallar la oposición a ese sistema, cuyo fin era la muerte de los opositores, y donde los esbirros se hacían presentes por medio de los servicios secretos del jefe y cuyas estructuras quedaron intactas a pesar de la muerte del tirano. Está claro, que los mismos mecanismos represivos siguen siendo usados todavía para controlar, reprimir, aniquilar, silenciar y abusar del pueblo indefenso.

Dentro de las masas del pueblo existe una falta de coherencia en su liderazgo que los políticos aventajados por su pericia utilizan la compra del voto de las masas carentes de una formación sólida que le permita un nivel de razonamiento lógico para detectar, y descartar los políticos corruptos que usan de una verborrea demagógica para engañar al pueblo, cuando esos politiqueros se presentan ante el pueblo como quienes traerán solución a los problemas más cruciales de la nación. 

A través de la mal parida democracia dominicana, los líderes políticos han usado el lenguaje demagógico para persuadir al pueblo con sus propuestas engañosas que nunca cumplen.  Los políticos de nuevo cuño en el poder usan el miedo, la intimidación, la violencia, violan la ley al intervenir teléfonos privados. También usan los recursos del Estado, limitan la información al público, pero ellos conocen todo lo que pasa a su alrededor. Hablan, sin embargo, acerca de una nueva ideológica que servirá para la creación de algún nuevo modelo originando en la mente de sus seguidores expectativas y esperanzas que se van extendiendo a través de la colectividad, aunque nadie sabe en concreto de qué cosa hablan esos políticos vende sueños.

El doctor Fernández habló del “hombre Nuevo”, terminó usado por la izquierda revolucionaria. El origen del término “Hombre Nuevo” proviene del lenguaje del Apóstol Pablo en la Biblia. Desde el primer siglo de la Era Cristiana, El Nuevo Testamento, estampó ese término para referirse al hombre y la mujer que está en Cristo. Ahora bien, ese término fue usado por los revolucionarios como el Che Guevara después del triunfo de la revolución cubana. 

Danilo Medina ha llamado el futuro liderazgo como “Sangre Nueva”, el Dr. Balaguer acuñó la expresión “Austeridad” durante los doce años de sus primeros gobiernos. Juan Bosch, sin embargo, definió un nuevo orden como la “Instauración de la Dictadura con Respaldo Popular”, cosa esta que sería como saltar de un trampolín a otro cuando se está en movimiento. La caída será muy dolorosa, a menos que una grúa sostenga al que salta hacia la fractura segura de sus huesos. 

Habiendo salido de una dictadura que duro 31 años, Juan Bosch se aventuró proponer al país una “Dictadura con Respaldo Popular”. Pero quien desea respaldar una dictadura, después de la vivida durante tanto tiempo. Ahora bien, el Leonismo y el danilismo, quizás sin previa planificación, se unieron para concretizar la tesis del profesor. A través de la corrupción la tesis del profe se ha materializado y popularizado entre los peledeísta. Ha sido la empresa creadora a corto plazo de más multimillonarios en el país.

Las definiciones no importan, el Estado ha pasado de un gobernante a otro, aunque usando términos diferentes, al fin resulta ser el mismo sistema implantado por Trujillo en el año 1930, cuando surgió como presidente de la república. Ese mismo sistema ha pasado de un nombre a otro y de un partido a otro partido, pero los resultados siguen siendo los mismos desarrollados por el generalísimo desde 1930 hasta el presente, es decir tenemos 88 años de atraso democrático.

Es muy corriente que la gente común en el país se adhiera a esta práctica corrupta que impera en la nación, porque a lo largo y ancho del territorio nacional, quién puede sobrevivir decentemente desde la oposición. Si te opones al gobierno no consigues trabajo casi en ninguna parte, y las empresas privadas recibirán la presión del gobierno para que no se emplee al que critica al gobierno, si no tienes otra manera de subsistencia que seas rico, o tengas una empresa con la cual puedas suplir las necesidades básicas de la vida, será muy difícil el sostenimiento propio en el país.

Es decir que, si no tienes esos recursos, si te opones a la dictadura es casi seguro que te aniquilaran física, o económicamente. La otra opción para muchos será irse al exilio. La muerte, o el exilio son alternativas muy antiguas, pero todavía muy vigentes en el país. Es la actual forma que el procurador, Jean Alian Rodríguez trata de hacer prevalecer contra Marino Zapete, para silenciar su voz crítica a la corrupción que impera en el gobierno de Danilo Medina y los actos de corrupción denunciado por el comunicador contra la hermana del procurador. 

Son muy pocos los dominicanos, no importando su rol social en la historia que, de alguna forma, o de otra no hayan sido opuestos al espíritu que primó durante los 31 años de la dictadura pasada. Los que se opusieron fueron eliminados. Así que no me digas que no eras trujillista, si todavía estas vivo, o viva.

En la actualidad existe la apariencia de una democracia en el país, aunque se mantienen vigentes los métodos represivos antidemocráticos del régimen de Trujillo. Eso sí, que los gobiernos que surgieron después de la dictadura hasta el presente han resultado ser los más degenerados y nocivos para el progreso democrático de la nación. 

Un pueblo sin educación, y carente de los recursos que la vida ofrece es vulnerable a la manipulación del sistema impuesto por los políticos, cuyo único propósito sigue siendo saquear los bienes del Estado Dominicano, como si fuera un botín de guerra. El pueblo es engañado a través de las diferentes artimañas usadas por los políticos como son la compra de los votos y de cedulas durante las elecciones, y luego la manipulación en el conteo de los votos por la JCE.

Desde la muerte del tirano, el presidente Rafael F. Bonnelly prohibió por decreto cualquier elogio a la dictadura. Se ha querido silenciar a quienes pudieran alabar esa era en la historia dominicana. Pero debemos reconocer que Trujillo organizó el Estado, que servía en última instancia a sus propios intereses. Tenía el control de los organismos del Estado, el poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Manejó la diplomacia a su antojo para preservar su imagen de honorabilidad que deseaba preservar dentro y fuera del territorio nacional. 

 

No se podía publicar noticas en los medios de comunicación contrarias al tirano, y el que osaba dispensarse con semejante libertad, desaparecía de inmediato. El no permitía más ladrones que no fuera él mismo. Esa práctica de asaltar el Estado todavía sigue vigente entre los políticos que conforman el entorno gubernamental, solo que, para desgracia de todos, los ladrones se han multiplicado con el PLD en el poder.

Sin embargo, a la hora de la muerte del dictador, sus riquezas, –que fueron muchas– quedaron en el país como patrimonio del Estado. Su ajusticiamiento, no le permitió sacar fuera del país su fortuna. Empero, el PLD a la cabeza del Leonel Fernández repartió a sus aliados y cómplices, las empresas creadas por Trujillo, pertenecientes al Estado Dominicano. Igualmente repartió las tierras que eran de los ingenios azucareros que mantuvo a flote la economía del país por muchos años. Actualmente se habla de un plan macabro, firmado por Leonel Fernández para unificar la nación de Haití con la República Dominicana.

En las redes sociales se comenta con frecuencia como los miembros del Comité Político y Central del partido en el poder, que eran de clase media baja todavía en el 1996, antes de llegar al poder el PLD, en la actualidad tienen más recursos económicos que los acumulados por Trujillo en 31 años. En el presente, los medios de comunicación están bajo el control del Estado Dominicano muy parecido a lo sucedido en la era de Trujillo, quien controló los medios de comunicación implacablemente. 

Contrario a lo hecho por Trujillo durante los 31 de su era, el legado dejado por Leonel Fernández durante los 12 años de su gobierno, el presidente nombró a periodistas en distintos puestos diplomáticos, otros periodistas fueron añadidos en las nóminas de pagos para ser usados como bocinas en defensa del gobierno del PLD. Leonel Fernández apadrinó la corrupción en todos los ámbitos de la vida nacional e internacional. 

Así que Fernández y Medina silenciaron ambos la oposición por medio de sobornos y prebendas. Recientemente, el partido morado alcanzó el clima más elevado de descontento en su historia haciendo público lo que había sido rumorado en la prensa nacional pero puesto en evidencia por la salida de Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana. Esa ha sido una lucha que muestra cuan profunda es la división que se vive dentro de esa organización, dejando en evidencia que no deja de ser una lucha por el poder de un segmento inconforme dentro de ese partido.

Leonel Fernández también compró los hombres y mujeres de los partidos mayoritarios y actualmente no existe una oposición coherente que se oponga al gobierno como cuando estaban vivos los líderes políticos el Dr. José Francisco Peña Gómez y el Profesor Juan Bosch.  Los líderes que siguieron a esos dos políticos, se han inclinado ante los gobiernos de Leonel Fernández y Danilo Medina. No existe una oposición legitima que desenmascare las decisiones erráticas de este gobierno reconocido por sus actos de corrupción, impunidad y soborno. Casi todos los políticos y comunicadores sociales reciben prebendas del gobierno dominicano. Es decir, la prensa nacional está amordazada por la corrupción gubernamental.

A sí mismo, el PLD controla a la usanza de Trujillo, los poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. En vez de aniquilar la oposición, el Estado entra en contubernio para comprar la conciencia de los comunicadores sociales. Si es periodista y no pacta con el gobierno, entonces el gobierno ejerce presión entre los dueños de los medios de comunicación social para despedir, o no emplear en la planta de televisión, la radio o los periódicos impresos a los críticos del gobierno del PLD. 

Entre Danilo Medina, y Leonel Fernández la única diferencia que existe entre uno y otro es que uno está en el poder, mientras que el otro no. Pero ambos han mantenido el mismo modo corrupto de operación desde el Estado, y al colocarlos en una balanza, ambos tienen el mismo peso de responsabilidad a la hora de medir su culpabilidad: corrupción, impunidad, y soborno. Como diría mi madre, ambos están cortados por la misma tijera.

En fin de cuentas, en la República Dominicana el espíritu de la dictadura sigue activo, no hemos podido eliminar el alfabetismo. Hoy día mueren mucho más niños y niñas en los hospitales del país que en cualquier otro tiempo en nuestra historia republicana. Además, tenemos niveles altísimos de corrupción diseminada por todo el país entre las instituciones que conforman el Estado Dominicano. Se puede observar a simple vista que se condenan los criminales por delitos menores pero los delincuentes de cuello blanco son protegidos por el gobierno. Se salvaguarda a los ricos delincuentes, y se encarcelan los pobres que no pueden pagar una buena defensa. 

Los más grandes delincuentes están protegidos por el Estado y sin temor a equivocarme, que ni Leonel Fernández, ni Gonzalo Castillo, el apoderado de Danilo Medina, son la solución a los graves problemas que tiene la República Dominicana. Más bien, ellos son parte del problema. En ese escenario se hace evidente la necesidad de acabar con el sistema presidencialista. Ese modelo tiene muchas desventajas pues bajo las alas de protección de otros partidos políticos que se venden al mejor postor buscando con nuevas alianzas con los poderes faticos ser empoderado para una relección, o para dar pie al continuismo y desde el gobierno construir su propio nicho de injusticia, corrupción y protección a los criminales como en los mejores tiempos de la dictadura de Trujillo.

¿Si cómo nación continuamos aplicamos los mismos métodos de la dictadura, pero esperamos obtener diferentes resultados, no dirán los observadores que somos anormales? Pues si procuramos obtener resultados diferentes, entonces debemos cambiar los métodos de la dictadura para hacer una verdadera democracia. Por tanto, es necesario elegir personas que representen los intereses comunes, no los de una minoría selecta de unos cuantos ladrones, sino elegir, aquellos y aquellas que representan los intereses y valores de todos los dominicanos. 

El espíritu trujillista está vivo y activo entre los políticos tradicionales porque todavía seguimos usando los mismos métodos que usaba la dictadura y al final de los cuatro años seguimos obteniendo los mismos resultados: crimen, inseguridad ciudadana, desvíos de los recursos del Estado hacia cuentas personales, corrupción al más alto nivel, un sistema de justicia que apesta por lo podrido que esta y todo esto genera miseria, muerte, tráfico de drogas, marginalización, deserción escolar, alto índice de mortandad infantil, falta de atención médica en un estado delincuente y pernicioso.  

El respaldo a un político delincuente, estafador y corrupto no contribuirá en nada en la transformación que necesita la nación. Y es que la corrupción política tiene tan larga data, que muchos de los jóvenes nacidos después del 1990 no tienen otro referente a seguir que no sean los tres últimos presidentes. Esas nuevas generaciones han vividos en los gobiernos más corruptos, y violadores de las leyes y de la constitución dominicana, todavía peor que los 31 años de la dictadura de Trujillo.  

Si buscamos transformar las estructuras sociales, políticas, y económicas en el país para que exista una verdadera democracia, entonces tenemos que involucrarnos a todos los niveles de la política para producir los cambios sociales que generen trabajos, y riquezas entre la gente pobre, donde no dependa nadie que pueda ganarse la vida horadamente, de las migajas que reparte el gobierno entre los pobres.

Ningún dominicano debe doblegarse ante el gobierno y conceder luz verde a un puñado de políticos delincuentes, solo por recibir los servicios sociales creados con los impuestos del pueblo, pues mientras el pueblo pobre recibe migajas del Estado, los miembros del partido oficialista reciben sumas millonarias de los recursos del pueblo. Al no dejarnos engañar por la oratoria de los políticos delincuentes, no caeremos abatidos por las palabras y las acciones de esos políticos sankipankis que cada 4 años apelan al voto del pueblo con promesas que nunca se cumplen, reproduciendo, sin embargo, los crímenes y abusos que tuvieron de moda durante la dictadura de Trujillo hace 88 años atrás, es decir a partir de 1930. 

Esas prácticas políticas del sistema “democrático” que advertimos en la República Dominicana implican que existe un espíritu similar al que imperó durante la era de Trujillo. Ese mismo espíritu sigue vigente en la cultura política implementada a partir de 1930 hasta el presente. El gobierno de Danilo Medina es una continuación de esa era, y por lo tanto cómplice y artífice a la vez de una era que ha entrado en contradicción consigo misma por los niveles desiguales que ha creado el trujillismo-balaguerista-peledeísta reuniendo así todos los vicios contradictorios de varias generaciones y agrupaciones políticas unificadas para usar y sustraer los recursos del Estado. 

Ese espíritu depredador que entro en contradicción con los actores claves que pusieron fin a la dictadura eliminando la cabeza, pero dejando intacto los elementos depredadores de esa era tienen que desaparecer cuando se democraticen las instituciones del Estado dominicano. La primera fase contradictoria de las facciones trujillistas dentro del PLD, muestra la decadencia y contradicciones de un sistema que demanda una total transformación. No existen dudas, hace falta nuevo liderato, que ponga fin al modelo delincuencial que hasta ahora ha primado en la nación. El sistema democrático necesita oxigenar su sangre para dinamizar el sistema que promueva la vida, el bienestar social, político y económico del pueblo. Así se pondrá fin al espíritu depredador trujillista todavía vigente en el Estado dominicano.

 

Rey Díaz Análisis político

 Breves apuntes para la historia

 

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