Acoso escolar: «solo se ve la punta del iceberg»

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Carlota Fominaya
Carlota Fominaya
@carlotafominaya
«En España el acoso escolar, a pesar de su visibilidad, es invisible. Solo se ve la punta del iceberg de un problema que afecta a miles de niños y niñas y adolescentes y sus familias», indica Esteban Beltrán, director de Aministía Internacional, durante la presentación de los resultados del estudio «Hacer la vista… ¡gorda!: El acoso escolar en España, un asunto de Derechos Humanos».
El informe es fruto de una investigación documental y sobre el terreno realizada entre octubre de 2017 y diciembre de 2018, centrándose en Galicia y Extremadura por ser dos de las regiones desde las que el servicio de atención telefónica del Ministerio de Educación (900018018) recibió menos llamadas durante el primer año de funcionamiento.
Durante su intervención, Beltrán ha insistido en que la primera conclusión de este informe es que el acoso escolar es «invisible» y además «no refleja el padecimiento real de los niños». «Sólo se ve la punta del iceberg de miles de casos que no se registran oficialmente, ya sea como resultado de errores en la recogida de los datos por parte de la administración, o por la falta de formación del profesorado y de padres y madres que lo identifiquen», recalca.
Propuestas
Las víctimas con las que hemos hablado, ha dicho Beltrán, «se sienten indefensión y creen que están siendo olvidadas. Sin embargo, proteger a las víctimas es obligatorio para la Administración. Desde Amnistía queremos que sea una prioridad para el próximo Gobierno. Ahora se está fallando en proteger adecuadamente a los niños, y esto constituye una violación de derechos humanos. No se combate adecuadamente porque las medidas que hay para detectarlo no están funcionando».
En este sentido, desde Amnistía advierten que es necesario «por un lado un sistema de denuncias complementario, que sea anónimo, y un programa de apoyo entre iguales, que sea obligatorio en los centros escolares». «Hay que confiar en los niños y adolescentes a la hora de prevenir el acoso escolar»
Pero para esto, insiste Beltrán, «necesitamos que las cifras sean claras, porque los datos son muy diferentes según quién los ofrezca, y no reflejan la realidad del sufrimiento y del padecimiento de muchos niños y niñas en España». Porque el acoso escolar, ha añadido, «merma el autoestima de las víctimas que lo sufren, su salud, su rendimiento educativo y su derecho a crecer felices y sin miedo».
Recomendaciones de Amnistía para combatir esta lacra
Amnistía Internacional propone que exista un sistema de denuncias que los adolescentes utilicen de verdad. El teléfono actual, apuntan, no es suficiente y son necesarios otros mecanismos que sean utilizados habitualmente por estudiantes y que sirvan para atajar esta problemática con rápidez y eficacia.
La organización insiste también en desarrollar programas de aoyo entre iguales obligatorios en todos los centros educativos. Estos programas deben contar con redes de apoyo entre el alumnado en los centros, contando con alumnos debidamente seleccionados y formados que se impliquen en tareas de detección y atención de conflictos en el centro, aportando confianza y solidaridad.
Las familias y el profesorado son parte imprescindible de la solución. La formación permanente para el profesorado a veces es insatisfactoria. Aunque se ofrecen cursos sobre acoso escolar, estos cursos no son obligatorios, y los docentes no siempre los encuentran útiles para identificar posibles casos de acoso en el aula.
La organización recomienda al Ministerio de Educación que revise e implemente el Plan Estratégico de Convivencia Escolar en su integridad, lo que incluye convocar al Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar, y que informe a la inspección educativa de las comunidades autónomas de todos los posibles casos identificados por el servicio de atención telefónica.
Amnistía Internacional también pide a los departamentos de Educación de las comunidades autónomas, incluidos los servicios de inspección educativa, que aborden todos los casos sin dilación, reúnan datos cuantitativos y cualitativos para observar el acoso escolar, e identificar los factores de riesgo, además de hacer obligatoria la formación permanente de docentes en las áreas relativas a la convivencia escolar, el género, la diversidad cultural y las tecnologías de la información y la comunicación pertinentes en el ciberacoso.
Por su parte, centros escolares y enseñantes deben asegurarse de que el alumnado y las familias conocen el protocolo de acoso escolar, la línea de ayuda telefónica del Ministerio de Educación y cualquier otro mecanismo para denunciar casos de acoso.




