Economía

Sector manufacturero de Eurozona sufre los azotes de guerra comercial

Por Ivette Fernández Sosa

(Prensa Latina) La cuarta caída mensual consecutiva de la producción en mayo, y un declive de los pedidos, indica que el sector manufacturero muestra su fase más difícil desde 2013 para la Eurozona, reveló hoy una fuente autorizada.

 

Según el economista jefe de negocios de la compañía inglesa IHS Markit, Chris Williamson, el sector manufacturero de la zona euro se mantuvo en territorio de contracción en mayo, en señal de que el decrecimiento actuará como un lastre para la economía en general en el segundo trimestre.

En cualquier caso, la caída registrada por el área de la moneda común no es fortuita.

De acuerdo con el entendido, son las guerras comerciales, el descenso de la demanda en el sector automotriz, la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE) y la incertidumbre geopolítica generalizada, las amenazas que tienen hoy el potencial de descarrilar cualquier estabilización del sector manufacturero en la región.

El estudio de IHS Markit puso de relieve, asimismo, que los nuevos pedidos cayeron por octavo mes consecutivo lo mismo en el ámbito nacional como internacional lo que, a su vez, repercutió de manera negativa en la demanda de la mano de obra.

Debido al aumento continuado del exceso de capacidad productiva se registró la primera caída neta de la dotación de personal, después de 56 meses de expansión continua, señaló el reporte.

‘Las empresas se están apretando el cinturón, reduciendo el gasto y recortando personal’, advirtió Williamson.

Alemania registró el mayor deterioro de la actividad manufacturera según el análisis de IHS Markit.

Mientras el índice de gerentes de compras del sector manufacturero se situó en 47,7 puntos en mayo, frente a los 47,9 del mes anterior en la Eurozona, la nación teutona estuvo aún más bajo que la tendencia al cierre del quinto mes del año con 44,3 puntos, su peor lectura en dos meses.

El dato de la zona de la moneda común corrobora entonces las alertas acerca de una ralentización del comercio en esa región realizadas por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

De acuerdo con el organismo, en abril se registró una disminución del 6, 2 por ciento frente a idéntico mes del pasado año en relación a la demanda de carga aérea.

La información de IATA abundó entonces que la desaceleración de las exportaciones en Alemania, junto con el crecimiento económico moderado y la incertidumbre en torno al Brexit, está afectando a esta industria.

Así, el descenso para el viejo continente fue superior a la caída global de la demanda de carga aérea que disminuyó 4,7 por ciento en términos interanuales.

Ya lo advertía el secretario general de la Organización Mundial del Comercio, Roberto Azevedo, cuando sostuvo que el pronóstico de crecimiento del comercio para el año en curso sería de 2,6 por ciento.

El dato representaría cuatro décimas menos que el registro de 2018, año en el que el comercio cayó dramáticamente en el cuarto trimestre, puntualizó el directivo.

Según Azevedo, tras un análisis del comportamiento del primer trimestre de este año, se comprobó que los indicadores de pedidos de exportación, el transporte aéreo internacional, las materias primas agrícolas, los componentes electrónicos y la producción y venta de automóviles están firmemente por debajo de la tendencia.

Estamos en una situación de gran incertidumbre, dijo, a la vez que afirmó que esta coyuntura favorece la reducción de la inversión y el consumo, golpeando duramente al comercio y, potencialmente, perjudicando el crecimiento económico en todas partes.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estimó por su parte que el comercio mundial crecerá 2,1 por ciento este año, su ritmo más bajo en una década.

Porque, según estableció la entidad, una guerra arancelaria entre las dos mayores economías del mundo tendrá un impacto negativo en las manufacturas, perturbará las cadenas globales de valor y generará una incertidumbre que pesaría en las decisiones sobre inversión.

A juicio del secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, dicho escenario minará el bienestar de la gente: afectará a los empleos y la capacidad de compra de los consumidores se verá perjudicada, un tsunami que al parecer ya empieza a azotar a la Eurozona.

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