
Rey Díaz
Análisis político
La gesta patriótica y constitucionalista del 24 de abril de 1965 cumple 54 años este mes, sucedida después de que un grupo de militares y civiles al mando del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, tomó las armas para intentar restablecer el orden constitucional que había sido quebrantado el día 25 de septiembre, de 1963 cuando apenas tenía 7 meses en el poder, siendo derrocado el Profesor Juan Bosch por un golpe de Estado que lo destituyó como presidente de la República Dominicana.
En 1963 se confabularon contra el gobierno democrático varios poderes fácticos encabezado por el General Elías Wessin y Wessin entre los que también se añaden a esa lista la Iglesia Católica, la oligarquía dominicana, la embajada norteamericana en el país, un sector de los militares dirigidos por Wessin y el sector de los cubanos de Miami, quienes acusaban al profesor Juan Bosch de comunista.
El ex presidente Juan Bosch había ganado las elecciones en el país después de que se convocaron nuevos comicios a raíz de la muerte del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina, acontecida el 30 de mayo de 1961, quien había implantado en el país una de las dictaduras más feroces de América Latina.
Juan Bosch se había ausentado del país por 25 años, de los 31 años de la tiranía trujillista y quien desde el exilio había formado en 1939 junto con otros dominicanos el Partido Revolucionario Dominicano. En su regreso a la nación pudo aglutinar los votos de los electores en un sufragio que aportó su partido el 61% de los votos a su favor y en contra del Dr. Viriato Fiallo, líder del Partido Unión Cívica Nacional.
Bosch fue siempre un demócrata que supo respetar las libertades civiles, y los derechos constitucionales de todos los dominicanos, elaborándose dentro de su plan de gobierno una reforma constitucional, una de las más avanzadas que ha tenido la nación.
Su respecto para administrar con pulcritud los bienes del Estado Dominicano fueron notorios, cosa que no fue bien recibido por algunas élites del poder militar y de la oligarquía dominicana quienes buscaban obtener beneficios del Estado por medio del presupuesto asignado para las compras y contrataciones de las Fuerzas Armadas.
No bien inaugurado su gobierno, los grupos de oposición iniciaron una campaña de descrédito contra el gobierno Constitucional del Profesor Juan Bosch, quien habiendo sido advertido sobre las tramas golpistas, decidió no tomar las medidas necesarias para impedir el golpe de Estado el miércoles 25 de septiembre de 1963.
Luego del golpe de Estado, la República Dominicana cayó en un abismo político con el gobierno del Consejo de Estado, luego el triunvirato con Donald Joseph Reid Cabral a la cabeza, lo que erosionó un malestar político y social en el país de grandes proporciones, despertando un fervor patriótico que dio pie a la revuelta del 24 abril de 1965.
La mayoría de los barrios de la capital, situados en la margen occidental del rio Ozama apoyaron al Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño, en la gesta patriótica y constitucionalista, al sublevarse en armas contra los mismos sectores que habían producido el golpe de Estado. La gesta de abril no fue una Revolución, ni tampoco fue una guerra de odio contra los golpistas, fue sencillamente un intento de revertir el golpe de Estado del 63, para regresar al poder el gobierno constitucional del Profesor Juan Bosch.
Sin embargo, la gesta patriótica liderada por Caamaño, fue obstaculizada por el desembarco de 42,000 marinos norteamericanos, que lucharon junto a militares dominicanos, para que la gesta patriótica del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó no lograra sus objetivos. Así un puñado de dominicanos, se enfrentó a la armada más poderosa del mundo, hasta que varios organismos internacionales forzaran a ambos bandos a negociar hacia una vía pacífica que condujo a nuevas elecciones celebradas en 1966.
Al evaluar el postrer estado de varios de los soldados constitucionalistas, en nuestra opinión, salieron perjudicados en dichos acuerdos, pues el país quedó intervenido parcialmente, y los organismos de represión fueron tomando represalias contra los constitucionalistas, quienes padecieron persecución; muchos de ellos terminaron en cancelados, otros fueron al exilio y los que peor suerte corrieron fueron asesinados por organismos de represión de la extrema derecha dominicana.
Al frente de la gesta patriótica, el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó mantuvo el foco de combate centrado en el objetivo principal de la gesta constitucionalista, es decir el restablecimiento del orden constitucional para retornar al poder al Profesor Juan Bosch. Así el Coronel, supo respetar las instituciones, los recursos económicos de los bancos dominicanos concentrados en el área de combate, como también mantuvo el orden entre las filas de los soldados constitucionalistas para no violar los derechos humanos de los adversarios.
Esta historia reciente sobre la gesta de los militares y civiles constitucionalistas, ilustra claramente como hombres y mujeres fueron capaces de sacrificar sus propias vidas por defender la constitución dominicana. Esa lucha ha de ser recordada por los dominicanos para que insistamos en respetar la constitución, y si algún cambio ha de efectuarse en nuestra Carta Magna, esta ha de hacerse por la vía democrática de un referéndum, que beneficie a todos los dominicanos y dominicanas, y no simplemente introducir un cambio en la constitución para favorecer a un sector que desee perpetuarse en el poder.
Francisco Alberto Caamaño Deñó es un ejemplo patriótico, de honor y decoro, para las generaciones presentes y futuras de dominicanos; quienes pueden descubrir en la figura de este dominicano, y de todos los que sacrificaron sus vidas en 1965, un ejemplo digno de emular.
Especialmente en momentos cuando la constitución dominicana está en constante peligro de ser vilipendiada por personeros que buscan, en el soborno y la corrupción, un modelo indigno y deshonroso que busca violar la constitución para legalizar la reelección, cometiendo así un grave sacrilegio contra la nación dominicana.
Está claro que la violación a la Constitución Dominicana en 1963, generó la guerra del 24 de abril 1965, donde miles de dominicanos perdieron sus vidas, en defensa de restablecer el orden constitución. A 54 años de distancia, la gesta de Abril nos recuerda el camino recorrido para no tener que repetir ese camino recorrido.
El Coronel Caamaño junto a los soldados constitucionalistas tomaron el camino correcto y honorable de luchar a favor de los valores, principios, libertades y deberes expresados en nuestra constitución. Recodemos con orgullo la memoria de los héroes, y las heroínas de la gesta de Abril de 1965.




