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Los doce años

 

Rey Diaz

Por algún tiempo atrás hasta el presente, Joaquín Ricardo se ha dedicado a actividades propagandísticas en defensa de los doce años del gobierno de Balaguer (1966-1978). Joaquín Ricardo sale en defensa de esos tres periodos consecutivos como tiempo ineludible para pulgar la patria de una plaga digna de ser eliminada en nombre de la democracia. El articulista describe, según sus propias palabras, las críticas hechas por adversarios al gobierno de los doce años de Balaguer, pero casi siempre que leo sus escritos, estos son hechos en defensa de los crímenes y barbarie, de esa época funesta.

Durante los doce años vi muchos jóvenes valiosos caer acribillados por las balas asesinas de los sicarios infiltrados en los cuerpos castrenses, cometiendo actos reñidos con la ley, y el orden público, quienes delinquían a nombre de la democracia. En su artículo publicado el lunes 21 de enero en la página 10 A, del Listín Diario, él dice lo siguiente:

“De ellos muchos suelen decir que fueron “Represivos”, al referirse a las medidas que asumieron los militares, para mantener el orden constitucional vigente y preservarlo de la violencia política y de la insurrección armada que auspiciaban las fuerzas opositoras radicales, así como los grupos de izquierda.”

Esa representación histórica sobre los doce años contiene una distorsión sobre la realidad que vivió el país durante ese tiempo. Ricardo usa muy bien el lenguaje en defensa de su familiar cercano el Dr. Joaquín Balaguer, para disculpar al presidente, y a los militares de los crímenes sangrientos cometidos durante esa época de los gobiernos del PRSC. Al violentar la verdad, Joaquín Ricardo, atribuye los hechos de algunos militares, a la izquierda, como si la culpa solo era de la izquierda dominicana, cuando la violencia venia de ambas partes.

Cuando hace referencia a los críticos de esa maquiavélica administración dice: “De ellos muchos suelen decir que fueron “Represivos”, al referirse a las medidas que asumieron los militares”. Balaguer era el jefe de los comandos militares y ellos no actuaban por voluntad propia. Balaguer decía que había que darle su ración a la boa, en otras palabras, permitirles a los militares que hicieran todas las diabluras que ellos deseaban hacer, con la aprobación, claro está, del presidente.

Usted dice también y cito sus palabras que esos …“militares actuaban para mantener el orden constitucional vigente y preservarlo de la violencia política y de la insurrección armada que auspiciaban las fuerzas opositoras radicales, así como los grupos de izquierda”.

Bravo, usted merece un premio Pulitzer por distorsionar la verdad. Si esos militares hubiesen actuado para defender el orden constitucional, nunca hubiesen sido parte del golpe de estado del 1963, ni se hubiesen aliado a fuerzas extranjeras cuando los constitucionalistas en 1965, se levantaron en armas para defender la constitución dominicana.

Añade, además Ricardo, que los “militares actuaban así para preservar al país de la violencia política”. Durante los doce años, la violencia cundió el territorio nacional contra todos los opositores de Balaguer. Los cuerpos represivos nacionales y extranjeros hicieron del país un funeral donde la familia dominicana lloraron a sus muertos por doce largos años.

Durante esos doce años del gobierno de Balaguer, las fuerzas armadas, la Policía Nacional, y el Ejército Nacional, actuaron dirigidos por el Doctor Joaquín Balaguer para violación a los derechos humanos, se coartó la libertad de prensa, se persiguieron, torturaron y asesinaron muchos dirigentes políticos de la izquierda que eran contrario a su gobierno.

Además, se crearon cuerpos represivos, o escuadrones de muerte como fue la “Banda Colora”, cuyos asesinos todavía siguen libres, sin haber sido arrestados y puestos a la acción de la justicia; por Balaguer, o por cualquier otro gobierno posterior al suyo. Es más, todavía esos asesinos disfrutan de libertad, algunos amasan grandes fortunas, sin que hayan sido llevados a los tribunales por los crímenes horrendos que cometieron en nombre de lo que usted ha dicho que era “para mantener el orden constitucional vigente y preservarlo de la violencia política y de la insurrección armada que auspiciaban las fuerzas opositoras radicales, así como los grupos de izquierda.”  

Que más violencia se puede señalar que la perpetrada por la “banda colora” cuando esa organización delictiva fusiló a 5 jóvenes en la Escuela Normal de la Duarte con 17, cuando esos jóvenes regresaban del velatorio de un joven que había sido asesinado previamente por la misma banda. Era casi todos los días por 12 años que el gobierno de Balaguer institucionalizo el crimen como acto represivo para acallar las voces opositoras que promovían la diversidad y la democracia.

La lista de crímenes durante los doce años, es muy larga. Pero nunca olvidare la muerte de los periodistas Guido Gil Diaz, Gregorio García Castro, (Goyito), Orlando Martínez, ni el asesinado después de haberse rendido, del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño.

El Doctor Balaguer jugo un papel protagonista dentro de la camarilla política del régimen trujillista que no debemos olvidar. Luego de esa época funesta, Balaguer llegó al poder, después de haber sido forzado a salir del país, siendo elegido en 1966 donde empezó una de las épocas más delictivas organizada dentro del Estado Dominicano, que se mantuvo en el poder durante doce años.

El Doctor Joaquín Balaguer fue un participante activo de la dictadura trujillista que gobernó el país por 31 años. En el país, todos los dominicanos sabían que todo el que se oponía al tirano era tildado de ser comunista. Esa ideología política favorecía al dictador Trujillo para justificarse de los asesinatos cometidos durante su régimen y así contar con la aprobación de la política anti-comunista de Washington. Esa misma metodología siguió activa durante los doce años de Balaguer.

A partir de los años de 1930, esa práctica de persecución, torturas y asesinatos practicada por gente identificadas como anti-comunistas, se volvió una práctica común en los Estados Unidos, en la Alemania Nazis, y en la República Dominicana durante la dictadura de Trujillo. Esa práctica se duplicó en otros países de américa latina, el Caribe, y países europeos que siguieron atemorizando los pueblos con el cuco del comunismo sin que muchos de los perseguidos hayan tenido nada que ver con esa ideología política.

Hay que tener en cuenta que el Doctor Joaquín Balaguer salió de las mismas entrañas de la tiranía, y nunca tuvo otro modelo de operar que no fuera el de la represión, la planificación de asesinatos de Estado, la tortura a disidentes políticos y la desaparición de los cuerpos de personas asesinadas para que nunca se sepa el lugar donde permanecen los restos de los asesinados. Entre esas víctimas, están los del periodista y abogado Guido Gil Diaz y el cuerpo del profesor universitario Narciso González Narcisazo, este último no pertenece a los crímenes de los doce años, sino a una época posterior.

El Dr. Balaguer fue un político inescrupuloso quien se sirvió del poder para transitar por la historia del crimen organizado desde el gobierno para aniquilar jóvenes dominicanos talentosos, por el solo hecho de estar en desacuerdo con la ideología política practicada por el mandatario. Los militares fueron participantes activos de esos tres periodos de gobierno balaguerista. Y ejecutaron, a calta cabal el prontuario de la política trujillista de eliminar a sus adversarios y llamarles “comunistas”.

Muchos jóvenes de la época fueron arrastrados por corrientes ideológicas de las cuales no tenían mucho conocimiento, buscaban un país de mayores oportunidades para todos. Claro, cometieron errores, creían y practicaban métodos antidemocráticos, reñidos con la ley, otros cometieron asesinatos, pero no eran merecedores de la pena de muerte, que nunca ha existido en el país, especialmente en un gobierno elegido democráticamente por el pueblo, que respete los derechos humanos de todos sus ciudadanos.

Algunos de esos jóvenes, cayeron en el error de abrazar la ideología marxista-leninista, entre ellos, esta Danilo Medina, el actual presidente, pero esa adopción ideológica no le concede a nadie el derecho de quitarle la vida a otra persona, simplemente por creer una ideología política contraria a la defendida por el articulista Joaquín Ricardo, de quien disiento totalmente por su apreciación limitada y partidaria de los hechos, transcurridos durante los doce años del gobierno balaguerista. El autor es Pastor Retirado de la Iglesia Metodista Unida en los Estados Unidos y periodista. Dr. Rev. Rey Díaz zoolaar@live.com

 

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