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El Estado Fallido Dominicano

Rey Díaz                               

“Un escritor libre es aquel que no vende su alma al diablo y es capaz de vivir para contar y decir la verdad”

Zoolaar@live.com

Ciudad de Nueva York.

Parte II

El gobierno dominicano se hace inoperante ante las falsas promesas de campaña del presidente Danilo Medina, durante las pasadas elecciones, al prometer al electorado que trabajaría para sacar de la extrema pobreza a un gran número de dominicanos. Esa promesa, como muchas otras, se han ido convirtiendo en una cortina de humo para el 80% de los hombres y mujeres carentes de los recursos mínimos de poder adquisitivo que le permitan acceder a los bienes esenciales que garantizan la salud emocional y física.

Los dominicanos pagan la más alta taza de impuestos del Caribe y los servicios públicos de salud, educación, transportación pública, agua potable y energía eléctrica son muy precarios, si se toma en consideración que los usuarios pagan por un servicio mensual cuando a duras penas reciben pocas horas diarias de estos servicios.

A eso le podemos sumar que el salario mínimo oscila entre los 6,000 hasta los 8,000 pesos dominicanos, mientras tanto el costo de la canasta básica familiar asciende a unos 29,000 pesos al mes. La corrupción se traga los recursos que pudieran ser dedicados a reducir la brecha entre ricos y pobres que ha dominado el siglo XX y durante los años que van del siglo XXI.  

Al hacer un análisis más profundo sobre los recursos sociales y económica de los dominicanos, debemos añadir a la lista anterior el alquiler, o pago hipotecario de vivienda, el transporte, gasto de ropa de vestir, cuidado médico, y el pago del colegio para los hijos. Esa lista anterior no incluye el valor en pesos, pero esos gastos básicos para una familia de 4 miembros podrían ser incluidos en el presupuesto de cada familia por mes. Y aunque no he añadido el costo de cada una de estas partidas, el salario para cubrir ese presupuesto ascendería a unos 75,000 pesos mensuales, equivalentes a unos 1,500 dólares cada mes.

Como ustedes pueden imaginarse, las entradas económicas que genera un salario de 8 mil pesos mensuales no corresponde a la realidad económica del país. Esta condición dada por un estado fallido peledeísta ha contribuido para que la clase que vive en la extrema pobreza se las tenga que buscar, es decir, hacer lo que sea necesario, lícito, o ilícito, para conseguir más o menos aquellas cosas que son esenciales para sobrevivir en medio de la miseria.

Mientras tanto debemos de anotar en este análisis político y social que la corrupción gubernamental fue inaugurada con la llegada del presidente de la República, el Doctor Leonel Fernández Reyna 1996, siguió con Hipólito Mejía 2000-2004 y ha continuado hasta el presente con el Lic. Danilo Medina.

Ese estado de corrupción imperante en la nación, se extiende por casi todos los estamentos de la administración pública dentro y fuera del territorio nacional, permitiendo a los funcionarios una participación activa en actos delictivos.

Estos funcionarios exhiben fortunas multimillonarias, carros de lujos, mansiones que cuestan fortunas y un modo de vida de lujo que despierta el interés público, cuyos bienes proceden del manejo inescrupuloso de los fondos del Estado, y que ha dado raíz para que la corrupción se extiende por toda la República.

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