¿Fue el Frente Patriótico un engaño mercadológico?

Por: Rafael A. Escotto
En junio de 1996 un grupo de políticos aprovecharon la falta de visión de un presidente en el poder y la enfermedad de Alzheimer de un expresidente de la República. En medio de estas dificultades de salud aparece un candidato de la raza negra que lanza un eslogan propagandístico de campaña traído desde los Estados Unidos, posiblemente sugerido por algún amigo del Diálogo Interamericano e injertado en la sociedad dominicana: «Primero la gente«.
Como contrapartida a este eslogan enarbolado por José Francisco Peña Gómez, quienes se oponían al líder negro dominicano formaron un Frente Patriótico e introdujeron una frase publicitaria: «El camino malo está cerrado«, cuya consigna tenía oculto el propósito de cerrarle el paso al líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Una parte de la oligarquía dominicana que se cree blanca europea abrazó la consigna «El camino malo está cerrado« favoreciendo al candidato del Frente patriótico que encabezó un candidato mestizo llamado Leonel Fernández Reyna, hijo de madre negra y de padre blanco, pensando que sería el líder del PRD, de origen supuestamente haitiano, quien fusionaría la isla y, por tanto, había que obstruirle su paso al poder.
Esta táctica de corte abiertamente racial la encabezó Leonel Fernández Reyna, bautizado políticamente por Balaguer, quien surge inesperadamente como el ángel del Apocalipsis, «Envuelto en una nube, con el arcoíris en su cabeza, y su rostro era como el sol, y sus pies como columna de fuego« (Apocalipsis 10:1).
Sin embargo, contrario a la leyenda del ángel negro, el pueblo dominicano andaba tras la búsqueda de la luz tormentosa, de alguien «que sus alas se cierran al cielo, negándose a valorar de nuevo, y las lágrimas de sangre derramadas dejan el corazón sin vida.
Veintidós años después de creado el Frente Patriótico se alega que ha sido Leonel Fernández, no Peña Gómez, quien se convirtió en el verdadero ángel negro que cuenta la leyenda.
En el transcurso de este trabajo nos daremos cuenta cómo se desarrollan los acontecimientos con el ascenso al gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Una vez en el poder el ala radical del partido morado traiciona aquella alianza política Balaguer-Bosch, ordenándole, según se dice, al exfiscal del Distrito Guillermo Moreno, citar judicialmente al presidente Joaquín Balaguer ante la fiscalía por el caso conocido como la desaparición del profesor universitario Narciso González.
Cuando la psicología social estudia la personalidad del doctor Peña Gómez y su obsesión por las mujeres de tez blanca y, sobre todo, su atracción por personalidades de la oligarquía económica, social y política europea, como Willy Brandt, un político socialdemócrata, quien fue canciller de Alemania Occidental y su relación de amistad con Felipe González, exsecretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y presidente del gobierno de España, debemos deducir que el líder perredeista estaba lejos de auspiciar una fusión de la isla con Haití.
¿Por qué en un gobierno de Peña Gómez no se hubiera auspiciado la temida unificación, como pensaron algunos dentro del Frente Patriótico que sucedería?
Recordemos que el antisemitismo jugó un papel importante en el pensamiento de Adolfo Hitler y la ideología nazi. Los cristianos vieron la fe judía como una desviación que debía ser combatida.
Lo mismo pienso yo que pasaría con Peña Gómez frente al pueblo haitiano, a pesar de que el líder perredeista al ser miembro del Diálogo Interamericano podía ser influido por el pensamiento hemisférico que primaba en ese centro de análisis de políticas públicas fundado por Sol M. Linowitz, diplomático estadounidense y Galo Plaza, expresidente de Ecuador, pero en otra línea de pensamiento político.
Peña Gómez respondía, como ahora sucede con Leonel Fernández, a los dictados hemisféricos del Diálogo Interamericano y para la fecha en que el líder del PRD estuvo involucrado en dicho Dialogo la inmigración haitiana hacia la República Dominicana no era un asunto a tomar en cuenta por los organismos internacionales ni las riquezas del subsuelo de Haití le interesaba a nadie en los Estados Unidos, en Francia o a otra potencia extranjera.
A pesar de la campaña que puso en movimiento el Frente Patriótico insinuando perversamente una haitianisación del país en caso de ganar las elecciones José Francisco Peña Gómez, este despropósito quien lo promueve es el PLD.
Hoy el país, después de la muerte de José francisco Peña Gómez, vive una experiencia que los huesos de los expresidentes Balaguer y de Bosch deben estar removiéndose en sus tumbas con el proceso de unificación de la isla con Haití facilitada extrañamente por quienes suscribieron el Frente Patriótico el cual fue creado para evitar una eventual fusión.
El doctor Peña Gómez era un líder integro, de espíritu noble, pero con algunos desordenes emocionales, muy impulsivo y, por tanto, un individuo fácilmente manipulable, quien para poder sobresalir y ser apreciado y reconocido como líder político tuvo que empeñarse en labrarse una sólida educación y lograr un nivel intelectual por encima de la media del país.
Este líder nunca llegó a ostentar el poder de la República, solo llegó a la Alcaldía del Distrito Nacional, por la antipatía racial que generaba su color entre una parte de la oligarquía criolla y de la Iglesia Católica. Su muere de una enfermedad hasta ahora no revelada, pero según se dice, murió de leucemia, es una incógnita
Sin embargo, su ex cuñado y cineasta Agliberto Meléndez, director de la película Del color de la noche, sobre la vida de Peña Gómez, expresó la percepción, según la prensa, de que la enfermedad del líder del PRD fue «inducida por envenenamiento«.
Al paso de los años y del ejercicio político del PLD nos hemos dado cuenta que posiblemente el doctor José Francisco Peña Gómez nunca hubiera auspiciado una fusión de la isla con Haití. Lo que podía esperarse de él hubiese sido ir en ayuda de aquel país, económica y políticamente fallido, cuya particularidad le crea a la República Dominicana serios preocupaciones sociales, económicas, ambientales y de seguridad.
Juan Bosch ni Joaquín Balaguer nunca hubieran estado de acuerdo con una fusión de la isla con Haití ni de otorgarle derechos de ciudadanía a sus ciudadanos por las consecuencias sociales que genera una población culturalmente diferente y con vocación histórica equivocada de derecho de posesión de la parte occidental de la isla..
A pesar de ello, muertos los tres líderes políticos principales, el país vive hoy bajo el temor de una unificación promovida alegadamente por individuos alejados del ideario de Duarte y de los Trinitarios.
A la altura de este articulo, veintitrés años después nos preguntamos ¿Fue el frente patriótico con su eslogan El camino malo está cerrado un engaño mercadológico? ¿Estaban los verdaderos fusionistas de la isla con Haití juramentándose en aquel acto de 1996 en el que se unían sapos y culebras?
Los hechos de hoy confirman lo que no se sospechaba en 1996. La migración haitiana hacia territorio dominicano es superabundante, abierta, cotidiana y fluye por la frontera Dominico-Haitiana sin restricciones con un gobierno que se hace de la vista gorda frente a este tipo de inmigración.
¿Fueron Balaguer y Bosch sorprendidos por el ala dominante dentro del PLD, algunos hoy miembros del Comité Político y del Comité Central, que les ocultaron sus verdaderas intenciones con relación a una posible unificación de la isla con Haití?
Las respuestas a estas y otras interrogantes lo dará el desarrollo de los acontecimientos entre la República Dominicana y Haití. No obstante, es posible que Agliberto Meléndez tenga que reescribir el guion de otra película en la que se cuente la historia sobre El color de la traición.




