Opinión

«Democracia y Justicia»

El presidente de la Generalitat, Quim Torra. ANTONIO MORENO

LUIS MARÍA ANSON

Los medios de comunicación han reproducido a lo largo de la pasada semana la respuesta de Torra al Rey: «El problema de Cataluña no es la convivencia sino la democracia y la Justicia». Tiene razón Torra. Toda la razón. El problema es la Justicia, porque el presidente marioneta de la Generalidad debería estar o en la cárcel, como Oriol Junqueras, o prófugo como su caudillo Carlos Puigdemont. El presidente títere de la Generalidad es carne de prisión. Lleva meses extramuros de la Constitución, haciendo toda clase de trampas y jugarretas. Recrea patrocinios, otorga subvenciones, reabre embajadas, hace visitas y desplantes, todo ello en favor de la secesión. La Fiscalía debería haber denunciado las maniobras del racista Torra y los jueces decretar su prisión preventiva, conforme a las exigencias del Estado de Derecho.

Joaquín Torra tiene todo el derecho a defender la independencia de Cataluña, pero ateniéndose a lo que exige el artículo 168 de la Carta Magna: plantear la secesión en el Congreso de los Diputados con la reforma de los artículos correspondientes de la Constitución, obtener los dos tercios favorables del Congreso y los dos tercios del Senado. A continuación, acudir a elecciones generales inmediatas. Y conseguir los dos tercios del nuevo Congreso y del nuevo Senado. Superados esos obstáculos, se celebraría referéndum nacional para que todos los españoles, libres e iguales ante la ley, decidieran aceptar o no la propuesta secesionista de Torra. Eso es lo que exige la Constitución. Así que, en efecto, problema de Justicia, porque el presidente racista debería acompañar en la cárcel a Oriol Junqueras, pues, como él, participa presuntamente en un golpe de Estado, en clara actividad de rebelión, sedición y prevaricación.

Problema de democracia también, porque el títere manejado por Puigdemont no acata las leyes derivadas de la voluntad general libremente expresadas. Y esa es la primera exigencia de la democracia. Torra es un azote para la convivencia, la concordia y el funcionamiento democrático. No está en la cárcel porque Sánchez ganó la moción de censura gracias a los diputados secesionistas; porque los sigue necesitando para satisfacer su obsesión patológica de permanecer en el poder. En otra circunstancia, el Estado de Derecho habría colocado ya al presidente racista entre rejas.

*Luis María Anson, de la Real Academia Española.

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