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Rusia-Siria: una apuesta por el pos-conflicto

Por Antonio Rondón

(PL) Rusia y Siria trazaron en este 2018 las bases para el lanzamiento de una etapa de recuperación económica pos-conflicto que para nada responde a los planes de Estados Unidos en esa nación levantina.
De los primeros esfuerzos del año para consolidar la paz siria se puede mencionar la celebración en Sochi del Congreso de Diálogo Nacional Sirio, el 30 de enero último.

Más de nueve mil delegados de todas las etnias, partidos y clases sociales se reunieron en el sureño balneario ruso para debatir las reglas de un proceso de reconciliación y consenso político, que incluye el aspecto constitucional.

Washington intentó torpedear la realización del evento al lograr que parte de los dirigentes de la llamada oposición moderada armada se ausentara de la cita de Sochi, aún cuando quedaron en franca minoría. La tarea era restarle legitimidad a la reunión.

Sin embargo, los resultados fueron apabullantes para los enemigos de la paz. En poco más de una jornada de discusiones, en su mayoría a puertas cerradas, el enviado de la Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, anunció 13 principios de trabajo.

Entre ellos, además de la tregua o la búsqueda de soluciones por la vía negociada, se pactaron regulaciones para un futuro proceso político y se anunció la convocatoria para la creación de un comité constitucional.

A ello siguió la décima ronda de negociaciones en el formato de Astaná, con participación de los jefes de grupos armados y representantes del gobierno sirio, con mediación de Rusia, Turquía e Irán.

Los tres países garantes de la tregua siria son los encargados del funcionamiento de las zonas de distensión, en las que se busca reducir tensiones, poner fin a los combates y evitar catástrofes humanitarias bajo supervisión de Moscú, Ankara y Teherán.

En todo este proceso, claro está, Estados Unidos solo funge como observador lejano, mientras en el terreno son cada vez menos los argumentos para justificar su presencia bélica en suelo sirio: el movimiento terrorista Estado Islámico (EI) agoniza.

Washington en todo momento esgrime el pretexto de que su presencia en Siria es necesaria para combatir al EI, una excusa que hasta en el Capitolio ponen en duda algunos congresistas norteamericanos.

Al mismo tiempo, la Casa Blanca lanza el pretexto de que Rusia debe ser sancionada por ayudar al gobierno del presidente sirio Bashar Al Assad.

De acuerdo con el Centro de Reconciliación de Siria, cerca de un millón de sirios regresaron a sus hogares, tanto desde el extranjero a donde debieron salir como refugiados, como de otras regiones de su propio país, a donde se desplazaron para huir de la guerra.

Rusia ataca la hipocresía de Occidente que cuando el año pasado se liberaban las ciudades sirias de Alepo, Gutta Oriental o Deir Eizzor exigía la formación de corredores para llevar ayuda humanitaria y ahora se niega a brindar ayudar a los sirios.

El ataque en abril de este año contra dos bases aéreas y otros puntos de la geografía Siria, ocurrió bajo el pretexto de un supuesto ataque químico en la provincia de Ghouta.

Para ello, se mostraron como argumentos la realización de una agresión química, basada en vídeos trucados de la tristemente célebre organización ‘Cascos Blancos’ que el mando ruso demostró mantiene relaciones con los grupos terroristas.

Lo importante para Occidente era interrumpir el proceso de paz en Siria, lanzar una señal a los grupos extremistas de que todavía podían continuar con sus acciones, lo cual ocurrió de inmediato, como lo mostraron varios ataques a la base aérea rusa de Jmeimin, en Latakia. Al mismo tiempo, el tema del empleo de las armas químicas por Siria tocó indirectamente a Rusia en una nueva estrategia de Occidente que, finalmente, llegó a la estructura de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).

Podemos adelantarnos en este aspecto y remitirnos al último trimestre de este año.

En noviembre, Occidente logró, en violación de los acuerdos fundacionales de la OPAQ como órgano técnico para supervisar el cumplimiento de la Convención de Armas Químicas, convertir la referida entidad en un procesador y decisor de castigos.

Las potencias occidentales, en medio de su campaña contra Rusia por el caso del supuesto ataque químico contra el exagente Serguei Skripal, lograron crear un órgano politizado como el OPAQ que respalde cualquier acusación en ese aspecto contra Moscú.

Pero regresemos a Siria. Pese a la presión norteamericana, y con el apoyo de la aviación rusa, el ejército sirio recuperó la gran mayoría del territorio nacional para dejar dos bolsones cerca de la frontera jordana y en el norte, cerca de Turquía.

El primer perímetro incluye la región de Al Tanaf, donde se ubican varias bases ilegales estadounidenses en suelo sirio, cuya presencia allí es fuertemente cuestionada por Rusia, pues son fuente de inestabilidad y de desastres humanitarios.

La destrucción de la estructura inicial del EI para obligarlo a actuar en grupos aislados, permitió a las tropas sirias agruparse para un golpe final a la provincia de Idleb, donde se concentraron miles de extremistas.

Pero el presidente ruso, Vladimir Putin, y su similar turco, Recep Tayyip Erdogan, acordaron un plan para formar una franja desmilitarizada, dentro de la zona de distensión de Idleb y evitar así los combates en esa área. Moscú denunció en varias ocasiones que los terroristas para nada cumplen con los aspectos del acuerdo Putin-Erdogan y advirtió que en caso necesario, aplicaría medidas de fuerza.

Pero un aspecto crucial del tema sirio fue la discusión sobre las perspectivas de reconstrucción en un proceso pos-conflicto.

Quizás fue el IV Foro Económico Internacional de Yalta el que con más esmero abordó ese aspecto.

Además, de verse las posibilidades de inversiones rusas de hasta dos mil millones de dólares en la reconstrucción y la economía de Siria, también se palparon incipientes esferas de cooperación e intercambio comercial entre Siria y Crimea.

La ubicación de la referida península en el mar Negro, la sitúa como la vía marítima más cercana para el suministro de productos a Siria y del traslado de mercancías de ese país a Crimea, al menos eso fue lo pactado en el mencionado foro económico.

Sin dudas las perspectivas para una relación de Rusia con una Siria pos-conflicto son cada vez mayores, pese a los esfuerzos de Estados Unidos por mantener la inestabilidad en el país levantino.

*Corresponsal de Prensa Latina en Moscú 

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