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El Real Madrid muere en la orilla en Estambul

Anthony Randolph, después de anotar una canasta ante el Fenerbahce. ERDEM SAHINEFE

Contaban las previas que estábamos ante el mejor partido de Europa… y no defraudó. El Real Madrid murió en la orilla del Ülker Sports Arena de Estambul cuando acariciaba la primera victoria de un visitante en el feudo del Fenerbahceesta temporada. Los de Obradovic llevaban un inmaculado 6-0 en casa y diez triunfos consecutivos en Euroliga: 7-0 y once con la agónica batalla ganada a los de Pablo Laso[Narración y estadísticas 65-63].

El 65-63 final hizo justicia a dos de las mejores defensas del continente, superiores a unos ataques que naufragaron en el continuo e intenso barro en el que se convirtió el partido. Sufrió Sergio Llull, expulsado en el tercer cuarto tras una técnica, sonrió Campazzo, canchero y alma del Madrid en el arreón final, y reinó la pintura turca, muy superior a la blanca en un tanteo reboteador que decidió el partido.

El Fenerbahce salió enfurecido, lanzado por una grada a reventar y por el recuerdo de la derrota en la última Final Four de Belgrado ante los blancos. El partido tenía sabor a final, primero y segundo de la liga regular de la Euroliga jugándose el liderato antes del final de la primera vuelta. Arrancó Laso con Llull, Deck, Carroll, Randolph y Ayón, y sufrió. Llull haría nada más empezar la antideportiva que le obligaría a ir a la ducha tras la técnica del tercer cuarto, y el equipo notó su desesperación. Vesely colonizó la pintura ante un apático Ayón y realizó tres mates en el primer cuarto, signo de los espacios que había en la zona merengue. Los turcos, con Datome acertado en ataque y más intensos en defensa, se fueron al banquillo con la primera gran renta de la noche: 22-12.

Laso confió entonces en la segunda unidad y demostró por qué la blanca es la plantilla más amplia de Europa. Varios triples de Rudy y la intimidación de Tavares hicieron reaccionar a los españoles, que se fueron al descanso con empate en el marcador: 32-32 y la sensación de que si los triples entraban y se mantenía la intensidad, la victoria podía caer del lado del campeón.

Expulsión de Llull

El Fenerbahce salió del vestuario con los gritos de Obradovic en la oreja, y se impuso en la zona con varios rebotes ofensivos que agotaban la paciencia de Laso. Al Madrid le seguía costando fluir con su teórico equipo titular, con Llull en 1 de 5 en tiros y dos pérdidas, hasta que el mallorquín cometió el error que reanimaría a su equipo. Después de varias faltas rigurosas a favor de los locales, el base blanco lanzó la pelota con rabia hacia el campo rival, lo que le costó la técnica y la expulsión del encuentro. Protestó asegurando que era un simple pase, pero los árbitros lo mandaron al vestuario.

El ‘adiós’ de su estrella, lejos de ahogar al Madrid y lanzar al Fenerbahce, significó la liberación blanca. Campazzo comenzó a liderar al equipo en ataque y en una sensacional defensa a Guduric y Muhamed, y varias canastas consecutivas de un inspirado Carroll, junto a la intensidad de Tavares y Rudy pusieron a los de Laso por delante: 57-61 tras un triple de Rudy para el 11-19 tras la expulsión de Llull. Era el mejor momento del Madrid, que tras una sensacional canasta del Facu y una pérdida de Datome, afrontaba los últimos dos minutos con seis de ventaja.

Apareció Guduric con un triple, Trey Thompkins con un precipitado ‘airball’ desde la línea de tres y Vesely con un mate para poner el 62-63 a medio minuto del final. Laso se la jugó con una nueva jugada para Thompkins, que falló, y Datome remontó la noche con un genial 2+1 tras falta de Anthony Randolph. Campazzo tuvo la última, pero su intentó fracasó.

Murió el Madrid en Estambul y termina el año sin liderato en una Euroliga que dominó durante siete jornadas, pero con la sensación de que la preparación hacia la Final Four de Vitoria ha dado hoy un paso importante. Tuvo el partido y fue superior durante parte del mismo ante un rival que venía arrasando, pero falló en el minuto final.

Sonreía Laso ante Obradovic, sabedor de que la guerra termina en mayo en el Buesa Arena.

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