Salud

Un cirujano con ‘superpoderes’ para extirpar tumores

  • CRISTINA G. LUCIO

El cirujano Rubén Pérez Mañanes, haciendo una demostración de la técnica. ANTONIO HEREDIA

Poder contemplar, desde fuera, el interior del organismo. Ver con precisión cualquier estructura o lesión interna en el mismo momento que están operando y actuar en consecuencia. Ese es el anhelo de cualquier cirujano.

Lograrlo parece ciencia ficción, pero está cada vez más cerca. Este jueves, el Hospital Universitario Gregorio Gregorio Marañón de Madrid ha presentado un sistema que permite proyectar sobre el paciente una reconstrucción en 3D de su patología, hologramas de sus pruebas radiológicas y la planificación quirúrgica que se va a realizar. Como si dotase al cirujano casi de un superpoder -la visión Rayos X -, la técnica permite guiar con precisión a los especialistas durante toda la operación.

Gracias a una gafas de realidad aumentada y tecnología 3D personalizada, el cirujano puede proyectar sobre el paciente distintas capas de información virtual “con un margen de error inferior a un milímetro”, ha explicado durante la presentación de la técnica Rubén Pérez Mañanes, cirujano ortopédico oncológico del centro madrileño y uno de los investigadores que ha liderado el proyecto.

La estrategia, que se ha probado con éxito en una cirugía oncológica, “permite minimizar los riesgos, mejorar los resultados y acortar los tiempos de la operación”, ha añadido.

Según ha señalado Pérez Mañanes, este abordaje permite solventar uno de los principales problemas que plantean los distintos sistemas de realidad virtual que están disponibles hoy en día en quirófano: conseguir identificar la posición exacta del problema. “Ahora podemos simplificar mucho la localización y la orientación de la intervención“.

El proyecto, en el que además del hospital madrileño, han trabajado ingenieros biomédicos de la Universidad Carlos III de Madrid y la empresa especializada en realidad virtual y aumentada 6DLAB, partió de la experiencia con modelos de patología impresos en 3D que los especialistas llevan años utilizando tanto para planificar las intervenciones como para comunicar a los pacientes los planes a seguir en su caso.

A partir del estudio radiológico del paciente (resonancia magnética, tomografía axial computerizada -TAC-, tomografía por emisión de positrones -PET-, entre otras pruebas), se elabora una imagen de las estructuras anatómicas y la lesión o el tumor que padezca el enfermo.

Con esa información, disponible digitalmente, se imprime en 3D una pequeña plantilla personalizada que se adapta a un punto anatómico concreto en cada caso.

Esa plantilla lleva un marcador óptico que es reconocido por la tecnología de las gafas y es el encargado de indicar al sistema dónde debe proyectar las reconstrucciones en 3D que se necesiten en cada caso.

Por ejemplo, la plantilla personalizada puede colocarse en un área determinada de la tibia, de forma que el sistema pueda reconocer la localización exacta deseada y desplegar todas las capas de información disponibles para reconstruir tanto la anatomía del paciente como la lesión que se va a reparar.

“Se ve como un holograma proyectado sobre el paciente. Las gafas responden a comandos de voz y también a gestos y puedes seleccionar en cada momento qué capa de información quieres ver”, señala Pérez Mañanes.

Según explica, la técnica se probó con éxito el pasado mes de septiembre en una paciente de 22 años que padecía un sarcoma de Ewing en la pierna (un tipo de tumor que se desarrolla en los huesos o en los tejidos blandos circundantes). “La sensación es como si tuvieras rayos X”, explica el cirujano, quien subraya que es la primera vez en todo el mundo que este tipo de tecnología se lleva al quirófano.

“Es realmente útil. La operación no cambia, se lleva a cabo según los protocolos habituales, pero tener toda esa información en tiempo real ayuda mucho a acortar los tiempos sin introducir riesgos y mejorando los resultados. Permite ganar seguridad y precisión”.

El hospital, explica, ya está trabajando para sistematizar la técnica y empezar a usarla en otros ámbitos quirúrgicos. De hecho, se ha creado una comisión interdisciplinar en el centro sanitario para analizar qué áreas pueden beneficiarse en mayor medida de su aplicación.

El abordaje puede utilizarse en distintos tipos de cirugía -no sólo contra el cáncer- y es especialmente útil en aquellos casos en las que la intervención deba realizarse en zonas de acceso complejo, han señalado los cirujanos. Sin embargo, tal como ha explicado Javier Pascau, director del Grado de Ingeniería Biomédica de la Universidad Carlos III de Madrid, por el momento es necesario que la intervención se realice cerca de estructuras óseas que son necesarias como punto de guía. “Estamos trabajando en distintas opciones para poder realizar estas cirugías guiadas también en zonas donde no hay estructuras óseas, como el abdomen”, señala.

Además, el equipo también tiene avanzada la posibilidad de utilizar la técnica a través de un smartphone, en lugar de las gafas, lo que “permitiría abaratar y universalizar más fácilmente la aplicación”.

El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, ha felicitado a los profesionales durante la presentación y ha señalado que la introducción de esta técnica en los quirófanos supone “un salto cualitativo”.

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