Opinión

La ruta de la seda y otros temas

Por: Rafael A. Escotto

 

 

 

He decidido escribir este trabajo con este encabezamiento a manera de educación propia y para compartir informaciones que son valiosas en un momento en que el Gobierno Dominicano ha decidido inteligentemente abrir relaciones con China.

 

 

 

Digo inteligente, sin abundar mucho sobre este aspecto, en razón de su importancia económica a la luz de una realidad histórica que tiene ese país asiático con América Latina. Además, ningún país puede enajenarse de una participación que aparenta tener tantas expectativas de negocios y desarrollos.

 

 

 

Me ha llamado poderosamente la atención que en el primer encuentro personal con el presidente Xi Jinnping al mandatario dominicano se le ocurriera tomar dinero prestado, lo que contradice con los reportes del Banco Central que refleja un crecimiento económico de 7. 3 por ciento.

 

 

 

El Buró Nacional de Estadísticas anunció que el año pasado la economía China se había expandido el 6,9 por ciento, un incremento ligero del 6,7 por ciento de 2016, con lo cual había terminado con una tendencia de desaceleración gradual que había comenzado en 2011. Para el cuarto trimestre, el buró reportó un crecimiento económico de 6,8 por ciento superior al año previo.

 

 

 

No voy a referirme de si ese crecimiento del cual da cuenta el Banco Central Dominicano resulta ilógico o no. Lo que sí llama la atención es el hecho si la República Dominicana esta tan saludable, inclusive por encima de la segunda económica más grande del mundo (China), uno tendría que hacerse una pregunta un tanto tonta, frente a esa holgura

económica: ¿Por qué la República Dominicana toma dinero prestado teniendo  una economía tan saludable?

 

 

 

Esta decisión del Gobierno Dominicano de abrir relaciones con China deja, por un lado, una experiencia un poco acibarada después de la colaboración de Taiwán con el país. Frente a este traslado de afecto de Taiwán a Pekín, uno estaría obligado a preguntarse ¿Le ha hecho el Gobierno Dominicano a Washington lo mismo que le hizo a Taiwán?

 

 

 

A pesar de lo que se piense, el pueblo dominicano estaría diciendo a partir del prestamos reciente de $600 millones de dólares, que el gobierno habría pensado en este caso como expresara la filosofa y economista polaco-judía, Rosa de Luxemburgo: «Quienes no se mueven no notan sus cadenas«.

 

 

 

De este lado del mundo habría que preguntarse: ¿Cómo ha sido posible que Pekín haya alcanzado el grado de desarrollo comercial y de poderío económico  en tan poco tiempo?

 

 

 

Pensemos en esto y encontraremos la respuesta a esta interrogante: La china es una raza que ha cultivado la perseverancia, la paciencia y la firmeza como forma de llevar a cabo y cumplir con la construcción de unos objetivos comerciales que comenzaron a establecerse tan lejos como el siglo I a. C.

 

 

 

Quienes escribimos con asiduidad en los medios siempre descubrimos libros que merecen ser leídos porque nos permiten conocer datos y acontecimientos importantes para el acervo cultural. Uno de esos libros escrito en 1877 por el geógrafo alemán Ferdinand Freiherr von Richhofen es el que lleva por título: «Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la Seda.

 

 

 

El nombre, Ruta de la seda, tan de moda en este tiempo, quizás no le diga mucho a algún isleño entretenido en el juego de dominó o  que esté pensando en jugar a la suerte, sobre  una actividad comercial que comenzó a forjarse en una época tan remota como los siglos I o III a.

C.

 

 

 

Sin embargo, debemos decir que esta ruta cobró importancia entre las mujeres de la elite romana quienes fueron las primeras que se enamoraron de una mercancía apreciable, secretamente elaborada por los chinos, la seda.

 

 

 

Algunos podrían creer que la actividad comercial China la ha iniciado el presidente de la República Popular China, Xi Jinnping. Este gobernante, inspirado en la idea original de la ruta de la seda,  le ha dado continuidad y dinamismo a una labor de negocios antiquísima.

La importancia social, económica y humana de esta ruta llevó a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) a declarar una parte de la vía Patrimonio de la Humanidad.

 

 

 

Los chinos no solo explotaban el negocio de la seda.  Había otros productos que recorrían la ruta: diamantes, rubíes de Birmania, jade de China, perlas del golfo Pérsico, tela de lana o de lino, ámbar, marfil, laca, especias, porcelana, vidrio, coral y materiales manufacturados.

 

 

 

Como señalé precedentemente, esta ruta mercantil comenzó a desarrollarse más precisamente en el siglo 3 a.C. hasta el 16 a. C.

Tuvo su inicio en la ciudad de Chang´an, enlazando a China con Mongolia, el subcontinente indio, Persia, Arabia, Siria, Turquía, Europa y África.  Esta vía de negocios fue originalmente construida en

1276 por Gengis Kan, del imperio mongol, que abarcaba un territorio desde la península de Corea hasta el rio Danubio.

 

 

 

Pekín ha sorprendido al mundo con su crecimiento económico y su poderío monetario, hasta el extremo que la afamada revista Forbes en un escrito publicado el 8 de mayo de 2017, bajo la rúbrica del periodista Pato Bichara, escribió lo siguiente:

 

 

 

«La deuda de Estados Unidos con China es de 1 mil 59 billones de dólares, a partir de febrero de 2017. Eso es 27.8% de los 3.8 billones de dólares en letras del Tesoro, notas y bonos en poder de países extranjeros«.

 

 

 

Continuando con el enfoque que hace Forbes de la relación económica y monetaria entre China y Estados Unidos, veamos lo que dice este periodista en un trabajo titulado ¿Cuánto le debe Estados Unidos a China?

 

«¿Cómo hizo China para convertirse en uno de los más grandes banqueros de América? China está más que feliz de poseer casi un tercio de la deuda estadounidense«. Esto ha hecho que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos haya tenido que cambiar  la forma en que se mide la deuda, según lo publicado en dicha revista.

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