Opinión

Elecciones de noviembre 6, exigen un balance a la política de Donald Trump

Rey Díaz

La contienda política entre demócratas y republicanos llegó ayer a su punto culminante donde el poder se bifurca para exigir de Washington  una política más humanitaria y menos retórica que reduzca la exaltación en la megalomanía partidista de los líderes republicanos.

Aquí no ha habido, en términos generales, vencidos, ni vencedores, a quien se le puede adjudicar crédito por la victoria electoral al único ganador que es al pueblo norteamericano, al imponer mayor equilibrio en la política de Washington empoderando los demócratas con la cámara de representante, que impondrá a su vez, un balance a las políticas de Donald Trump.

Fundamentalmente las elecciones de noviembre muestran que la nación norteamericana está dividida en casi un 50% en los Estados de la nación aunque en algunos estados, el partido Republicano, o el demócrata la balanza se inclina hacia los valores de cada partido.

Dentro de estos estados que favorecen un partido sobre el otro, aparecen los votantes que pueden cambiar su voto a última hora según esos votantes perciban la política de Washington, añadiendo a esto las variantes de los votantes independientes.

Las elecciones muestran que la nación demanda de Washington, a través del voto popular, un equilibrio propio de los valores que sustenta esta nación americana sobre seguro médico, inmigración, impuestos sobre la renta, la inversión que los Estados deben hacer entre la clase media y los pobres olvidados por una política que solo favorece a los ricos.

No hay dudas que las críticas denigrantes del presidente sobre la inmigración hizo salir a votar un número considerable de votantes latinos, afroamericanos y jóvenes de todos los sectores étnicos que desfavorecieron lo que aparentemente para muchos es una política racista liderada por el Presidente Trump.

Sin lugar a dudas, la participación del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump quien ofreció su apoyo político a los candidatos del Partido Republicano fue un factor determinante en el triunfo de Ted Cruz, en Texas.

Pero si el papel jugado por Donald Trump fue determinante en las pasadas elecciones también lo fue la participación del ex presidente Barack Obama quien todavía conserva un alto nivel de simpatía y aceptación entre el pueblo norteamericano.

 

Su rol fue significativo en el triunfo de obtener la Cámara de Representante por el Partido Demócrata. El ex presidente Barack Obama confronto al presidente Trump con su política racista y clasista que busca favorecer los más ricos y olvidar a la clase obrera que lucha para llevar la comida a su familia, tener un techo para sus hijos y tener un seguro médico digno para todos los americanos.

Hasta ahora todavía hay lugares donde el conteo de los votos no ha concluido debido técnicamente unas elecciones muy cerradas donde se hace mandatorio el recuento de los votos, especialmente los votos ausentes llegados a través del correo regular.

Al final, estas elecciones traerán el balance necesario en la política de Donald Trump, quien se ha caracterizado por el uso de un lenguaje inflamatorio. El triunfo de los demócratas en obtener la cámara de Representante será el termómetro que mantendrá las palabras inflamatorias del presidente bajo control y que impedirá daños colaterales para la nación y el mundo.

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