HIPOLITO MEJIA Y LA VERDAD ESTRANGULADA

Por: Rafael A. Escotto
«El discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse« Michel Foucault
En este discurso del expresidente de la República Hipólito Mejía Domínguez y candidato en las elecciones de 2020 por una de las facciones del Partido Revolucionario Moderno (PRM), encontramos algunas verdades estranguladas que entrarían en la discusión de lo absolutamente verdaderas, ello así si partimos de la hipótesis de los conocimientos humanos.
Dice el escritor Michel Foucault historiador de las ideas y teórico social en su obra «Discurso y verdad en la antigua Grecia«, que “La relación entre discurso, verdad y praxis política ha sido continuamente problematizada a lo largo de la historia de Occidente”.
Continúa elaborando este psicólogo y excatedrático de Historia de los sistemas de pensamiento en el Collége de Francia. “Hoy, más que nunca, el poder de los medios de comunicación y la tecnificación de la política hacen necesaria una profunda reflexión sobre las formas que adopta el lenguaje como instrumento de control de masas, y sobre las posibilidades que ofrece como arma contra los abusos de los gobernantes”.
De otro lado, para sustentar mi tesis sobre el discurso de Mejía, me encuentro con un trabajo de Alejandro Saché Shuttera catedrático de la Universidad Autónoma de México titulado: “Razón y enfermedad. La locura del cogito y los límites de la ficción moderna”. Explica Saché Shuttera en el resumen de la obra citada:”Descarte buscaba apartarse de las cosas sensibles para hallar un fundamento sólido para el conocimiento”
Si los cuerpos son dudables, incluido el propio,- plantea Descartes en la Duda Metódica – las verdades plenas en los discursos de nuestros políticos postmodernos nos llevan a la duda sistemática y, por tanto, a rechazar en principio sus verdades y esto lo hacemos para tratar de hallar verdades seguras, evidentes.
En uno de los subtemas de la obra, “El problema cartesiano de la «extravagancias«, Shuttera explica: «Como todas las grandes épocas, la historia de la modernidad deviene en una crisis de los sistemas de comprensión del mundo: a partir del siglo XVII-y ya desde el
Renacimiento- los valores que anteriormente eran vinculantes comenzaron a dejar de serlo y la consecuencia directa fue la sospecha, la reserva o reacción escéptica, o, según la terminología de René Descartes, la duda.
La verdad completa no existe, como bien perfecto, no existen sin la armonía. Es una ley necesaria, y a ella está sujeto el hombre. Al examinar el discurso de expresidente y candidato a la presidencia del PRM, no hemos visto la verdad infinita en este discurso, partiendo del hecho de que todas las verdades son una, en que todos los bienes son uno. Desgraciadamente Hipólito no nos pone en contacto con esa variedad de verdades y bondades infinitas, según lo planteado por el filósofo y tratadista político Jaime Balmes en su obra titulada, Filosofía fundamental.
Ahora bien, si aceptáramos que todas las cosas y lo maravilloso como inmutables o fijas y dados de una vez para siempre la metáfisica acepta “toda verdad como fruto del conocimiento acabado y dado de una vez para siempre”. No obstante, vale decir, que el materialismo dialéctico niega esta clase de verdades absolutas.
En el caso de lo absolutamente verdadero o verdades definitivamente relativas contenidas en el discurso del expresidente Mejía, nos vemos obligados a decir, que el conocimiento constituye un proceso histórico de movimiento del no saber al saber, de la razón de los fenómenos aislados, de los aspectos parciales de la Materia a su consciencia más profunda y más cabal.
Dice Shuttera que «Cada fase del conocimiento está limitada por el nivel de la ciencia y por las condiciones históricas de la vida de la Sociedad, que hacen inevitablemente que nuestros conocimientos sobre la Naturaleza sean relativos e incompletos”
Para poder aceptar si la verdad en el reciente discurso de Hipólito Mejía es verdaderamente absoluta, remito a mis lectores a lo que dice Descartes sobre el tema de la verdad: “La verdad es evidencia. Solo será verdad –explica Descartes – aquello que una intuición clara y distinta nos presente como evidencia”




