El expresidente Lula inicia su condena en prisión en un Brasil dividido

El expresidente brasileño Lula da Silva vivió un día agridulce con su histórico encarcelamiento por corrupción y lavado de dinero. Después de un épico discurso de despedida en el sindicato metalúrgico de São Bernardo fue ovacionado por los suyos, en el que tal vez sea su último acto popular. Fue allí donde se encontró una pared humana de gente que le pedía que no se rindiera a la policía. Pero a su llegada a Curitiba, Lula se enfrentó a la otra cara de la moneda, con centenas de personas que festejaban en las calles su encarcelamiento.
Curitiba es la ciudad símbolo de la operación Lava Jato. Fue allí donde se destapó la trama de corrupción de la estatal Petrobras, con el grupo de fiscales comandados por el juez Sérgio Moro, enemigo número uno de Lula. “Soy el gran sueño de Moro”, ironizó el expresidente en su último discurso, improvisado poco antes de entregarse a la policía.El acto fue una especie de condición que el expresidente exigió para ir a la cárcel.



