“No he escuchado a un solo colombiano que quiera regresar a la guerra”

Óscar Naranjo (Bogotá, 1956) es vicepresidente de Colombia desde hace un año y fue negociador durante el proceso de paz con las FARC. Exgeneral de la Policía Nacional, desempeñó un papel decisivo en la caída de Pablo Escobar y en 2010 fue elegido por sus colegas internacionales como “mejor policía del mundo”. Ahora es el encargado de pilotar la lucha contra el narcotráfico en un país que está a la cabeza de la producción de hoja de coca. Esta conversación, en la que resalta su defensa del legado del Gobierno de Juan Manuel Santos, que dejará el cargo en agosto, comenzó la semana pasada en Bogotá y terminó por teléfono. Naranjo atendió a EL PAÍS desde Viena, donde expuso su estrategia antidroga ante la comisión de estupefacientes de Naciones Unidas. Este viernes participa en un desayuno informativo en Madrid.
Pregunta. La producción de coca aumentó exponencialmente en los últimos años. ¿Hay que cambiar el enfoque de esa lucha?
Respuesta. El planteamiento que hicimos en Viena es que había que dar un salto cualitativo en la medición del desempeño, Estado a Estado, que se saliera de la lógica de una medición aritmética que calcula la producción y el volumen de consumo. Ese enfoque es multidimensional.




