Internacionales

Controversia entre hermanos del Golfo sin solución aparente

Por Armando Reyes Calderín

 (PL) La ácida controversia entre Qatar y Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Egipto parece insoluble hasta hoy, aunque haya puesto su mano mediadora el aliado Estados Unidos.

 

Pesan mucho sobre la soberanía qatarí las 13 demandas exigidas por el cuarteto, tres de los cuales pertenecientes al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

Y Doha, aunque más flexible en cuanto a negociar una solución, también defiende su dignidad nacional.

El Emirato bloqueado por tierra, mar y aire, debe aceptar que ayuda y apoya a grupos terroristas, clausurar el canal televisivo Al Jazeera, alejarse de Irán y cerrar una base militar turca, entre otras reclamaciones del cuarteto de marras.

La crisis diplomática y política generada por esa controversia entre hermanos, como los califican analistas, pone en suspenso la cumbre del CCG prevista para diciembre en Kuwait.

Representantes de este último país realizaron varias visitas a Arabia Saudita, el líder del grupo boicoteador, y Qatar, con el objetivo de limar asperezas, pero sin resultados.

Aunque los diplomáticos kuwaitíes no pierden las esperanzas de una solución, al menos en los meses que registra la polémica (rompieron relaciones el 5 de junio no encontraron anuencia entre las partes.

El viceministro kuwaití de Relaciones Exteriores, Khalid Al Jarallah, declaró que siguen dispuestos a realizar más esfuerzos para anular esa lamentable controversia fraternal.

Al Jarallah añadió que no pierde las esperanzas de que en el futuro inmediato se dé vuelta de hoja al conflicto.

A fin de ofrecer posibilidad a un arreglo negociado, Kuwait aplazó la celebración de la cumbre para dentro de seis meses.

En el ínterin, tal vez se allane el camino y la cimera contribuya a un diálogo efectivo.

Con esa y otras intenciones, el secretario norteamericano de Estado, Rex Tillerson, visitó durante el fin de semana pasado a los dos países y ofreció una declaración lacónica sobre sus intentos de congeniar intereses, ‘ninguno de los dos está preparado para dialogar’.

Tillerson era una de las esperanzas de que Riad y Doha se sentaran a negociar, de acuerdo con observadores, pero ni con ese aliado de ambos se redujo el cisma existente entre las partes.

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