Perdón a Arpaio desata “huracán” político y el silencio de muchos líderes republicanos

WASHINGTON – Mientras el país entero centraba su atención en el huracán Harvey en Texas, el presidente Donald Trump desató anoche otro “huracán político” al otorgar un perdón al exalguacil del condado Maricopa en Arizona, Joe Arpaio, pero pocos líderes republicanos han condenado la decisión.
Aunque sus asesores aparentemente alistaron la documentación para el perdón presidencial desde el miércoles pasado, la Casa Blanca esperó hasta las ocho de la noche, hora local, para anunciar el perdón a Arpaio, que Trump colocó después en Twitter.
Arpaio, de 85 años, fue condenado por desacato criminal el pasado 31 de julio y debía recibir una sentencia de seis meses el próximo 5 de octubre, pero Trump otorgó el perdón mucho antes de que concluyera el proceso judicial, presuntamente para honrar su medio siglo de servicio público.
La decisión, anunciada mientras las autoridades respondían a la inminente llegada del mortífero huracán “Harvey” en las costas del Golfo en Texas, desató una ola de protestas por parte de la mayoría de líderes demócratas de ambas cámaras del Congreso, de grupos cívicos y de defensores de los inmigrantes en todo Estados Unidos.
Arpaio, investigado por el Departamento de Justicia por sus tácticas de intimidación y discriminación racial contra los inmigrantes, fue condenado por desobedecer una orden de un juez federal de cesar la detención de inmigrantes por parte de sus patrullas por la sola sospecha de que eran indocumentados.
Aunque Trump ha hecho un llamado a la “unidad nacional” y dice apoyar “la ley y el orden”, sus críticos señalan que el perdón muestra que éste “avala” el racismo y el “perfil racial” contra los inmigrantes latinos, apoya desobedecer a las cortes, y no respeta el imperio de la ley.
Así lo manifestaron las senadoras demócratas de California y Nevada, Dianne Feinstein y Kamala Harris, y Catherine Cortez Masto, respectivamente.
Silencio republicano
Desde anoche y a lo largo de la jornada hoy, ha habido una lluvia de condenas, a través de comunicados y en las redes sociales, por parte de la mayoría de líderes demócratas dentro y fuera de Arizona.
Jesse Lehrich, portavoz de “Organizing for Action”, creado tras la campaña de reelección de Barack Obama, dijo que el perdón es una alarmante tolerancia para quienes no la practican.
Salvo un puñado de notables excepciones, el liderazgo republicano en el Congreso ha guardado silencio frente a otra controversia que amenaza con mancillar más la imagen de su partido.
No ha habido, por ejemplo, reacciones de los principales líderes republicanos, Paul Ryan, en la Cámara de Representantes, o de Mitch McConnell, en el Senado.
Tampoco de los senadores republicanos latinos: Marco Rubio, de Florida –coautor de una reforma migratoria integral en 2013, que luego abandonó- y Ted Cruz, de Texas, solo aplaudieron las sanciones de Trump contra Venezuela.
Pero el senador republicano por Arizona, John McCain, dijo que “nadie está por encima de la ley”, y aunque Trump está en su derecho de otorgar este perdón, el hacerlo en estos momentos mina su argumento de que “respeta el imperio de la ley”, ya que Arpaio “no ha mostrado ningún remordimiento por sus acciones”.
El otro senador republicano de Arizona, Jeff Flake, hizo una condena más tibia, al precisar que “hubiese preferido” que Trump dejara que el proceso concluyera en los tribunales.
l resto de los republicanos guarda silencio de tumba, en unos momentos en que aumenta el rechazo a su partido por parte de la comunidad inmigrante.
Tras perder las elecciones presidenciales en 2012, los republicanos prometieron un mayor acercamiento con las comunidades inmigrantes y latinas pero, desde la llegada de Trump al poder en enero pasado, la mayoría de grupos latinos han quedado excluidos del diálogo con la Casa Blanca.
“Un mal impertinente”
Arpaio se ufanó de ser el “sheriff más duro de EEUU” en su combate contra la inmigración ilegal, pero sobran los testimonios de inmigrantes indocumentados que encarceló bajo duras condiciones en su notoria “Ciudad de las Carpas” (“Tent City”), con carpas a la intemperie, donde la temperatura en el verano alcanza los 120 grados Fahrenheit
Uno de ellos fue el mexicano Francisco Chairez, quien publicó hoy en el diario “The Washington Post” un recuento de su horrenda experiencia bajo la bota de Arpaio en 2014. Chairez fue condenado por conducir borracho y fue a parar a las cárceles de Arpaio, donde soportó temperaturas extremas con uniforme liviano, chancletas, y comida rancia.
Una vez trasladado a las carpas en el área de Phoenix, que Arpaio estableció en 1993, las cosas empeoraron, sin agua fría en el verano y sin calefacción en el invierno. El abuso fue peor para quienes debían usar calzoncillos, calcetines y chanclas color rosa, y comían mal y poco.

Ahora, sufre secuelas de su encierro, porque cada vez que siente frío recuerda esas vivencias.
Trump “debería unirnos, especialmente tras algo como lo ocurrido en Charlottesville, pero que quiere dividirnos, específicamente por raza. El perdón de Arpaio es prueba de ello”, lamentó Chairez.
“Hay un mal en el mundo impertinente, y yo lo experimenté de primera mano. Que Arpaio haya sido perdonado es una pesadilla convertida en realidad”, señaló Chairez.
Aunque otros presidentes también han ejercido su autoridad para otorgar perdones, unos más controversiales que otros, el de Arpaio ha resonado con más fuerza debido al historial de abusos del exalguacil.




