La escalada contra Siria alcanza límites impredecibles

Por Pedro Garcia Hernandez
A los enfrentamientos en el norte, este y sur de Siria, se suman las desequilibradas, parciales y tergiversadas informaciones de lo que sucede en realidad, donde un mínimo de verdad se diluye porque lo que vale es la obediencia ciega a los intereses de Estados Unidos, los centros de poder occidentales y de las monarquías del Golfo.
La escalada alcanza límites impredecibles, imposibles de evaluar con objetividad a corto y mediano plazo en medio de la confusa y manipulada ‘crisis’ entre Arabia Saudí y Qatar junto a la satanización de las posiciones de Siria, Rusia e Irán y el aliento y apoyo evidente a las organizaciones terroristas.
Desde Washington, el largo y premeditado accionar de proyectos como el Nido del Avispón, destinado a provocar las llamada primaveras árabes y envolver al mundo musulmán en una situación que por encima de bases confesionales, tiende a que nunca vuelva a reconocerse como tal.
Las extendidas negociaciones por alcanzar la paz en esta nación del Levante vuelven a torpedearse con intensidad expresadas en la continuación del bloqueo económico y comercial contra Siria y la instalación de sistemas coheteriles por Estados Unidos en Al Tanf, junto a las fronteras con Jordania e Iraq.
Pero tales acciones no bastan y la aviación de la Coalición liderada por Estados Unidos vuela de forma provocadora sobre territorio sirio, en las cercanías de las instalaciones rusas, jurídicas y legalmente establecidas, en áreas de las provincias de Latakia y Tartus.
Los contratos multimillonarios para venta de armamento entre Estados Unidos, Arabia Saudí y Qatar tienen el claro objetivo de causar diversidad de opiniones, enfrentar a Rusia e Irán y alcanzar el desmembramiento de Siria de una manera pérfida y el empleo del doble rasero habitual de Occidente.
Tal criterio se sustenta, entre otros aspectos, en el discurso vacío, fofo, insensato y carente de objetividad del presidente estadounidense, Donald Trumpo, cuando llegó a Riad y exhortó impúdicamente a ‘luchar contra el terrorismo’.
Poco después, apareció la crisis saudí-qatarí, más retórica que práctica, envuelta en confusas actuaciones de ambas partes pero en el fondo destinadas a lograr objetivos divisionistas y concentrar intereses sobre la base del flujo de los petrodólares.
Los ‘miles de ataques ‘ contra el Estado Islámico, Daesh en árabe, por parte de Washington y la coalición que lidera, facilitan en el terreno de combate el despliegue de las fuerzas del grupo terrorista hacia zonas del sur y este de Siria, donde avanza el Ejército gubernamental y sus milicias aliadas.
No hay pruebas fehacientes de ‘ataques’ efectivos contra el Daesh, el llamado Ejército Arabe Sirio, los integrantes de la denominada Junta para la Salvación del Levante- encabezada por el otrora Al Nusra- o los grupos kurdos y de la oposición al Gobierno de Damasco respaldados por Turquía.
El cerco militar sobre Siria está cerrándose a pasos veloces con la presencia directa en la geografía de esta nación de tropas estadounidenses, de la Coalición y de Turquía, sin la demostración justa y real de que se combate a los terroristas y en obvia violación de la soberanía de esta nación del Levante.
Misiles tipo Crucero, buques y armas de última tecnología rodean el territorio de Siria desde una red de bases militares de Estados Unidos y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN), activadas en una ‘alerta roja’ permanente.
El despliegue militar, el barraje mediático y las inversiones multimillonarias con esos fines, conforman actualmente un panorama de tensiones y enfrentamientos como nunca se ha visto en los últimos 50 años en la región del Medio Oriente.
Un tiempo de espanto y terror prosigue intensificándose con evidentes peligros no solamente para Siria, sino para toda la región por el afán desmedido en aras del control de los fabulosos y todavía no cuantificados en su totalidad, yacimientos de petróleo y gas en la geografía de esta parte del mundo.




