Opinión

Juego de ajedrez, un film de Franklin Domínguez

Por: Rafael A. Escotto

 

«No te dejes engañar por lo que ves alrededor de ti, ni seas influenciado por lo que ves. Vives en un mundo el cual es un parque de juegos lleno de ilusiones, lleno de falsos caminos, de falsos valores y de falsas ideas«.

 

 

 

Negar el impacto del cine en los niveles de conciencia social sería negar la relación de la naturaleza y el hombre. Dejar el país donde se ha nacido es siempre una odisea conmovedora por la carga de emociones que conlleva decidirse emprender un éxodo a lo desconocido.

 

La sola esperanza de una vida mejor en otra sociedad dominada por costumbres, lengua y cultura diferentes resulta una aventura borrascosa en la que el riesgo nunca falta. El espíritu aventurero del hombre lo seduce a descubrir nuevas posibilidades de éxito en el que siempre está presente su familia, llevando consigo como provisiones lo esencial.

 

Las emigraciones ha sido temas de la literatura a través de obras épicas que han sido llevada al cine con supremo interés y éxito porque tocan hechos muchas veces emocionantes y desgarradores de familias enteras que han huido de su terruño por motivos distintos.

 

En el documental La puerta del no retorno, hecho en España en 2011 bajo la dirección del cineasta Santiago Zannou, se cuenta la historia de un anciano que vive en España y a quien su condición de inmigrante le obliga a ganarse la vida vendiendo chucherías.

 

Quizás agobiado por la nostalgia que le causaba su memoria y el cariño a sus seres queridos decide volver a sus raíces africanas, con un recuerdo y unas oraciones por su madre fallecida, a la que siente que de algún modo falló con su partida en busca de una vida mejor.

 

El documental está lleno de emotividades donde el protagonista es su padre y logra en esta crónica contar el regreso de su progenitor a áfrica. Al parecer Zannou no trata en este film de convertirlo en una crítica política contra España, donde nació fruto de una realidad de las inmigraciones.

 

Otra película norteamericana que toca sensiblemente el caso de las emigraciones es El sueño de Ellis. Está basada en la historia de dos hermanas que dejan a Polonia buscado la tierra prometida, Nueva York.

 

Cuando llegan a Ellis Island, un pequeño islote situado en el puerto de Nueva York, próximo a Nueva Jersey, lugar donde llegaron millones de inmigrantes, Magda una de las hermanas enferma de tuberculosis.

 

Una forma de entender las vicisitudes del inmigrante en tierras extraña  es lo que le sucede  a Ewa. Para subsistir se ve obligada a ejercer la prostitución, como muchas otras mujeres que llegaron a la Gran Manzana en aquellos días aciagos de 1921. La película no es política.

 

Luego en 2014 aparece en el celuloide el drama Un vieja de diez metro, protagonizada por Hellen Mirren y Om Puri, con la dirección de Lasse Hallstrom, en la que un simplón cocinero, Hasssan Kadam, (Om Puri) natural de la india se radica en un pueblecito de Francia y abre un restaurant, La Maison Mumbai. Hasta que la propietaria de otro Restaurant francés, Le Saul Pleureur, protesta contra el nuevo restaurant indio a diez metro del suyo. Sin embargo, la pasión de Hassam por la alta cocina francesa y por la segunda chef de Le saul pleureur, hace que surja algo mágico, combinando ambas culturas.

 

El pueblo de Saint-Antonin-Noble-Val se llena de los mejores sabores a través del amor.. La dueña del restaurant francés acaba reconociendo el talento culinario de Hassam y lo convierte en su protegido. En este film sale a relucir el conflicto y el éxito de las inmigracione.

 

Unos cuantos años atrás aparece Las uvas de la ira, protagonizada por Henry Fonda y Jane Darwell. En los años 60 estuvimos la oportunidad de ver la tragedia Éxodo del director Otto Preminger, con Paul Newman y Eva Marie Saint, un drama político y humano  en la que judíos sobrevivientes del holocausto embarcan en un barco con el propósito de establecer el estado de Israel.

 

El dramaturgo y reconocido cineasta dominicano Franklin Domínguez, sorprende a los dominicanos amantes del cine con un drama sin crítica política, donde aparece retratado un problema humano y el conflicto de las inmigraciones en el cual un inmigrante de origen haitiano se ve obligado a cruzar la frontera hacia la República Dominicana.

 

Las inmigraciones siempre causan choques entre naciones debido al problema de falta de integración de los inmigrantes. El conflicto migratorio que hoy afecta a la República Dominicana no es nuevo, es un fenómeno universal que se ha repetido a lo largo de la historia de ambos países.

 

No obstante, lo que hace la disputa más intensa entre dominicanos y haitianos es una cuestión verdaderamente compleja que no descansa necesariamente en problemas de xenofobia o chauvinismo sino en el singular estilo de vida de los haitianos en la parte oeste de una isla dividida en dos mitad y en viejos rencores que parecen insalvables entre ambos pueblos limítrofes, separados por un rio casi mustio–el Masacre – que al decir de la obra clásica del doctor Freddy Prestol Castillo, se pasa a pie.

 

El caso de Pierre, un ciudadano inmigrante haitiano, representado por el actor Tony Orozco, y el otro personaje de nombre  Ana, personificada por la actriz Yuni Palacios, una ama de casa que en razón a sus problemas políticos, sociales y económicos se ve forzada a hacer una peligrosa travesía en yola a Puerto Rico, donde narra su vía crucis.

 

El caso del sargento, encarnado este papel por el propio Orozco, que pretende mantenerse alejado de la corrupción de los viajes ilegales, no obstante, a su  actitud de querer cumplir con la ley es víctima de su propia situación socioeconómica y de la miseria existencial que vive él y su familia.  El sargento, al parecer, es seducido por Pierre y Ana quienes lo involucran en un viaje bajo la ilusión de lograr cambiar sus vidas en tierras extranjeras.

 

En cada uno de estos dramas está presente el aguijón del desespero y la fantasía de cada uno de estos personajes de tratar de resolver con un viaje ilegal su situación particular. Todas estas películas, incluyendo Juego de ajedrez tienen un mensaje de alto valor educativo porque narran situaciones de naturaleza humana y social que toca a muchas personas y familias en la vida real.

 

Los aportes que hace Franklin Domínguez en  Juego de ajedrez mueven a la reflexión en sociedades como la dominicana y la haitiana donde una gran parte de sus poblaciones viven atrapadas en una pobreza desesperante causada por una democracia que tiene más de fábula que de realidad.

 

Los grandes desequilibrios sociales y económicos originan en estas sociedades ansias de progresos materiales entre sus poblaciones imposibles de  poderse realizar, por más esfuerzos que se haga, tratándose de naciones controladas por una especie de castas sociales, económicas y políticas que ejercen autoridad y control para regular en beneficio suyos las vías de acceso al desarrollo y al progreso de las colectividades humanas.

 

Tan dramática es esta situación que una parte importante de estas comunidades humanas al quedar alienada por estas castas, de los beneficios naturales que genera el desarrollo son expulsadas de sus respectivas sociedades viéndose obligadas a tomar Las de Villadiego y huir de sus países, corriendo todas clases de riesgos, tal como hicieron aquellos judíos en la Edad Media. De estas iniquidades o injusticias  sociales florecen las inmigraciones.

 

Esta película de Franklin tiene un mensaje social valioso ya que deja en las mentes de las poblaciones substraídas del desarrollo una reflexión positiva que hace que las personas antes de emprender un viaje al mundo de lo desconocido replanteen sus pretensiones y evalúen las consecuencias.

 

La altura de Franklin como dramaturgo e intelectual es innegable. Creo que la falta de apoyo a este film es una expresión más del nivel de indiferencia cultural para no decir en este caso de pobreza de los manejadores oficiales del cine. El país tiene que acostumbrarse a ver el conflicto haitiano-dominicano como un proceso que siempre se da entre países fronterizos y es más, hasta cuando la tierra tiembla en Haití, tiembla en República Dominicana.

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