Opinión

Lo que se juega Trump en las elecciones de este noviembre

Otro pensar
Elvin Calcaño Ortiz

Revisando las encuestas sobre las elecciones de noviembre en Estados Unidos (los midterm elections) se advierte que, conforme se acercan estos comicios, queda menos claro lo que pueda pasar a nivel global en esas votaciones. En dicha justa electoral se elige nueva Cámara de Representantes (435 puestos), un tercio del Senado (unos 35 puestos) y decenas de gobernaturas estatales. Cuando se analiza el tracto de las encuestas, y se ajusta al crucial contexto demográfico y sociológico de los distritos, se entrevé una tendencia a que los demócratas ganen la Cámara. Por dos factores fundamentales: el impulso de los candidatos progresistas de la corriente de Bernie Sanders (los votantes jóvenes y de mayor escolaridad son clave en este aspecto) y la movilización del voto latino y afroamericano en respuesta al nacionalismo blanco de Trump. Igualmente, pesa el rechazo a figuras vinculadas al establishment que llevan décadas ocupando puestos en la Cámara. En virtud de estos elementos antes mencionados, por ejemplo, los demócratas van a ganar distritos en Texas, New Mexico, Arizona, Georgia, Virginia, Florida y Colorado, que, en condiciones normales, no ganarían. Con ello, sumarían suficiente como para alcanzar mayoría en la Cámara. Muy probablemente.  

En el Senado la situación es totalmente otra debido a que la dinámica de elección allí es diferente. Al ser puestos por los que vota todo el Estado, en estados de mayoría blanca conservadora del sur y centro, el impulso de la movilización latina, negra y de jóvenes se reduce, o en su defecto, es compensando por el voto compacto –republicano- de las clases medias blancas. Esto se ve muy claro en Texas con la elección entre Ted Cruz y el progresista Beto O´Rourke. Seguramente ganará Cruz por poco margen; lo que indica que aun con la fuerza que ha generado su candidatura (por los votantes latinos, jóvenes, negros y clases medias educadas que ha nucleado) en un estado conservador a O´Rourke no le darán los números al final. A esto hay que añadir que para que los demócratas logren mayoría de dos tercios en el Senado tendrían que ganar alrededor del 80% de los puestos en competición; esto por la ligera mayoría que ya tienen los republicanos en ese cuerpo. Muy difícil por decir lo menos. Con lo cual, el Senado es muy probable que se mantenga republicano o ligeramente demócrata, pero sin mayoría suficiente para aprobar medidas de calado. O puede que republicano no obstante igual sin mayoría suficiente incluso para aprobar nombramientos del presidente. 

Otro factor a considerar es que la economía estadunidense está en una espiral expansiva. En cuyo contexto, crecen los excedentes en capital de las empresas, y así, éstas invierten más en el corto plazo lo que genera más empleos por medio del efector multiplicador que ello acarrea: las empresas (pequeñas, medianas y grandes) compran o rentan más maquinaria o equipos, remodelan sus instalaciones, contratan más servicios de suplidores, etc. Por ello el país se encuentra técnicamente en pleno empleo. En la realidad muy poco de eso tiene que ver con Trump (salvo la reforma fiscal expansiva que firmó que en el corto genera mayor inversión de las empresas grandes sobre todo; aunque en el mediano y largo plazos aumenta el déficit público y finalmente afectará las clases no ricas). Sin embargo, el votante de clase media blanca que ahora tiene trabajo atribuye su actual situación a las políticas de Trump. Así las cosas, gente de este sector mantiene su apoyo al presidente republicano incluso si no está de acuerdo con él en su política migratoria o retórica racista, por ejemplo. 

¿Qué es lo importante de todo esto? A mi entender, cómo quede el Senado es lo determinante. Porque ello decidirá si el próximo año destituyen (mediante impeachment) a Trump o no. Si hay mayoría demócrata de dos tercios (bastante improbable) es muy claro que van a ir por destituirlo cuando el fiscal Mueller entregue sus informes; en los que se demostraría el maridaje entre la compaña Trump 2016 y los rusos, y a su vez, las actuaciones ilegales de Trump cuando pagó con dinero de su campaña, esto es, dinero público, a la actriz porno Stormi Daniels para que no hablara sobre la relación extramarital que mantuvo con ella en 2005. Según el tracto de la investigación que se ha ido ventilando en los medios, parecería que en efecto estas dos cosas ocurrieron. 

Por otro lado, si hay mayoría de dos tercios entre demócratas y republicanos críticos a Trump en el Senado también podría ser posible el impeachment; aunque con sus matices ya que Trump goza de una popularidad cercana al 80% entre los votantes republicanos (en parte por lo antes dicho), por lo que ningún Senador de ese partido irá tan claramente contra sus propios votantes. El proceso de destitución comienza en la Cámara de Representantes y luego pasa al Senado. Es decir, en una Cámara demócrata pasará con creces un pedido de destitución, sin embargo lo bloquearían en un Senado sin mayoría de dos tercios de ningún bando. Lo mismo que pasó con Clinton en 1998. 

De modo que se advierte muy difícil la posibilidad del impeachment contra Trump. Parecería que Trump seguirá siendo presidente hasta 2020. Cuando vaya a primarías en su partido o a la reelección. En el primer escenario ganaría fácilmente, según los sondeos actuales. En el otro se complica todo ya que pesarían muchos factores que van desde lo demográfico a lo económico pasando por lo cultural. La polarización, todo indica, seguirá creciendo en Estados Unidos. Lo cual es peligroso para ese país y para el mundo. Más peligroso aún con un Trump siguiendo de presidente apoyado por millones de estadunidenses. 

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