La triste realidad del pueblo dominicano y la falta de carácter en el liderazgo actual
Por: Eduardo Martínez
Redacción Listín USA
En lo poco que uno puede observar en las redes sociales y a través de los comentarios de diversos comunicadores en la República Dominicana, existe un sentimiento claro en la voz del pueblo: un profundo agradecimiento y respeto hacia el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, por haber tenido el valor y la determinación de enfrentar los graves problemas de su nación y defender con pantalones a sus soldados y a su gente. Eso es verdaderamente saber gobernar, apoyar y respetar al pueblo.
Lamentablemente, en la República Dominicana vemos la otra cara de la moneda. El presidente actual, Luis Abinader Corona, parece limitarse a opinar y argumentar que Bukele tiene «su forma» de manejar la situación y que él utiliza «otros mecanismos». La gran pregunta que se hace el ciudadano común es: ¿cuáles mecanismos?, si en la práctica no se ha visto ningún resultado.
Mientras tanto, la gestión actual se ha centrado en endeudar cada vez más al país mediante préstamos continuos de los cuales nadie sabe con certeza en qué se invierten. Paralelamente, los medios de comunicación tradicionales de la República Dominicana permanecen, como siempre, silenciados ante la realidad. Aparentemente no les importa lo que vive la gente, pues de una u otra forma se están beneficiando del gobierno actual, y si llegan a hablar, lo hacen con notables limitaciones. Las pruebas de que las cosas no marchan bien y de la corrupción existente están a la vista de todos y en la voz del pueblo.
Hoy la población enfrenta un cúmulo de problemas graves al mismo tiempo: la carestía de la vida, el alza desmedida e ininterrumpida en las facturas de la electricidad —que los sectores humildes ya no pueden pagar—, el aumento en los combustibles, la delincuencia que crece día a día, la violación a los derechos humanos y la invasión imparable desde el país vecino, la cual muchos entienden cuenta con el apoyo o la permisividad de las propias autoridades. La situación ya se sale de control.
Obviamente, la clase alta y quienes tienen beneficios directos con el gobierno no dicen nada. Hace poco, un colega cuyo nombre me reservo me comentaba que Luis Abinader ha sido el «mejor presidente» del país. Si este ha sido el mejor, que alguien me explique entonces cuál ha sido el peor. A muchos dirigentes pasados, como Leonel Fernández, los acusaron de barbaridades; sin embargo, no se puede tapar el sol con un dedo: en esos gobiernos se construyeron túneles, elevados, se modernizó el transporte y la infraestructura progresó. Algo positivo quedó a la vista de todos.
No hablo como político, porque para mí quien cree ciegamente en la política no cree en Dios. Hablo desde la experiencia, la edad y la simple observación de la cruda realidad. Si alguien duda de esta situación, basta con entrar a las redes sociales para escuchar las protestas constantes tanto de comunicadores independientes como del propio pueblo dominicano.
Debido a la acumulación de falsas promesas y al deterioro general del país, considero firmemente que el PRM no volverá a ganar unas próximas elecciones. En la República Dominicana hace falta un mando firme que ponga orden y elimine la corrupción que administra los recursos del Estado. Para no ver esta desagradable realidad hay que estar muy ciego. ¡Ya basta, Luis Abinader Corona!




