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Bajo las Alas del Tirano

Por Rey Díaz
Análisis Político especial para el ListinUSA.net zoolaar@live.com

La figura del Dr. Joaquín Balaguer, expresidente de la República Dominicana continúa siendo todavía una figura política venerada por muchos y odiada por otros que sufrieron las represiones que llevó a cabo durante los gobiernos presididos por él. El Doctor Joaquín Balaguer creció bajo las alas del tirano, y copió muchas de sus prácticas políticas.
Fue reclutado por Rafael Leónidas Trujillo molina siendo este un hombre joven. Estudió leyes en la Universidad Autónoma de Santo Domingo en donde luego fue profesor de derecho en ese recinto académico. Además, sirvió al Estado Dominicano, en distintas funciones fuera y dentro del país.
Era un hombre de mediana estatura, callado, meditador y casi relegado a la voluntad del tirano. No mostró interés o ambición por ninguna cosa, ni si quiera por las mujeres, ni por dinero; eliminando cualquier sospecha que se le vinculara con el poder.
Él se cuidaba mucho de aparentar ostentación de riquezas o ambición de poder. No tenía vicios que se le pudieran identificar fácilmente. Aunque le encantaba disfrutar de las mujeres, sin ningún compromiso, ni ataduras que lo ligaran al matrimonio.
Era discreto en sus relaciones sentimentales y aunque nunca formalizó una relación con ninguna mujer hasta donde sepamos, sin embargo, sostuvo varias relaciones amorosas dejando hijos e hijas que nunca quiso hacer de público conocimiento su paternidad. Pero fue un calculador frio, sobre sus ambiciones personales y ocultó todo eso, sobre un manto disfrazado de humildad, respeto y sometimiento incondicional al Jefe.
Era, eso sí, uno de los colaboradores más cercanos al Jefe y tenía su carisma que le hacía merecedor de la buena voluntad del tirano. Sirvió en la política dominicana por más tiempo que ningún otro político de su generación y luego se destacó por su lealtad al tirano hasta la misma hora de su muerte. Cosa esta que le ganó la simpatía, el cariño y la aceptación de gran parte de la familia del dictador y la admiración del pueblo dominicano, tres millones en total y que para ese tiempo todos éramos trujillistas. Pero inmediatamente después de la muerte del tirano, el país cambió radicalmente. Éramos entonces 3 millones de antitrujillistas.

Trujillo fue un gobernante que se sirvió de muchos colaboradores para dirigir el país, con mano fuerte, así como lo hizo. Entre ellos estaba el Dr. Joaquín Balaguer, aunque había otros actores de mucha capacidad intelectual. Sin embargo, el enfoque de este análisis lo centramos en el Dr. Balaguer porque se destacó entre los colaboradores de Trujillo. Esos cómplices del régimen trujillista fueron usados por el dictador para dirigir los destinos de la patria por 31 años.
Según se dice, la única objeción de Balaguer durante la dictadura fue la de rehusar sentarse en la misma mesa con Johnny Abbes García. Un sanguinario torturador al servicio de Trujillo, que era temido y odiado por el pueblo dominicano. Eso le valió, según testigos de la era que el jefe lo tirara por unas de las escalinatas del Palacio Nacional.

Johnny Abbes García

Después de la muerte de Trujillo, esa obsesiva sumisión incondicional al Jefe, le ganaron el slogan “Balaguer” muñequito de papel”, por aquello de su obediencia sumisa al dictador y por su pequeña estatura.
En términos políticos Trujillo fue un mentor para Balaguer. Claro que lo académico lo adquirió en la universidad, cosa esta que le sirvió para que el jefe viera en Balaguer un instrumento útil en defensa de las diabluras del tirano.
Balaguer sirvió como instrumento propagandístico en persuadir a las masas del país, engrandeciendo la figura del tirano en sus discursos a favor de jefe, colocando a Trujillo como benefactor y padre de la Patria nueva, título que, si bien es cierto, el jefe se lo adjudico a sí mismo, para colocarse en un pedestal donde muchos le veneraban en todo el país, aunque otros le temían, o le odiaban enormemente.
Esa combinación de admiración, odio y temor contribuyó al surgimiento de los diferentes apodos con los cuales se conoció al Jefe. Cada uno de esos apodos representaban características distintivas de Trujillo. Chapita porque se hacía colgar del pecho, medallas de honor, que lucía con cierta altives, El Chivo, porque se cuidaba mucho de sus enemigos, el apodo de jefe porque él era que ejecutaba las órdenes en el país. Y nadie estaba por encima de su mando.
Y el título de benefactor, porque no solo rehízo la ciudad de Santo Domingo, después del ciclón San Zenón, que dejó la ciudad en ruina. Después de reconstruida la ciudad la cual bautizó con el nombre de Ciudad Trujillo, pero también organizó el Estado Dominicano, industrializó el país, pagó la deuda externa, construyó carreteras, autopista, puentes hospitales, escuelas públicas y clínicas y mantuvo la moneda dominicana por encima del valor del dólar.

En ese entonces, había respecto hacia las autoridades, pero también las autoridades respectaban a la ciudadanía y la mayor parte del tiempo los crímenes que acontecían en el país eran por represalias políticas o por crímenes pasionales. Los epítetos del tirano y dictador no necesitan explicación alguna. Según la observación de una mujer del barrio de San Carlos, “los hombres de esa era no hablaban.” El caliesaje era enorme en el país, conocido así con ese calificativo, el sistema del espionaje del régimen.
Durante los 12 años del Dr. Joaquín Balaguer los altos mandos militares fueron leales a su régimen represivo, aunque también hubo conspiración por el General Elías Wessin y Wessin, un militar mediocre y pusilánime el cual fue extraditado como conspirador impenitente. Aunque luego, fue reintegrado en las fuerzas militares por el apoyo de uno de los ventorrillos políticos que contribuyó luego con el triunfo de Balaguer.

General Elías Wessin y Wessin

Volviendo un poco atrás en la historia, después de la muerte de Trujillo y a las actividades virulentas de Balaguer, se le oyó decir, que no negaba que durante la dictadura él fuera leal al régimen y, claro está a su política de abuso y violación a los derechos humanos, pero después de la caída de Trujillo, él quiso borrar ese pasado siniestro de su vida, cosa esta que no pudo lograr hacer. Pues los crímenes políticos continuaron como Juancito el caminador, a partir de los 12 años de su gobierno. Y aún después de los 12 años, cuando volvió al poder los crímenes políticos no se detuvieron.
Las facultades intelectuales del Dr. Balaguer eran excepcionales. Dominaba con maestría el lenguaje español, era un literato, así como dominaba magistralmente el arte de hablar en público, cosa esta que pocos oradores han podido lograr dominar. Los políticos contemporáneos del siglo pasado que competían con Balaguer en el arte de hablar en público fueron el Profesor Juan Bosch y el Dr. José Francisco Peña Gómez.
Sin embargo, el Dr. Balaguer sobresalía en su retórica al momento de un discurso público. Ahora bien, la garantía en el arte de comunicar efectivamente las ideas, e influenciar en las masas, no era dominio exclusivo del doctor Balaguer, Bosch y Peña Gómez. En un análisis final, se pude decir que todos ellos fueron excepcionales oradores en sus alocuciones.

Dr. José Francisco Peña Gómez – Profesor Juan Bosch

Esta observación muy particular no tiene ningún interés de reducir la efervescencia producida en los discursos públicos radiales y televisados por el Dr. José Francisco Peña Gómez y el profesor Juan Bosch. El Dr. Balaguer le llevaba la ventaja a ambos debido a que, desde el poder, tenía a su disposición los recursos del Estado para llegar a todo el país. Pero, de todas formas, tanto Peña Gómez como Juan Bosch llegaban a través de la radio a todos los rincones de la nación.
Luego de la muerte del tirano en 1961, el Dr. Joaquín Balaguer quien era el Presidente títere de Trujillo, regaló al pueblo todos los objetos que pertenecían a los trujillos, carros, máquinas de coser, etc. Hubo saqueo de los bienes del tirano en el país. Algunos dominicanos, substrajeron las estatuas hechas en bronce dedicadas a la adulación del tirano, se robaron los caballos, las vacas, así como también los bienes de sus familiares, claro está después que abandonaron la República Dominicana.
El pueblo saqueo las casas y las pertenecías del régimen que por 31 años había azotado al país. Ese contubernio fue permitido por las autoridades, que consintió con el saqueo por turbas armadas de palos, y machetes. Al principio de conocerse la noticia sobre la muerte del tirano, algunos lloraron la muerte del Jefe, otros se alegraron de su caída y muerte. Para el año de 1966 muchas personas campesinas pensaban que Balaguer era el hombre que le iba a solucionar sus problemas económicos y la noticia de su candidatura corrió como pólvora encendida.
Cuando el Dr. Joaquín Balaguer y el Profesor Juan Bosch regresaron del exilio en 1966 para terciar ambos en las elecciones, después de la guerra del Abril, en un país intervenido por los marines americanos; no se podía esperar que las elecciones fueran pulcras y que el Profesor Juan Bosch pudiera tener la oportunidad de ganar las elecciones.
El favorito de los norteamericanos era el Dr. Joaquín Balaguer el cual aseguraba a los norteamericanos que el caso de Cuba no se repetiría en el Caribe. Aunque Juan Bosch no era marxistaleninista, ni mucho menos comunista, la acusación estaba formalizada por los propagandistas del anticomunismo de Washington y Miami.
El Profesor Juan Bosch quien era un humanista, político e intelectual había recorrido el mundo, y había hecho cuantiosos aportes como escritor como también en su análisis político acaparando una visión globalista que le permitió servir en varios países latinoamericanos y relacionarse con líderes mundiales en Europa, Centro y sur América y el Caribe. Sus dotes y aportes como escritor en renombradas revistas de la época le hicieron merecedor de la simpatía en los centros intelectuales de Europa y América.

Mientras tanto, El Dr. Joaquín Balaguer quien fuera expulsado del país, y quien vivió como exiliado político en la ciudad de Nueva York, regresó al país apoyado por el gobierno norteamericano, para presentarse como candidato durante las elecciones de 1966. Para ese entonces, todavía quedaban en el país las fuerzas invasoras, quienes manejaban secretamente diferentes estamentos del Estado, y quienes se tomaron la delicada tarea de limpiar el país de los residuos izquierdistas, a través de los organismos represivos del Estado y las agencias de inteligencias del gobierno norteamericano.
Durante el gobierno del Dr. Joaquín Balaguer se sacrificó gran parte de la juventud de aquella época por medio de los organismos represivos, como la Banda Colora, la CIA, y la policía Nacional. El Dr. Joaquín Balaguer atribuía esos asesinatos a fuerzas incontrolables dentro de su gobierno. Sin embargo, esas fuerzas incontrolables estaban dirigidas por personas claves dentro de su administración y algunos colaborados que estuvieron trabajando muy de cerca con el Dr. Joaquín Balaguer, quienes eran parte de ese entramado criminal para eliminar a jóvenes izquierdistas.
Las persecuciones, los encarcelamientos y los asesinatos fueron el menú durante los 12 años de Balaguer. Volviendo atrás en la historia, el Consejo de Estado suprimió la alabanza al régimen de Trujillo, pero permitió que en el país siguiera funcionando los mismos métodos represivos como en los mejores años de la Era de Trujillo. Si esos asesinatos, persecuciones y encarcelamientos eran el resultado de las fuerzas incontrolables, que operaban por encima de las decisiones del gobierno, entonces, Balaguer justificaba que él no podía hacer nada para mejorar esa política funesta del Estado.
Se puede considerar que el Dr. Joaquín Balaguer fue un político sínico cuyo interés principal fue ser el hombre fuerte que luchó contra el rechazo de la oligarquía que lo había descalificado, por no ser parte de esa clase social. Así que Balaguer guardaba serios resentimientos, por haber sido expulsado también de su catedra de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la primera en el nuevo mundo, como también por el rechazo de otros políticos que veían en él un ser inferior. Balaguer fue sin duda, la mayor parte de su vida, un político resentido quien gobernó el país, para vengarse de sus adversarios.
Durante los 12 años de su gobierno fueron muchos los crímenes de Estado en contra de hombre y mujeres muy valiosos para el país. Las páginas de los diarios de esa época testifican sobre la veracidad de este análisis. Los servicios fúnebres en el país eran casi a diario y miles de dominicanos asistían a los mismos religiosamente. Esos funerales eran de personas asesinadas por la Banda Colora, o por la policía Nacional.

Periodista Gregorio García Castro Dr. Guido Gil Díaz, abogado y periodista

La gran familia dominicana sufrió el dolor de ver a Gregorio García Castro, tendido en el borde de la acera en la Calle Las Mercedes, asesinado por un policía, o los jóvenes asesinados en el recinto de la Escuela Juan Pablo Duarte de la calle 17 con Duarte, la muerte Guido Gil en la Romana, el primer asesinato de los 12, el asesinato de Otto Morales, el Ingeniero Amín Abel Hasbun, Orlando Martínez, Maximiliano Gómez (El Moreno), Francisco Alberto Caamaño Deñó, luego después de los 12 años la Muerte del Profesor Universitario Narciso González Narcisazo, para únicamente mencionar unos cuantos. Sin que la justicia haya hecho nada por resolver la mayoría de estos asesinatos. Los récords sobre esos crímenes de Estado fueron engavetados por la justicia de ese entonces, así como los siguientes gobiernos que presidieron a Balaguer.
El Ing. Ramón Pérez Martínez (Macorís), se convirtió en el líder de la Banda Colora, surgida a partir del año 70, como grupo terrorista represivo creado por el General Enrique Pérez y Pérez. Fue notorio en todo el país, el asesinato de Radhamés Peláez Tejeda, Rubén Darío Sandoval, Víctor Fernando Checo, Reyes Florentino Santana y Gerardo Bautista Gómez, quienes fueron ultimados en el barrio 27 de Febrero. Según una fuente de entero crédito, el Periodista Guillermo Gómez fue parte integrante de ese grupo, quien tenía como labor reclutar jóvenes para ser parte de la Banda Colorá, mientras era redactor del Listín Diario, y dirigía su programa de televisión Aero Mundo.

El Dr. Joaquín Balaguer sabia claramente quiénes eran esas fuerzas incontrolables que asesinaban extrajudicialmente a los contrarios a su gobierno, práctica muy común realizada durante la nefasta Era de Trujillo. No obstante, a esas manchas de sangre que pesan, no solo en Balaguer sino también en los militares que siguieron sus órdenes, como también aquellos que formaron parte de esas organizaciones terroristas, junto al terror de sus lúgubres actividades criminales y que todavía siguen disfrutando de los millones que hicieron en ese tiempo, sin que la justicia se haya hecho cargo de sus actividades delictivas.

Ing. Amin Abel Hasbún Otto Morales Benítez Maximiliano Gómez (El Moreno)

En síntesis, el Dr. Balaguer creció y se desarrollo bajo las Alas del tirano. Recuerden que los frutos no caen lejos del árbol. La participación en la tiranía de Trujillo y su consecuente labor durante los gobiernos que presidió el Dr. Joaquín Balaguer no reduce su labor literaria ni intelectual, pero son manchas indelebles que no se pueden borrar, como no se puede borrar los hechos horrendos que vivió la Republica Dominicana durante los 12 años del cortesano en la era de Trujillo.

Francisco Alberto Camaño Deñó – Profesor Narciso González Narcisazo

Ese modelo político funesto debe ser analizado, discutido, y criticado como parte de nuestra reciente historia para crear conciencia entre nuestra juventud, para no repetir los errores del pasado. Uno de esos jóvenes de la izquierda logró llegar al poder.
No obstante, ese hombre de la izquierda repitió, en mayor o menor grado los errores del pasado. Aún más, los gobiernos que continuaron a Balaguer han sobrepasado los crímenes del pasado, la corrupción, la impunidad y los delitos que tanto fueron combatidos por la juventud durante los años 70 y 80. Hoy solo nos queda el deseo de rectificar los errores de una herencia odiosa y detestable.

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