Opinión

Los niños no tienen la culpa

Por: Juan Villar
Artículo de opinión para ListínUSA

Para hacer a “América Grande de Nuevo” no hay que afectar a los niños. El presupuesto sometido por la bancada republicana que lidera el congreso, representa una declaración de guerra a los grupos más necesitados. De ser aprobado por los senadores, y no hay razones lógicas para dudarlo, perjudicará a más de 14 millones de niños. Someter a seres humanos a la total marginalidad e impedirles que reciban la debida alimentación es un acto de crueldad.

Como educador conozco muy bien el impacto y desafío que presentan los jóvenes que acarrean deficiencias alimentarias crónicas. Por lo regular, tienen problemas de aprendizaje, falta de concentración y conductas psicológicas inapropiadas. Es la población con los índices más altos de anemia, obesidad, asma y problemas cardiovasculares. Por lo regular, no son atendidos rutinariamente por un pediatra ya que no poseen un seguro médico. Por estas razones y otras tantas, estos niños se ausentan de las aulas, muchos abandonan los estudios; y, aquellos que continúan y logran graduarse del bachillerato, no logran cerrar la brecha en las áreas de lectura, escritura y matemáticas; por tanto, son los primeros en abandonar los colegios y universidades en que se inscriben.
La agenda del presidente Trump desea “reconstruir” una nación ponderosa y competitiva a nivel mundial y, eso no tendría nada malo, si no fuese que trata de lograrlo equilibrando su plan sobre las espaldas de los más necesitados. 11.7 millones de niños latinoamericanos e hispanos quedarán fuera del seguro médico público y de los programas suplementarios de ayuda. Las madres embarazadas, los recién nacidos y los programas de alimentación después de la escuela perderán casi mil millones (un billón); por tanto, no recibirán la ayuda que hacia la diferencia para estas familias y sus niños. A esta suma de menores de edad afectados hay que agregar 6.4 millones de negros, 1.4 millones de asiáticos y casi medio millón de nativos americanos cuyas vidas serán afectadas.
Nadie puede prever las consecuencias de esta política para el futuro inmediato de esta nación e inclusive para el de los países originarios de sus padres. Pero, si podemos afirmar que negar comida y cuidado médico a los niños es criminal y va en contra del propósito de “hacer grande” a Estados Unidos. Los que se arriesgan a multiplicar la ignorancia, el hambre y la marginalidad juegan con fósforos y pólvora. Los invito a que lo piensen muy bien porque esta movida inhumana podría acelerar el descarrilamiento de su tren y con ello, retrasar la llegada de la supremacía perdida.

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