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Haití Vive su Peor Crisis histórica

Por  Rey Díaz

 

 

Una vista panorámica de los recientes sucesos que acontecen en territorio haitiano, indica que esa nación vive una de sus peores crisis en la historia social, política y económica. Esa crisis ha ido escalando en proporción desbordante, a tal punto, que amenaza la paz y la estabilidad de la República Dominicana, así como también el sector turístico industrial, debido al tránsito de inmigrantes que cruzan la frontera, llegando a peligrar la seguridad del actual gobierno dominicano.

Las Naciones Unidas le ha dado la espalda a ese vecino país ante la realidad que atraviesa la nación haitiana, ya que, por muchos años, los haitianos han sido descuidado por su color de piel, y por la incapacidad de las Naciones Unidas de lidiar con los habitantes empobrecidos de ese territorio, quienes comparten la misma Isla con la República Dominicana.

Por una parte, las invasiones que ha sufrido Haití por los cascos azules de las naciones unidas, y los intentos por ayudar al vecino país, han sido frustrados por la mediocridad de las medidas llevadas a cabo, y lo que, hasta este momento parecer ser la intensión generalizada en los organismos internacionales, que la República Dominicana se haga cargo de Haití. 

Haití, y República Dominicana, aunque comparten la misma isla, tienen una religión diferente, la cultura de ambos países son distintas, y las  nociones de sus habitantes son totalmente disímiles a los valores de los dominicanos. 

Los dominicanos no pueden olvidar fácilmente, que los haitianos han sido agresores e invasores, en varias ocasiones, cuyas incursiones en el territorio de la República Dominica ha costado la vida de muchas familias en la parte Este de la isla. 

Además, la República Dominica adquirió su independencia de Haití, no de España. Con el tiempo, los haitianos han ido penetrando en la República Dominicana, en lo que se puede considerar como una invasión pacifica, pero peligrosa. 

Actualmente los haitianos son un peso para la República Dominicana, pues su inmigración atenta contra los gastos de salud médica, la educación y la vivienda entre otras cosas. Sin embargo, los haitianos han contribuido, a través de los años, con la mano de obra barata, edificando elevadas torres que los gobiernos de turno han favorecido en combinación con los empresarios, el narco tráfico y lavado de activos haciendo crecer la ciudad hacia arriba con edificios de apartamentos por todos los barrios de la capital y del exterior del país.

Al principio esa obra de mano haitiana era barata, pero al presente los haitianos no trabajan por el mismo precio como hace 30 años atrás. El crecimiento poblacional de los haitianos en República Dominicana se debe a varios aspectos principales. El primer aspecto es la corrupción que va en aumento entre los gobiernos de turno quienes no han dado seguimiento a las leyes vigentes en el país. 

A esta corrupción debemos agregar que los organismos del gobierno, la justicia, la inmigración y los sectores militares, todos sin distinción se han beneficiado de la corrupción, al pasar, o dejar pasar por la frontera a los nacionales haitianos hacia la República Dominicana. En el trafico haitiano han participado casi todas las instituciones sociales, incluyendo la oligarquía que opera en el país.  

El segundo aspecto se debe a la situación social política y económica que se vive en el territorio haitiano. Haití ha tenido muy malos gobiernos. La corrupción administrativa de los gobiernos de turnos ha sido en extremo pésima. A eso se añade el terremoto ocurrido el 12 de enero de 2010, de 7,3 grados de magnitud, que agudizó la crisis haitiana en grandes proporciones. Haití carece de una infraestructura para su desarrollo económico sostenible. Esta situación ha degenerado tanto que no existen fuentes de trabajo que ayude al haitiano a quedarse en su país. 

La solución más rápida para el haitiano es la de inmigrar y obtener un trabajo en otro territorio. Sin embargo, como los haitianos tienen una cultura y religión distinta a la practicadas en América Latina y en el mundo, ellos no son bienvenidos en muchos países donde han sido expulsados, añadiéndose a todo esto su color de piel. 

Esta es la dura realidad, aunque nos tilden de racismo. Antes de lanzar epítetos contra el autor de este artículo, les recomiendo que inviten a vivir a una familia haitiana a su casa, y después de varios años de convivir con ellos, hablemos de ese tema. 

El tercer aspecto es que las mujeres haitianas tienen mayor cantidad de hijos que las mujeres dominicanas. A eso se debe su rápido crecimiento demográfico en el país. Y como no se respeta la constitución dominicana, la corrupción institucionalizada que opera en la isla es descomunal. Si la inmigración deporta a un haitiano, o a una haitiana, ese proceso se convierte en un círculo vicioso interminable. 

La oficina de inmigración que se ocupa de detener, encarcelar y deportan a los haitianos es un organismo totalmente corrupto. En otras palabras, quienes se benefician de los haitianos que son detenidos, procesados y deportado en algunos casos, son los funcionarios que cobrar grandes sumas de dinero a los haitianos para no ser deportados. 

Y si son deportados, luego vuelven y cruzan la frontera, pagando peaje para poder transitar por el territorio dominicano. Existen grupos mafiosos que trafican con los indocumentados. Si los haitianos tienen como pagar a las autoridades de la policía nacional, los militares o funcionarios de inmigración, entonces serán liberados por una suma de dinero que va a parar a las autoridades encargadas. 

El Presidente de la República Dominicana esta muy ocupado para supervisar y controlar estos organismos. Mientras que un funcionario que empieza a desempeñar sus funciones entra pobre a ocupar un puesto y cuando este sale de ese puesto entonces ya es multimillonario.

Haití se ha convertido en tierra de muerte, de guerra, hambre y miseria para sus habitantes que viven en esa 1/4 parte de la isla del caribe. Vivir en Haití es peor que estar en una cárcel de máxima seguridad en los Estados Unidos. 

En Haití hay violaciones a los derechos humanos todos los días, la muerte ronda por doquier, se pasa hambre en gran escala, no hay seguridad, los grupos armados delincuentes que operan en Haití están dirigidas por mercenarios, quienes están llevando a sus habitantes a vivir al borde de la desesperación. Es sin lugar a duda, la hora más tenebrosa en la historia de ese país. Como si esto fuera poco, la nación caribeña ha sido olvidada por Francia, Estados Unidos, y los países que también componen las Naciones Unidas.

En Haití no solo se corre el riesgo de ser asesinado, sino que te quemen vivo, para luego comerse la carne del muerto asado. Aunque la mayoría de los haitianos son muy buenos trabajadores, y pueden vivir socialmente en paz con otras personas, existen un número considerable de ellos que sostienen que el territorio dominicano les pertenece a ellos, y según sus voceros deberán reconquistarlo de nuevo a cualquier costo. 

Hasta ahora, el presidente actual, el Lic. Luis Abinader Corona, ha hecho varios pronunciamientos en obediencia a las leyes que rigen la nación y su deber de acatar la constitución, mientras que, por el otro lado, la inmigración haitiana es cada vez más numerosa en el territorio dominicano, sin que sus palabras encajen con las acciones de su gobierno de mantener seguro el territorio dominicano. 

Por Rey Díaz

zoolaar@live.com

 

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