Rosario Lamela: «En verano es importante mantener una rutina de tareas»
La fundadora de la Editorial Lamela recuerda a los padres que deben dar ejemplo y leer un libro con ellos en voz alta hasta que poco a poco sean ellos los que lean
Desde muy niña Rosario Lamela recuerda a su abuela y a su madre insistiendo siempre en la importancia que la educación, la preparación, el tesón, la disciplina y los valores aportarían a su vida. Sin duda dos referentes que cimentaron su carácter y contribuyeron a que años después ella fundase la Editorial Lamela, desde donde creó la pauta y el tipo de letra necesarios para poder ayudar a sus alumnos.
-Antes de empezar con la lecto-escritura, ¿qué deben aprender los niños? ¿Lo hacen actualmente? ¿Qué cambiaría?
-La lectoescritura es la capacidad de leer y escribir adecuadamente, por lo tanto, es un proceso continuo en el que los niños no dejan de formarse. La mayoría de los niños empiezan hablando y poco a poco van desarrollando cierta curiosidad por las palabras que usan o las cosas que ven escritas. Ahí es donde se inicia el aprendizaje de la lecto-escritura. Se podría decir que ese sería el primer paso para poder despertar la curiosidad de los pequeños.
-¿Están todos los niños preparados para hacer este proceso a los 6 años aproximadamente?
-Es difícil saberlo. Normalmente son los profesores los encargados de ver el desarrollo académico de cada niño y por tanto los que mejor pueden saber cuándo es el momento más adecuado de iniciar este proceso.
Pero por lo general entre los 3 y 6 años suele ser el momento ideal para iniciarse con las letras y a medida que ese conocimiento se va asentando podemos ir entrando en cosas más complejas.
-¿Estamos adelantando innecesariamente el momento de la lectura a infantil?
-Como hemos comentado, cada niño lleva su propio ritmo de aprendizaje. Lamela no es un método que esté asociado a la edad si no al momento que vive cada niño con relación a la lecto-escritura.
En relación con la lectura, independientemente de la edad, está claro que ayuda a los niños a desarrollar su imaginación y a aprender sobre el mundo que les rodea mejorando también su conocimiento cultural. Tenemos que fomentar el gusto por la lectura en los más jóvenes, más allá de que se convierta en algo forzoso o traumático. Además, es una buena forma de mejorar el vocabulario y la concentración y de esta forma desarrollan una mayor agilidad mental.
-¿Cuáles son los errores más frecuentes que cometen los niños, tanto en lectura como en escritura?
-Cuando los niños están aprendiendo a leer y a escribir es normal que cometan errores. Por ejemplo, al leer los más comunes suelen añadir sonidos inexistentes en la palabra que se está leyendo, también es frecuente que, en vez de añadirlos, omitan alguna letra, sílaba o incluso palabra, o incluso que los cambien por otros que no correspondan con la grafía. Estos son errores sin importancia que desaparecen a medida que el niño va madurando.
Algo similar pasa en la escritura, es frecuente que los niños cambien unas letras por otras similares, que prescindan de alguna letra o que repitan letras, sílabas o palabras o le den la vuelta a una letra o número (como si fuera un espejo). Otra cosa muy común también son las fragmentaciones o las contaminaciones, que consisten en separar o unir palabras de manera incorrecta. No obstante, para eso hay profesionales especializados en la solución de este tipo de cuestiones que ayudan a los niños en su aprendizaje hacia el correcto uso de la escritura y lectura.
-¿Qué podemos hacer los padres para ayudar en esta labor, en este aprendizaje?
-En algunos el proceso puede ser más largo que en otros, pero en situaciones normales todos consiguen leer. Como padres es importante potenciar y motivar a los niños en el proceso, desarrollar una rutina de lectura en la que el niño participe y que le genere interés. Para ayudar en esta labor lo mejor que pueden hacer los progenitores es dar ejemplo, que te vea y comparta el momento, leer un libro con ellos en voz alta hasta que poco a poco sean ellos los que lean. También pueden reservar un rato al día de lectura en familia cada uno con su propio libro.
-¿Cómo enfocaría usted el proceso en los menores que tienen más dificultades de aprendizaje?
-Como se suele decir, cada persona es un mundo y con los niños pasa lo mismo, a lo largo de este proceso a cada niño le surgen unas dificultades diferentes por lo tanto es difícil generalizar. Los profesores que trabajan día a día con el niño son los que mejor pueden conocer sus debilidades y sus fortalezas y los que mejor van a poder adaptar las soluciones a cada niño.
-En este sentido, en verano, ¿tarea sí o no?
En verano es importante mantener una rutina para satisfacer las necesidades de los más pequeños y combinar ocio y aprendizaje. Recomendamos optar por un aprendizaje continuo y divertido, que ayude a despertar el interés y el deseo del niño lejos de las exigencias que ya tienen durante el curso escolar. Existe muchísima oferta que combina diversión y aprendizaje, de manera que no se vea como un tiempo de estudio rigurosamente hablando.




