Educación

«El niño que no juega es «un niño enfermo de cuerpo y de espíritu»»

Parece que cada año los niños juegan menos, lo que los expertos achacan a horarios familiares y escolares más llenos de actividades ‘estructuradas’, progenitores más y más ocupados o el aumento del uso de pantallas

Carlota Fominaya

Parece mentira que todavía haya que visibilizar y reivindicar la importancia del juego en los niños (también en los no tan niños, seamos francos), pero es algo fundamental. Tanto, que jugar, explica Rhona Anne Dick, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids, «se considera la mejor manera -y la más natural a nivel evolutivo- de experimentar el mundo y aprender de los errores de forma segura». De hecho, recuerda Anne Dick, «según la UNESCO, todos los niños juegan y esta actividad es «la razón de ser de la infancia», por tanto, aquel que no lo hace es «un niño enfermo de cuerpo y de espíritu»». Por esa razón el juego es un derecho tipificado en el Artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que expresa «el derecho del niño al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes».

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