Opinión

Digitalización y la económica inclusiva, incluyente y equitativa

Por Araceli Aguilar Salgado 

 

“Estamos en una transformación universal en la que pasamos de productos funcionales a productos relacionados con humanos. Y esta transformación no desaparecerá: se acentuará todavía más.” Johannes Ceh 

La pandemia develó brechas de conectividad digital a un año desde que el Covid-19 fue declarado como una pandemia, de las medidas de aislamiento social y el incremento en la digitalización en la economía y en el mundo, las tecnologías digitales se han convertido en un aspecto vital, en tiempos de crisis, que abarcan desde desastres naturales hasta pandemias, la conectividad digital es lo que mantiene conectados a las personas, los Gobiernos y las empresas.

Las tecnologías de vanguardia como la IA, la robótica y la edición de genes amplíen las desigualdades existentes y creen otras nuevas, las tecnologías de vanguardia son esenciales para el desarrollo sostenible, pero también podrían acentuar las desigualdades iniciales.

Corresponde a los responsables políticos reducir este riesgo y hacer que las tecnologías de frontera contribuyan a aumentar la igualdad, los países en desarrollo de renta baja y media y los países menos adelantados no pueden permitirse el lujo de perder la nueva ola de rápidos cambios tecnológicos.

El desarrollo humano se ha visto espoleado por los cambios tecnológicos, pero también lo ha hecho la desigualdad, las asombrosas desigualdades actuales comenzaron a aparecer con la revolución industrial, el ritmo del cambio tecnológico se está acelerando debido a la digitalización y a las tecnologías de frontera, las nuevas tecnologías pueden tener graves inconvenientes si superan la capacidad de adaptación de una sociedad.

La alta desigualdad, la creciente polarización, la debilidad fiscal y la baja confianza en las instituciones son algunos de los desafíos sistémicos que al interactuar con la covid-19 han resultado en profundos impactos en el país, las desigualdades existentes han hecho que el impacto de la crisis sea muy heterogéneo, siendo los grupos marginados y vulnerables los más fuertemente afectados.

Cada racha de progreso se ha asociado a una mayor desigualdad entre países, entre 1820 y 2002, la contribución de la desigualdad entre países a la desigualdad mundial aumentó del 28% al 85%, los resultados de una generación han afectado a las oportunidades de la siguiente, dando lugar a la transmisión intergeneracional de las desigualdades.

No todos se han beneficiado de la misma manera: aunque la revolución digital es un fenómeno mundial, todavía existen enormes desigualdades entre los países y dentro de ellos en lo que respecta a penetración, asequibilidad y desempeño de los servicios digitales.

Reinventarse, renacer, cambiar o, simplemente transformarse, es ahora más necesario que nunca, y, sin duda alguna, el proceso de pararse y diseñar la estrategia adecuada pasa por tener lo digital como núcleo.

A medida que lo digital está inundando todo en nuestro entorno, enfocándose en un propósito que se ha convertido en algo clave para entender lo que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo a medida que nos involucramos en la transformación digital

Mas, sin embargo, la mitad de la población mundial aún no tiene acceso a Internet, y una gran mayoría de estas personas se concentra en los países en desarrollo, varios retos que deben superarse, o de lo contrario se dejará atrás a una gran parte de la población aumentando gravemente la existente desigualdad, esas diferencias suelen deberse a una conectividad insuficiente o lenta, al coste de la conexión y a la falta de contenidos pertinentes en las lenguas locales, por lo tanto, esas barreras suelen estar relacionadas con edad, género, discapacidades, estatus socioeconómico y geografía.

Esta agenda de digitalización inclusiva de América Latina es urgente y ambiciosa, y solo la colaboración público-privada la hará factible, más allá de la incertidumbre sobre cómo será y cuándo llegará la era poscovid, sin lugar a dudas las economías y las sociedades serán más digitales miles de millones de personas alrededor del planeta que recurren a las herramientas digitales en el uso de actividades diversas como trabajar, socializar y gestionar sus finanzas.

A su vez, destaca que nos encontramos ante una oportunidad histórica de aprovechar la digitalización para lograr que los ciudadanos, los reales propietarios de los recursos financieros del mundo, asuman el control de la financiación para garantizar que satisfaga sus necesidades actuales y futuras con las ooportunidades catalizadoras para aprovechar la digitalización y armonizar la financiación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

  • Armonizar los ingentes recursos financieros que fluyen a través de los mercados mundiales de capital con los ODS.
  • Aumentar la eficacia y la rendición de cuentas de la financiación pública, que representa una parte considerable de la economía mundial.
  • Canalizar los ahorros domésticos agregados digitalmente hacia la financiación para el desarrollo a largo plazo.
  • Educar a los ciudadanos para que aprendan a vincular sus gastos de consumo con los ODS.
  • Potenciar la financiación que se destina al sector de las pequeñas y medianas empresas, un importante generador de empleo y de ingresos.

Aprovechar la financiación digital para empoderar a los ciudadanos como contribuyentes e inversores y avanzar hacia una transformación digital a escala que permita armonizar mejor el dinero de las personas con sus necesidades y que encuentre su expresión colectiva en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en esta época digital requerirá la renovación de nuestras instituciones sociales, económicas y democráticas, así como una colaboración más estrecha y abierta entre los sectores público y privado, requeriremos de un nuevo contrato social que defina las fronteras de esta nueva era digital y sea capaz de sortear la incertidumbre asociada a los retos que se presentan.

La movilización de inversiones que se precisa luce inaccesible solo empleando los recursos que empresas o gobiernos tienen a su disposición en estos momentos de apenas inicio de la recuperación económica, pero más allá de la colaboración financiera, la cooperación público-privada es necesaria para compartir buenas prácticas en materia de regulación, construir y escalar programas de mejora de las competencias y habilidades, y lograr que la digitalización tenga un impacto positivo en la vida de todos, no solo la de algunos

“Las economías inclusivas, incluyentes y equitativas van a prosperar muchísimo más rápido. Por ello, la importancia de cerrar la brecha de equidad digital, que significa que todo mundo tenga acceso a Internet y pueda aprovechar los beneficios de los pagos digitales”. Luz Adriana Ramírez. 

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México.

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